Libertad de prensa - 20 de
octubre de 2003
SEGUNDA
CLASIFICACION MUNDIAL DE LA LIBERTAD DE PRENSA
Cuba penúltima,
justo delante de Corea del Norte
Estados Unidos e Israel señalados
por el comportamiento fuera de sus fronteras
Reporteros sin Fronteras publica su segunda clasificación mundial de
la libertad de prensa. Como en 2002, la situación más catastrófica
se da en Asia, con ocho de los diez países peor clasificados: Corea
del Norte, Birmania, Laos, China, Irán, Vietnam, Turkmenistán y Bután.
En esos Estados, la prensa independiente o no existe, o las
autoridades la reprimen diariamente. Los periodistas trabajan allí en
condiciones extremadamente difíciles, sin ninguna libertad ni
seguridad. Varios de ellos se encuentran encarcelados en Birmania,
China e Irán.
Cuba (165) ocupa la penúltima plaza en esta clasificación mundial.
En la primavera de 2003 detuvieron a 26 periodistas, y les condenaron
a penas que van de 14 a 27 años de detención, haciendo del país la
mayor cárcel del mundo para los periodistas. Les acusan de publicar
en el extranjero algunos artículos que hacen el juego a los
"intereses imperialistas". Eritrea (162) presenta la peor
situación en el continente africano. Desde hace dos años, la prensa
privada no puede publicarse y catorce periodistas permanecen detenidos
en secreto.
Para establecer esta clasificación, Reporteros sin Fronteras ha
pedido a algunos periodistas, investigadores, juristas o militantes de
los derechos humanos, que rellenaran un cuestionario que permite
evaluar la situación de la libertad de prensa, en un país dado. En
el índice figuran 166 naciones (frente a las 139 del año pasado).
Las demás no están, por falta de informaciones fiables y
contrastadas.
Riqueza no siempre rima con libertad de prensa
Como en 2002, la clasificación demuestra que el respeto a la
libertad de prensa no depende únicamente del desarrollo económico de
los Estados. Así, algunos de los países más pobres del planeta,
como Benín (29), Timor-Leste (30) o Madagascar (46), figuran entre
los cincuenta primeros.
Por el contrario, algunas naciones ricas como Bahrein (117) o Singapur
(144), se clasifican entre los cincuenta países que menos respetan la
libertad de expresión.
La particular situación de Estados Unidos e Israel
En ambos casos, la clasificación distingue las situaciones en el
interior y el exterior del país. Aunque Estados Unidos e Israel se
encuentran respectivamente en las posiciones 31 y 44, por el respeto a
la libertad de expresión en su propio territorio, caen hasta las
plazas 135 y 146 por el comportamiento fuera de sus fronteras.
Las repetidas exacciones del ejército israelí contra periodistas en
los territorios ocupados, y la responsabilidad del ejército
norteamericano en la muerte de varios reporteros durante la guerra de
Irak, son actos inadmisibles en dos naciones que no cesan de repetir
su compromiso a favor de la libertad de expresión.
Degradación generalizada en el mundo árabe
La guerra de Irak tiene mucho que ver con el endurecimiento de la
represión contra la prensa, en algunos regímenes árabes.
Preocupados por su imagen y enfrentados a una opinión pública
mayoritariamente contraria a la guerra, esos Estados han reforzado el
control sobre la prensa, y han acentuado las presiones sobre los
periodistas, obligados a autocensurarse.
Líbano (106) ha perdido su posición de líder del mundo árabe en
materia de respeto a la libertad de expresión, en beneficio de Kuwait
(102), a causa de algunos casos de censura, abusivos procedimientos
judiciales y un atentado contra el canal Futur TV. Arabia Saudí
(156), Siria (155), Libia (153) y Omán (152), utilizan todos los
medios de que disponen para impedir la emergencia de una prensa libre
e independiente.
