Carta de Cuba, la escritura de la libertad

 

 

 

REPORTEROS SIN FRONTERAS

 SOBRE LA GUERRA DE IRAK

 

IRAK- 13.04.03
Un equipo de CNN alcanzado por disparos; su guardaespaldas responde con un arma automática

Reporteros sin Fronteras está muy preocupada por un comportamiento que puede resultar peligroso para todos los periodistas


El 13 de abril de 2003, un agente de seguridad que acompañaba a un equipo del canal de televisión CNN, que se dirigía a Tikit (al norte de Irak), respondió con su arma automática a los disparos que alcanzaron al convoy, formado por varios vehículos, en la entrada de la ciudad.

Reporteros sin Fronteras está muy preocupada por este comportamiento, que inaugura una nueva práctica, contraria a todas las reglas profesionales. "Esta actitud crea un peligroso precedente que podría poner en peligro a todos los demás reporteros que cubren este conflicto, como los que puedan producirse en el futuro. Existe un verdadero riesgo de que ahora los beligerantes imaginen que todos los vehículos de prensa  van armados", manifestó Robert Ménard, secretario general de Reporteros sin Fronteras. "Los periodistas pueden y deben utilizar medios para garantizar su seguridad, como trasladarse en vehículos blindados y llevar chalecos anti-balas, pero recurrir a sociedades privadas de seguridad que no dudan en hacer uso de sus armas sólo puede aumentar la confusión, entre los reporteros y los combatientes", añadió.

Según las informaciones recogidas por la organización, el canal de televisión CNN recurrió a una sociedad privada de seguridad, para garantizar la seguridad de algunos equipos de reportajes. En Tikrit, un equipo dirigido por el periodista Brent Sadler, fue alcanzado por algunos disparos, cerca de un control, en la entrada de la ciudad. Un agente de seguridad, que se encontraba en el vehículo, respondió con su arma automática, y el automóvil dio media vuelta. El chófer de CNN resultó levemente herido y fue trasladado al hospital.
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IRAK  8 de abril de 2003.
Reporteros sin Fronteras acusa al ejército norteamericano de usar deliberadamente a los periodistas como blancos

En una carta dirigida al Secretario de Estado norteamericano de Defensa, Ronald Rumsfeld, Reporteros sin Fronteras ha pedido a la administración norteamericana que aporte la prueba de que no se usaron deliberadamente como blancos la oficina de Al-Jazira y el Hotel Palestine, en Bagdad, el martes 8 de abril de 2003.

"Nos sentimos consternados por la gravedad de los ataques norteamericanos contra los periodistas. Solo en la jornada del martes, 8 de abril de 2003, han muerto tres periodistas a consecuencia de disparos del ejército norteamericano en Bagdad. Sin embargo, los lugares usados como blancos son conocidos por albergar a periodistas, tanto si se trata de la oficina de Al-Jazira, como del célebre Hotel Palestine. Una película rodada por el canal francés France 3, así como los testimonios de varios periodistas, indican que, en el momento de los hechos, la situación era muy tranquila y que el tanque norteamericano se tomó su tiempo, esperando dos minutos y ajustando el cañón, antes de disparar sobre el hotel. Estos elementos no acreditan la versión norteamericana de un disparo defensivo. En este momento, solo podemos sospechar y acusar al ejército norteamericano de haber usado a los periodistas como blancos, deliberadamente y sin advertencias. Será el ejército norteamericano quien tenga que aportar la prueba de que no se trató de un acto deliberado, destinado a disuadir e impedir que los periodistas continúen trabajando en Bagdad", manifestó Robert Ménard, secretario general de Reporteros sin Fronteras.

"Cada vez nos sentimos más preocupados al ver, en estos últimos días, cómo la actitud del ejército norteamericano se hace cada vez hostil en relación con los periodistas, y en particular los no incorporados. Además, el ejército norteamericano está dando pruebas de un mutismo intolerable, negándose a facilitar la menor información sobre el equipo de ITN alcanzado por disparos, el 22 de marzo, al sur del país, cerca de Basora. Muchos periodistas no incorporados se han quejado: han sido expulsados en la frontera Kuwaití-iraquí, amenazados con retirarles las acreditaciones, detenidos e interrogados durante varias horas. Así, un grupo de periodistas no incorporados se vio detenido incomunicado, y maltratado, durante cuarenta y ocho horas, por la policía militar norteamericana", añadió Robert Ménard.

