Carta de Cuba, la escritura de la libertad

 

 

 

Elecciones: ¿para qué?
 

Por Osmani Ricardo Segura García (*) (gracias a NotiCuba Internacional)


En un discurso pronunciado en la Universidad de Concepción, Chile, el 18 de noviembre de 1971, Fidel Castro sentenciaba lo siguiente:


''Elecciones, ¿para qué?'' (...) ''El ideal es el partido único, con mando único...''


No obstante, el mismo Castro, doce años y diez meses antes, cuando todavía no había decidido vestirse de rojo, decía contrario a lo anterior:


''Cuando se suprime un derecho se terminan por suprimir todos los demás derechos, desoyendo la democracia. Las ideas se defienden con razones, no con armas. Soy un amante de la democracia''.   Declaraciones a la prensa , La Habana, Hoy, 7 de enero de 1959


Cuando digo que Fidel Castro no había decidido vestirse de rojo me refiero a la actitud del dictador cubano antes de declarar el carácter ''socialista'' de su regimen el 16 de abril de 1961, víspera del desembarco en Playa Girón de las tropas de la Brigada 2506.


En realidad, El ''Comandante en Jefe'' confesaba años más tarde, que habría sido una torpeza por parte de ellos, declarar el carácter socialista de la revolución en los primeros días del triunfo revolucionario, pues de haberlo hecho, seguramente hubiese provocado sus diferencias.


Como gran manipulador político, Fidel Castro esperó el momento adecuado y preciso para traicionar a la misma revolución y al pueblo cubano. Es cierto que antes del triunfo revolucionario en enero del 59, Castro no era un disciplinado comunista, ni un agente del Kremlin, ni tampoco tenía un carné del Partido Comunista; pero si demostraba ser un anticapitalista y un revolucionario antiamericano, que no buscaba beneficiar a Moscú, ni a los miembros del Partido Socialista Popular en Cuba, sino que se aferraba a una lucha tal que lo llevara al poder sin límites, para su disfrute, gloria y beneficio, y qué mejor camino para lograr sus ambiciosos fines que aliarse a la ex Unión Soviética e instaurar en Cuba el comunismo, claro, a su manera, aunque calcando a los soviéticos. Sin embargo, muy pronto convirtió el sistema cubano en una maquinaria impresionante, que hoy los cubanos llamamos: el castrocomunismo.


Para el régimen cubano las elecciones que ellos desempeñan son de las más democráticas y justas del mundo. Pero esta mentirosa afirmación está muy lejos de la verdad. En Cuba sólo hay lugar para un partido político, y ese es el Partido Comunista de Cuba (PCC), quien se postula y se elige el mismo, pues para postularse y ser elegido a un cargo político, hay que pertenecer a dicho partido (PCC). Hoy se encuentra envuelto el país en estas falsas elecciones, ''¿para qué?, si todo continúa igual, nadie resuelve nuestros problemas'', me decía Arnaldo, un joven de 25 años, quien reside en el Vedado, en la capital cubana.


El pueblo cubano está consciente cada vez más que las elecciones en Cuba son un instrumento político del régimen comunista de La Habana para perpetuarse en el poder. Sin embargo, la gente va a las urnas y vota al que le parezca, lo importante para el régimen de Fidel Castro es que las personas vayan y voten por el que sea. Las autoridades castristas mueven un gigantesco aparato para llevar a efecto estas elecciones, y por supuesto, pobre del cubano que no quiera votar, su suerte no será buena.


Pasará otro año más y seguirán mandando en Cuba los mismos de siempre, y la dictadura se afirmará más, con el mismo dictador y comparsa. Los cubanos de a pie seguiremos, por otra parte, bajo la bota de un régimen que enfermo de poder, aspira, como en cada tiempo de elecciones, a postularse y a elegirse sin contendientes.


(*) Periodista independiente. Miembro del centro informativo ''La Estrella Solitaria''

 

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