Carta de Cuba, la escritura de la libertad

 

 

 

Fidel Castro aplasta al movimiento democrático

 

Por Fredrik Malm y Hanna Hellquist/Expressen/4 de abril del 2003.

 

Sería un agradable reencuentro. Una vez más estabamos en camino a Gisela Delgado y Héctor Palacios en La Habana. Gisela y Héctor son dos de las figuras líderes del movimiento demócratico que desde mediado de los 90tas ha ido creciendo en Cuba, y que tiene potencial para en unos años desafiar seriamente la dictadura de más de 40 años de Fidel Castro.

 

Ambos nos hemos comprometido los últimos años con la democratización de Cuba. En proyectos vinculados al Centro Internacional Liberal Sueco y a la Asociación de Jóvenes Liberales hemos abastecido a las bibliotecas libres con literatura inaccesible a los cubanos, hemos preparado a periodistas independientes, así como hemos organizado seminarios sobre el trabajo de organización política.

 

El pueblo cubano sufre fuertemente. La libertad de expresión es válida siempre y cuando no vaya en contra de la revolución. La libertad artística está prohibida por la constitución. Los trabajadores carecen del derecho a la huelga y el aparato de control del estado unipartidista es enorme. La represión hace que los demócratas necesiten apoyo. Los contactos internacionales rompen el aislamiento de los disidentes haciendo al mundo accessible para más y más cubanos. Por ello regresamos a Cuba.

 

El reencuentro agradable fue corto. Dos días después de nuestro arrivo se inició la mayor de las olas de arrestos de opositores que trabajan por medios pacíficos en pos de la democracia desde los años 60tas. Durante varios días fueron encarceladas más de 80 personas. Entre los encarcelados figuran políticos, bibliotecarios, periodistas, sindicalistas, comunicadores de Reportero Sin Fronteras y activistas pro derechos humanos. La campaña contra los disidentes tuvo lugar tras la sombra de la guerra en Iraq. Cuando el mundo entero mira hacia Bagdad, ¿a quién le preocupa lo que pasa en el Caríbe?

 

Gisela y Héctor fueron visitados por el régimen el miércoles 19 de marzo. 30 policías vestidos de cívil y armados participaron en la operación. Toda la calle fue interceptada y durante ocho horas registraron las pertenencias de Gisela y Héctor. Todo fue filmado y fotografeado. Cerca de mil libros fueron confiscados puesto que se consideraban contrarevolucionarios, entre ellos de autores tales como John Stuart Mill, George Orwell, Gabriel García Márquez y Astrid Lindgren asimismo como informes de Amnistía Internacional, publicaciones de exiliados cubanos y programa de acción de la Asociación de Jóvenes Liberales. La policía tambíen tomó fax, listas de libros, calendarios, tarjetas de visita, dinero de bolsillo y un tubo de pasta dental.

 

Héctor fue arrestado y trasladado a la prisión preventiva ”Villa Marista”. La enfermedad estomacal de Gisela le libró, por el momento, de ser arrestada. Todos los libros y escritos que la policía dejó están en depósito, de manera tal que las autoridades lo puedan tomar cuando lo deseen. El régimen también atacó a un vecino. El choque le provocó al hombre un paro cardíaco.

 

Así tratan las autoridades cubanas a quienes trabajan por la democracia y los derechos humanos. Todos los arrestos son ordenados personalmente por Fidel Castro. Los detenidos arriesgan condenas de cárcel de entre dos y veinte años.

 

Dentro de poco morirá el dictador y nadie sabe qué pasará despúes. Pero mientras más oprimida esté la oposición, peor preparada estará cuando el cambio llegue. El movimiento demócratico de Cuba aboga por una transición pacífica a la democracia. Ellos quieren ver una comisión de la verdad, reformas sociales y economía de Mercado. Han elaborado una propuesta para una nueva constitución y tienen cada vez mejores contactos internacionales. Los arrestos significan sin embargo que Fidel Castro ha elegido la vía de la violencia. Rara vez esa vía lleva hacia adelante.

 

Fredrik Malm es presidente de la Asociación de Jóvenes Liberales. Prefiere el tabaco casero de los cubanos al Habana Club del régimen.

Hanna Hellquist es doctoranda de politología en la Universidad de Uppsala. Prefiere comerse un portaviandas en el Malecón a un pato cocido en el Hotel Nacional.

 

Nota: El artículo anterior se publicó hoy 4 de abril en el vespertino nacional ”Expressen”. Este diario es uno de los mayores y más importantes de Suecia con una tirada de 162 900 ejemplares los días laborables. Malm y Hellquist visitaron Cuba del 16 al 28 de marzo. La acotación y traducción corrió por Alexis Gainza Solenzal, de la redacción de “Cuba Nuestra”.

 

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