El camarógrafo ucraniano Taras Protsyuk, de 35 años, que trabajaba en la oficina de Reuters en Varsovia, murió durante la explosión en el Hotel Palestine. Otros tres periodistas resultaron heridos, cuando las habitaciones en que se encontraban fueron alcanzadas por un obús de un carro norteamericano. Un camarógrafo del canal español Telecinco, José Couso, de 37 años, también falleció a consecuencia de las heridas.

Un mando norteamericano ha reconocido que un tanque disparó una sola vez contra el Hotel Palestine. "El tanque fue el blanco del disparo de un cohete anticarro, y de otras armas, procedentes del hotel. Contestó solo una vez", declaró el general Buford Blount, comandante de la 3ª División de Infantería.

 

IRAK - 28  de marzo de 2003.
Reporteros sin Fronteras hace un llamamiento a los beligerantes para que ayuden a encontrar a los ocho periodistas desaparecidos desde el inicio del conflicto

En el octavo día del conflicto, se dan por desaparecidos ocho periodistas que cubrían los acontecimientos en Irak.
"Las autoridades iraquíes y norteamericanas deben hacen todo lo que esté en su mano para ayudar a encontrar a esos periodistas, de los que no tenemos noticias desde hace ya una semana", manifestó Robert Ménard, secretario general de Reporteros sin Fronteras. La organización está muy preocupada. La confusión sobre el terreno, y los combates en curso, no deben servir de excusa a las fuerzas militares de la coalición, ni al gobierno iraquí, para ignorar la suerte de los periodistas, reporteros y camarógrafos llegados para cubrir esta guerra, que ya está resultando muy asesina para la profesión", añadió.
El sábado 22 de marzo, un equipo de cuatro periodistas del canal independiente británico ITN, fue presumiblemente tiroteado por las fuerzas aliadas, cerca de Basora, al sur de Irak. Terry Lloyd, de 51 años, resultó muerto y todavía se sigue sin noticias de dos de los colegas que le acompañaban, Frédéric Nerac, camarógrafo de nacionalidad francesa, y Hussein Othman, intérprete de nacionalidad libanesa.

Desde el 22 de marzo por la tarde, el canal de televisión Al-Arabiya continua sin noticias de tres miembros de uno de sus equipos que cubrían la guerra: el periodista Waël Awad, de nacionalidad siria, el encuadrador Talal Fauzi Al-Masri y el técnico Alí Hassan Safa, ambos libaneses. Se encontraban entre Al-Zubair y Nasiriya, cuando Al-Arabiya perdió contacto con ellos. El Pentágono asegura no haber registrado víctimas entre los periodistas del sector.

El canal Al-Arabiya, contactado por Reporteros sin Fronteras, no estaba en condiciones de decir si efectivamente los periodistas se habían  incorporado a la 101 división aerotransportada del ejército norteamericano. En cuanto al Mando Central de las fuerzas aliadas en Qatar, declaró que los tres periodistas de Al-Arabiya "no figuran en nuestras listas de periodistas incorporados". "Habría que verificar si estaban acreditados por el ejército de Kuwait", añadió el oficial de prensa en Doha. El canal está emitiendo continuamente los retratos de sus tres periodistas desaparecidos, y espera que la población iraquí les reconozca, y dé noticias de ellos.

Dos periodistas del diario Newsday, Moises Saman y Matthew McAllester, fueron vistos por última vez en el Hotel Palestine, en Bagdad, el lunes 24 de marzo de 2003, por la noche. Las autoridades iraquíes se disponían a expulsarles, así como a otros periodistas extranjeros, pretextando que sus visados no estaban en regla. Las autoridades iraquíes les acusaban de haber entrado en el país con simples visados de turismo, como explicó un periodista italiano, contactado por Reporteros sin Fronteras. Según varios enviados especiales a Bagdad, las autoridades iraquíes querían expulsarles en autobús, presuntamente en dirección a Damasco. Una fotógrafa independiente franco-norteamericana, Molly Bingham, también se encontraría en ese grupo de periodistas expulsados, y al día de hoy no se tienen noticias de ella.