En Marruecos (131), se han visto truncadas las esperanzas depositadas
en Mohamed VI en el momento de su ascensión al trono en julio de
1999. Los periódicos independientes continúan bajo la presión
constante de las autoridades. Alí Lmrabet, director de publicación
de dos semanarios satíricos, fue condenado en junio de 2003 a tres años
de cárcel, por "desacato a la persona del rey", como
consecuencia de una serie de artículos y dibujos que tocaban temas
tabúes.
La Unión Europea bien clasificada, salvo Italia y España
Por segundo año consecutivo, Italia se encuentra mal clasificada
(53) en relación a los demás países de la Unión Europea (UE).
Sigue sin resolverse el conflicto de intereses de Silvio Berlusconi,
que es a la vez jefe del Ejecutivo y propietario de un imperio mediático.
Además, un proyecto de ley de reforma del sistema audiovisual,
confeccionado a medida de los intereses de Silvio Berlusconi, podría
agravar las amenazas que pesan sobre el pluralismo informativo en el
país.
La relativa mala clasificación de España (42) es imputable a las
dificultades que tienen los periodistas en el País Vasco. La
organización terrorista ETA ha multiplicado las amenazas a los medios
de comunicación, prometiendo atacar a los periodistas que no cubran
la situación de acuerdo con sus puntos de vista. Por otra parte, la
necesaria lucha contra el terrorismo tuvo consecuencias sobre la
libertad de prensa con el cierre, como "medida preventiva",
del periódico vasco Egunkaria, cuyos dirigentes son
sospechosos de colaboración con ETA.
Francia solo ocupa la posición 26, a causa de su arcaica legislación
sobre la difamación, algunos cuestionamientos cada vez más
frecuentes de la protección de las fuentes y las repetidas abusivas
detenciones de periodistas, por parte de la policía.
La exURSS a remolque
La situación sigue siendo preocupante en Rusia (148), Ucrania
(132) y Bielorrusia (151). Aunque en Rusia existe una auténtica
prensa independiente, su mala clasificación está justificada por la
censura que afecta a todo lo que se refiere a la guerra en Chechenia,
varios asesinatos y el reciente secuestro del corresponsal de la
Agencia France-Presse en Inguchia. Este país sigue siendo uno de
los más asesinos del mundo, para los periodistas.
En Asia central, y particularmente en Turkmenistán (158) y Uzbekistán
(154), los gobiernos mantienen una capa de plomo sobre la prensa. No
toleran ninguna crítica a las autoridades.
Cada vez más violencia privada
Varios países con gobiernos elegidos democráticamente, y en los
que existe una prensa libre e independiente, están mal clasificados.
Es, entre otros, el caso de Bangladesh (143), Colombia (147) o
Filipinas (118). En esos Estados los periodistas son víctimas de una
violencia privada, que no procede solamente del Estado, sino de
partidos políticos, mafias o grupos armados. En otros casos, como en
Nepal (150), la prensa se encuentra bajo el fuego cruzado de las
fuerzas de seguridad y los rebeldes.
Esas exacciones crean una fuerte autocensura en los medios de
comunicación, que ya no se atreven a abordar temas como la corrupción,
la colusión entre los responsables políticos y el crimen organizado,
o las violencias inter-religiosas. Mientras que frecuentemente los
gobiernos no adoptan todas las medidas que se imponen para que cesen
las agresiones, protegiendo a los reporteros y castigando a los
culpables.
En Africa, la información víctima de la guerra
Las guerras y las graves crisis políticas
tienen inevitablemente consecuencias sobre la libertad de prensa, en
el continente africano. Así, los tres países que han retrocedido más
puestos en relación con 2002 son Costa de Marfil (137), Liberia (132)
y Guinea Bissau (118). En los dos primeros casos, algunos periodistas
locales y extranjeros se han visto expuestos a la violencia de los
beligerantes. En Guinea Bissau los militares han cerrado algunos
medios de comunicación.
--
Régis Bourgeat
Despacho Américas / Americas desk
Reporters sans frontières
5, rue Geoffroy-Marie
75009 Paris - France
e-mail : ameriques@rsf.org
/ americas@rsf.org