La organización recuerda que, desde el comienzo de la guerra, han muerto dos periodistas: Terry Lloyd, corresponsal del canal británico ITN, y Paul Moran, camarógrafo australiano que efectuaba un reportaje para el canal australiano ABC, en el Kurdistán iraquí, al norte del país. Al menos otros dos periodistas han resultado heridos.

A partir del viernes 28 de marzo de 2003, y para dar cuenta de un conflicto que se anuncia muy difícil de cubrir para los periodistas, Reporteros sin Fronteras mantiene al día, en su sitio www.rsf.org, un barómetro con el número de periodistas muertos, heridos y desaparecidos, en el ejercicio de su trabajo, en Irak.

 

GUERRA DE IRAK - 26 de marzo de 2003

Reporteros sin Fronteras condena el bombardeo del inmueble de la televisión nacional iraquí, en Bagdad

Reporteros sin Fronteras condena firmemente el bombardeo de la televisión iraquí, cuya programación se vio temporalmente interrumpida, en la noche del 25 al 26 de marzo de 2003.

"Los bombardeos militares deben limitarse a objetivos estrictamente militares", manifestó Robert Ménard, secretario general de la organización. "Los norteamericanos invocan la Convención de Ginebra cuando se trata de prohibir las imágenes de sus prisioneros en Irak, pero la olvidan enseguida cuando se trata de bombardear el inmueble de la televisión, que es un bien civil y, por tanto, protegido por la misma Convención. En 2001, el ejército norteamericano ya bombardeó las oficinas de Al-Jazira en Kabul (Afganistán). Debería tener cuidado para no dar la impresión de que tiene la costumbre de atacar a los medios de comunicación que le son hostiles", añadió.

No se conoce la magnitud de los daños que los bombardeos han causado en el inmueble de la televisión, porque las autoridades iraquíes tienen prohibido el acceso a los periodistas. La televisión nacional reanudó su programación cuarenta y cinco minutos después de los bombardeos. En cambio, la televisión Shabab TV (Televisión de la Juventud), que pertenece al hijo mayor de Saddam Hussein, Udai, dejó de emitir tras los bombardeos, y solo siguieron emitiendo la televisión nacional iraquí y la televisión por satélite.

Algunos oficiales norteamericanos declararon, el 25 de marzo de 2003, que el raid norteamericano sobre la televisión nacional iraquí iba dirigido a eliminar el sistema de comunicación del presidente Saddam Hussein con el pueblo y el ejército iraquíes, evocando las imágenes de prisioneros norteamericanos y los cuerpos ensangrentados, que los iraquíes presentaron como soldados norteamericanos. Estas declaraciones atestiguan que la televisión nacional iraquí fue atacada deliberadamente cuando, según el derecho internacional, este objetivo no puede ser considerado un blanco militar.

En el pasado, otros medios de comunicación acusados de ser "medios de propaganda, fueron tomados como blancos y constituyen precedentes, muy peligrosos para la prensa. La Alianza Atlántica (OTAN), en el marco de su campaña aérea en la República Federal de Yugoslavia, bombardeó, el 23 de abril de 1999, la sede de la radiotelevisión de Serbia (Radiotelevizija Srbije, RTS), situada en el centro de Belgrado, causando la muerte de dieciséis empleados del canal. El 19 de enero de 2001, el ejército israelí dinamitó el edificio de la televisión y la radio palestinas La Voz de Palestina, en los Territorios ocupados, Ramallah. Durante la campaña norteamericana en Afganistán, el 12 de noviembre de 2001, el ejército norteamericano bombardeó las oficinas del canal árabe Al-Jazira, en Kabul. El 3 de octubre de 2001, Colin Powell, Secretario de Estado norteamericano, se dirigió aló Jeque Hamad bin Khalifa al-Thani, Emir de Qatar y principal accionista del canal, para pedirle que interviniera a fin de que Al-Jazira modificara su cobertura de los acontecimientos. Un mes más tarde, el ejército norteamericano bombardeó los locales del canal en Kabul, con la excusa de que habrían albergado a algunos miembros de Al-Qaeda. A pesar de las promesas hechas a Al-Jazira, la administración norteamericana nunca ha abierto una investigación.

En un comunicado del 19 de marzo de 2003, Reporteros sin Fronteras advirtió a las autoridades norteamericanas, pidiéndoles que se abstuvieran de tomar deliberadamente como blancos a los emisores y los locales de los medios de comunicación, incluidos aquellos que se utilizan con fines propagandísticos.

GUERRA DE IRAK - 26 de marzo de 2003

Reporteros sin Fronteras pide a Tommy Franks la apertura de una investigación sobre la muerte de un periodista, y la desaparición de otros dos colegas suyos

En una carta, dirigida el 26 de marzo de 2003, al general Tommy Franks, comandante de la fuerzas aliadas que dirige las operaciones militares en Irak, Reporteros sin Fronteras ha pedido la inmediata apertura de una investigación sobre las circunstancias exactas de la muerte del periodista Terry Lloyd, de 51 años, corresponsal del canal independiente británico ITN, y sobre las desapariciones de Frédéric Nerac, camarógrafo de nacionalidad francesa, y Hussein Othman, intérprete de nacionalidad libanesa, que trabajan para ITN.

Los periodistas Frédéric Nerac y Hussein Othman, de los que se sigue sin noticias, desaparecieron el sábado 22 de marzo, cuando los vehículos en los que circulaban por la carretera de Basora, al sur de Irak, fueron tiroteados por las fuerzas de la coalición, según diversas fuentes.

El Ministro de Defensa británico ha afirmado que se ha abierto una investigación sobre la muerte del corresponsal Terry Lloyd. Un portavoz del ministerio declaró el 25 de marzo que no se disponía de nuevos elementos, y se negó a comentar el hecho de que los periodistas hubieran recibido disparos amigos. La organización Reporteros sin Fronteras pide a las autoridades británicas que la investigación se ocupe también de averiguar la suerte corrida por los otros dos periodistas, Frédéric Nerac y Hussein Othman.

El equipo de periodistas de ITN fue tiroteado, el sábado 23 de marzo de 2003, en Imán Anas, cuando llegaba desde Basora, al sur de Irak Los periodistas no estaban incorporados a las fuerzas anglo-norteamericanas y circulaban en dos vehículos con la señal "TV". Según el testimonio de Daniel Demoustier, camarógrafo de ITN que resultó herido en el incidente, los automóviles fueron alcanzados por unos disparos procedentes de las fuerzas aliadas. Los periodistas habían dado media vuelta y se encontraban frente a unos soldados iraquíes cuando los carros aliados abrieron fuego sobre ambos vehículos. "Los disparos dieron directamente en nuestros jeeps", declaró Daniel Demoustier, quien añadió: "Probablemente el blanco deseado eran los iraquíes, pero estoy convencido de que estaban a punto de rendirse, y los mataron en pocos minutos".

Cuando se cumplen siete días de conflicto, han muerto dos periodistas, otros dos se dan por desaparecidos desde hace cinco días,  al menos dos más se encuentran heridos, y otros dos han sido detenidos por los iraquíes.

El reportero Alí Montazeri y el encuadrador Abdolreza Abbasi, de nacionalidad iraní, que trabajan para el canal por satélite Dubai Television, fueron detenidos por unos iraquíes de civil el 24 de marzo de 2003, poco después de haber pasado la frontera iraní en Arvand Kenar para dirigirse, por la parte iraquí, a la península de Al-Faw. Según el hijo de Montazeri, testigo de la escena desde el otro lado, los secuestradores serían agentes de la seguridad iraquí. Según otros testigos, los iraquíes los habrían entregado a las fuerzas británicas. Alí Montazeri también trabaja para el canal libanés LBC.

El camarógrafo australiano Paul Moran, de 39 años, que trabajaba para el canal australiano ABC, resultó muerto el sábado 22 de marzo, en la explosión de un coche bomba, en el Kurdistán iraquí. El corresponsal de ABC, Eric Campbell, resultó herido en la explosión. Según el Ministro de Asuntos Exteriores australiano, Alexander Downer, el atentado fue un acto de represalia por los bombardeos norteamericanos, perpetrado por un grupo extremista relacionado con Al-Qaeda. "Creemos saber que el autor del atentado suicida procedía de una organización terrorista llamada Ansar al-Islam, que desde hace un tiempo actúa en el norte de Irak", añadió. También han acusado a Ansar al-Islam algunos responsables de la Unión Patriótica del Kurdistán (UPK).

Estas dos muertes vienen a sumarse a la larga lista de periodistas muertos en el ejercicio de su trabajo. Entre 1992 y 2002, murieron 538 periodistas, y casi la mitad de ellos en zonas de conflicto. En el 73% de los casos, los periodistas iban identificados como tales, y murieron a consecuencia de un ataque o un disparo. Solamente en el 27% de los casos, se trató de muertes accidentales.

La organización quiere recordar que durante la guerra del Golfo de 1991 murieron cuatro periodistas. El fotógrafo de nacionalidad alemana Gad Gross fue fusilado por el ejército iraquí, en el Kurdistán iraquí. Tres periodistas británicos independientes, que cubrían la guerra para el canal británico BBC, presumiblemente fueron asesinados por su guía turco.

La Portada del sitio de Reporteros sin Fronteras www.rsf.org ofrece en francés, inglés y español, una página especial "Guerra de Irak", compuesta de comunicados y manifestaciones de la organización, una crónica diaria del sociólogo de los medios de comunicación Jean-Marie Charon y una serie de breves, actualizados frecuentemente, sobre las condiciones de trabajo de los periodistas que cubren el conflicto.

Comunicado de prensa
26 de marzo de 2003

ESTADOS UNIDOS

Al-Jazira es el único canal excluido del New York Stock Exchange

El canal informativo Al-Jazira es, de entre los veintiséis medios de comunicación inscritos en el New York Stock Exchange (NYSE), la única emisora que ha perdido su acreditación en esa institución. Efectivamente, según informaciones recogidas por Reporteros sin Fronteras, el NYSE ha negado acreditaciones a otros dos medios de comunicación, pero éstos no estaban aún acreditados.

"Esta decisión del NYSE es, en el mejor de los casos, desafortunada, y en el peor una medida de represalia contra el canal panárabe", ha declarado, preocupado, Robert Ménard, secretario general de Reporteros sin Fronteras. "Los argumentos esgrimidos por el NYSE resultan poco convincentes", ha subrayado antes de hacer una llamada: "Advertimos contra la tentación de considerar a los medios de comunicación como una parte impuesta en el conflicto. Sobre el terreno, esa lógica puede resultar muy peligrosa para los periodistas que cubren la guerra. Al emitir las imágenes de los prisioneros norteamericanos, Al-Jazira no ha hecho otra cosa que ejercer su libertad de informar".

Resumen de los hechos

En un comunicado publicado el 25 de marzo de 2003, el canal Al-Jazira, con sede en Doha (Qatar), daba cuenta de que el New York Stock Exchange (NYSE) había retirado la acreditación a dos de sus reporteros, a causa de la cobertura que la emisora estaba haciendo de la guerra en Irak. Al-Jazira recuerda que estaba en el NYSE desde hacía cinco años.

Citado por la agencia Associated Press, Ray Pellechia, portavoz del NYSE, contradecía esa interpretación explicando que "por razones de seguridad" la institución ahora limitaba las acreditaciones a la prensa económica. Afirmaba que también se había negado la acreditación, o el permiso para aumentar la cantidad de personal en el lugar, a otros medios de comunicación, aunque sin citar ningún ejemplo.

La retirada de la licencia a los dos periodistas de Al-Jazira, Ammar el-Sankari y Ramzi Shiber, se produjo justamente después de que el canal emitiera algunas imágenes de soldados norteamericanos prisioneros de las tropas iraquíes, calificadas de "mal gusto" por el mando militar norteamericano. El 23 de marzo, Donald Rumsfeld declaró que le "disgustaría" que los canales norteamericanos reprodujeran tales imágenes. En octubre de 2001, la administración norteamericana ya criticó violentamente a Al-Jazira, por haber retransmitido los mensajes de Ossama Ben Laden, jefe de la organización terrorista Al-Qaeda.

9 de marzo de 2003


Crisis iraquí
Reporteros sin Fronteras pide a las autoridades norteamericanas que garanticen la libertad
y la seguridad de los periodistas


Cuando parece inminente el desencadenamiento de una guerra en Irak, Reporteros sin Fronteras advierte a las autoridades norteamericanas sobre las condiciones en que los periodistas deben poder cubrir el conflicto.

Las autoridades norteamericanas  han invitado a cubrir la guerra a más de seiscientos periodistas de todo el mundo, integrándoles en sus unidades militares. El ministerio norteamericano de Defensa presentó esta política de "incorporación" como la voluntad de facilitar a los medios de comunicación un acceso al campo de batalla, sin precedente desde la guerra de Vietnam. Los periodistas incorporados se han comprometido por escrito a respetar medio centenar de reglas, que enmarcan su trabajo entre las fuerzas armadas.

Reporteros sin Fronteras acoge favorablemente esta nueva política que, teóricamente, debería autorizar una cobertura de los acontecimientos mejor que la que se dio en la guerra del Golfo de 1991. Pero solamente la práctica permitirá evaluar si las reglas de la incorporación, muy estrictas, satisfacen el grado de independencia y de libertad requerido por los profesionales de los medios de comunicación. De momento, Reporteros sin Fronteras manifiesta sus reservas.

El reglamento pretende especificar, a la vez, las informaciones cuya difusión está prohibida y las que están autorizadas. Sin embargo, el reparto es extremadamente nebuloso. En última instancia, como los mandos de la unidad son los últimos en juzgar la naturaleza, confidencial o no, de las informaciones, todo dependerá de la interpretación que ellos hagan del texto.

Por otra parte, Reporteros sin Fronteras está preocupada por el contenido del artículo 6, que establece que los mandos de la unidad podrán imponer un "embargo" preventivo de las informaciones que puedan atentar contra "la seguridad de las operaciones": También resulta muy nebulosa la amplitud de esas informaciones, y no se especifica la duración máxima del embargo. Ambos criterios se encuentran igualmente sometidos a la autoridad del mando sobre el terreno.


Reporteros sin Fronteras considera que los artículos 40, 41 y 43, relativos a la prohibición de fotografiar o mostrar los rostros de los prisioneros de guerra y de los soldados muertos en el frente, atentan contra el derecho a informar. Es el periodista, y no el ejército norteamericano, quien debe juzgar,  de acuerdo con su deontología profesional, qué imágenes de víctimas y de prisioneros de guerra se pueden difundir. Las fotografías de los prisioneros con los rostros demacrados, detenidos en los campos de concentración serbios en Bosnia, durante la guerra de Yugoslavia, demuestran por ejemplo que esas fotos constituyen una información a la que debe tener acceso la opinión pública.

Finalmente, Reporteros sin Fronteras está preocupada por las condiciones de trabajo de los periodistas no incorporados, para los que las autoridades norteamericanas no han dado ninguna garantía. Y así, en varias ocasiones, el Pentágono ha advertido a los periodistas sobre los peligros que corren. "Cuando el ejército dice algo, pido a los periodistas que lo tengan realmente en cuenta. Es por su propio interés y por el de sus familias", declaró el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleisher, el 28 de febrero de 2003.


Reporteros sin Fronteras recomienda a las autoridades norteamericanas:

- que garanticen, a los periodistas incorporados en las unidades del ejército norteamericano, un grado de libertad compatible con su misión informativa. Aunque, en su mayoría, las reglas de la incorporación reflejan legítimas preocupaciones del ejército norteamericano, Reporteros sin Fronteras teme que se interpreten de una manera muy restrictiva,
- que garanticen públicamente a los periodistas no incorporados que podrán trabajar en condiciones de libertad y de seguridad satisfactorias; y que les proporcionen igualmente un acceso satisfactorio a la información militar,
- que se abstengan de usar deliberadamente como blancos a los emisores y los locales de los medios de comunicación, incluidos los que se utilicen con fines propagandísticos. Los bienes y equipos de los medios de comunicación están considerados como bienes civiles, protegidos por el derecho humanitario internacional. La propaganda tiene como objetivo mantener alta la moral de la población, y es inherente a cualquier conflicto. Y la moral de la población no debería ser un objetivo militar.
- que garanticen la adopción de las máximas precauciones para evitar herir a los periodistas, ya que se conoce su presencia en determinados lugares.


En enero de 2003, Reporteros sin Fronteras publicó un informe denunciando los atentados contra la libertad de prensa en Irak. La organización condenó a las autoridades de Bagdad que, de manera arbitraria, conceden un número limitado de visados, mientras que son muy numerosos los periodistas que lo han solicitado. Los periodistas extranjeros no pueden trabajar ni circular libremente en Irak Igualmente, durante las últimas semanas, varios de ellos fueron expulsados del país. Acusado de espionaje en favor de Israel, el periodista canadiense Scott Taylor, corresponsal del canal del periódico canadiense Sun y director de la redacción de la revista militar Esprit de corps, fue expulsado de Irak el 9 de marzo de 2003. Una periodista del diario español La Razón, Teresa Bo, también se vio obligada a abandonar el país, el 12 de marzo de 2003. Las autoridades iraquíes le acusaron de no emplear los términos "apropiados" para hablar del gobierno iraquí. Finalmente, a David Filipov, reportero del periódico Boston Globe, le acusaron de haber utilizado su teléfono por satélite, en la habitación del hotel, y le expulsaron a Jordania, el 13 de marzo de 2003.

 

Los medios de comunicación iraquíes: 25 años de represión sin fallos

 

Informe 25 de febrero de 2003

El presidente Saddam Hussein y su hijo Udai han transformado en herramienta de propaganda a la prensa iraquí, que antaño fue una de las más dinámicas de Oriente Medio.

En el momento en que se precisa la eventualidad de una guerra y muchos periodistas van a ser enviados a trabajar a Irak, Reporteros Sin Fronteras hace una nueva incursión en  la situación de la libertad de prensa en ese país.

¿Cómo se ha pasado de una prensa iraquí, que era una de las más dinámicas y libres de Oriente Medio, de 1920 a 1958, a unos medios de comunicación oficiales cuyo único papel hoy es reproducir la propaganda de Saddam Hussein?

Un informe de Reporteros Sin Fronteras, que hoy se hace público, describe la historia de la prensa iraquí, a lo largo del siglo. Después de la revolución de 1958, el control de los medios de comunicación se convirtió en una práctica corriente. En un clima de gran inestabilidad, la libertad de los periodistas se redujo poco a poco, los cierres de periódicos se multiplicaron. Saddam Hussein accedió a la presidencia en 1979. Se cerraron todos los periódicos que no apoyaban al partido Baas, en el poder. Y se puso en marcha la persecución sistemática y sangrienta de disidentes y periodistas. Desde 1979, decenas de ellos han sufrido acoso judicial y policial, cárcel y tortura. Un gran número han sido ejecutados, o desaparecieron.


El terror del régimen baasista tiene la particularidad de que no se ejerce únicamente contra los propios periodistas. Amenaza igualmente a toda su familia y a su comunidad. La utilización de la televisión por satélite, como instrumento de presión y de chantaje, demuestra que las intimidaciones del régimen de Saddam Hussein se ejercen más allá de las fronteras del país.

Tras la Guerra del Golfo (1991), Udai Saddam Hussein, el hijo mayor del presidente iraquí, se convirtió en una de las piezas maestras del control de los medios de comunicación, aunando distribución de privilegios y ejercicio del terror. En tanto que presidente del Sindicato de Periodistas Iraquíes y magnate de la prensa, el que se hace llamar "decano de los periodistas" interfiere completamente la prensa escrita, la radio y la televisión. Su influencia en los medios de comunicación de Bagdad es hoy más determinante que la del propio Ministro de Información.

Cerca de cuatrocientos periodistas iraquíes se exiliaron, los primeros en 1979 y más tarde en los años 90, y hoy residen en el extranjero. Algunos trabajan ahora en la prensa iraquí en el exilio, que es semejante a la oposición iraquí -débil, dividida y a menudo con inclinaciones autoritarias-, como explica el fundador del periódico Azzaman, con sede en Londres.

En Irak, desde hace años se le viene negando a la población su derecho a la expresión, y está sometida a una estrecha vigilancia. Resultan particularmente difíciles el trabajo de los periodistas extranjeros y el acceso a la información. Mediante el uso de negativas arbitrarias de visados y de permanentes amenazas de expulsión, o de prohibiciones de trabajar, el régimen de Bagdad impone graves restricciones a los medios de comunicación extranjeros.

 

 

 

 

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