Carta de Cuba, la escritura de la libertad

 

 

 

Primero de mayo en la historia y en Cuba

Nota del editor de Internet: El Primero de Mayo es la fecha donde, en casi todo el mundo, se celebra la Fiesta Internacional de los Trabajadores. Se conmemora el martirio de unos líderes obreros ejecutados en Chicago, hace mas de 100 años, por defender ideas tan "subversivas" como la jornada de 8 horas. Desgraciadamente, algunos regímenes tales como el castrista han intentado usurpar esta fecha, que trasciende las ideologías y pertenece a todos los trabajadores del Mundo. Debido a que la fecha no se celebra oficialmente en los Estados Unidos, muchos de nuestros lectores desconocen su origen, ni lo que el Apóstol de la Independencia de Cuba, José Martí, escribió sobre la misma. Para ilustrar a nuestros lectores, presentamos el siguiente escrito, seguido por un artículo escrito en 1998 por el periodista independiente cubano Carmelo Díaz Fernández, el cual, desgraciadamente continúa siendo vigente.

Los Mártires de Chicago

En noviembre de 1884 se celebró en Chicago el IV Congreso de la Federación Americana de, Trabajo, en el que se propuso que a partir del 1º de mayo de 1886 se obligaría a los patronos a respetar la jornada de 8 horas y, si no, se iría a la huelga.  En 1886, el Presidente de los Estados Unidos, Andrew Johnson, promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo las 8 horas de trabajo diarias. Como esta ley no se cumplió las organizaciones laborales y sindicales de Estados Unidos se movilizaron. Llegada la fecha, los obreros se organizaron y paralizaron el país productivo con más de cinco mil huelgas. El episodio más famoso de esta lucha fue el funesto incidente de mayo de 1886 en la Haymarket Square de Chicago: durante una manifestación contra la brutal represión de una reciente huelga una bomba provocó la muerte de varios policías. Aunque nunca se pudo descubrir quién fue el responsable de este atentado, cuatro líderes obreros fueron acusados, juzgados sumariamente y ejecutados, aunque era de conocimiento público que los mismos eran inocentes de los hechos. A los líderes ejecutados se les conoce en todo el mundo como "Los mártires de Chicago".

En julio de 1889, la Segunda Internacional instituyó el "Día Internacional del Trabajador" para perpetuar la memoria de los hechos de mayo de 1886 en Chicago. Esta reivindicación fue emprendida por obreros norteamericanos e, inmediatamente, adoptada y promovida por la Asociación Internacional de los Trabajadores, que la convirtió en demanda común de la clase obrera de todo el mundo. El Congreso de París de la Segunda Internacional acordó celebrar el "Día del Trabajador" el 1º de mayo de cada año.   En la actualidad, casi todos los países  lo festejan, mientras que los sindicatos convocan a manifestaciones y realizan muestras de hermandad. En 1954, la Iglesia Católica, bajo el mandato de Pío XII, apoyó  esta jornada proletaria, al declarar ese día como festividad de San José Obrero.

Nuestro Apóstol, José Martí presenció la ejecución de los Mártires de Chicago el 11 de noviembre de 1887,  en su labor como periodista en Estados Unidos. El siguiente es un fragmento del relato que escribió:

Relato de la ejecución

"...salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas plateadas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos... abajo la concurrencia sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro... plegaria es el rostro de Spies, firmeza el de Fischer, orgullo el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita que la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora... los encapuchan, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos cuelgan y se balancean en una danza espantable..."

José Martí (Corresponsal en Chicago de "La Nación" de Buenos Aires)

 

Primero de Mayo en Cuba, sin democracia obrera

por Carmelo Díaz Fernández, director de la Agencia de Prensa Sindical Independiente de Cuba (1998)

LA HABANA, abril - Entre los múltiples y variados fenómenos que están afectando el normal desarrollo de la producción y los servicios en Cuba se destaca con particular notoriedad la apatía del trabajador cubano por la falta de incentivos.

La promoción de una sólida conciencia obrera no debe estar condicionada a campañas propagandística, cargada de retórica y permeada de intereses ideológicos, generalmente coyunturales. La unidad de la clase obrera no debe basarse en la adicción a figura de un líder, un partido o una ideología.

Los trabajadores constituyen la única fuerza material e intelectual capaz de forjar un universo nuevo, y para ello sólo requieren y reclaman que se le respeten los derechos, que se garantice su dignidad, que no se le explote, y sobre todo, que no se le manipule para que transite por caminos diametralmente opuestos a sus intereses y prioridades más auténticas.

El sistema totalitario vigente en Cuba trata de desarraigar al obrero de su sentimiento como trabajador, para de esa manera fragmentarlo y manipularlo con relación a la absurda tesis de la dictadura del proletariado.

El proletariado no está necesitado de dictaduras. Las dictaduras, llámense como se llamen, sólo entrañan violaciones, privilegios, injusticias y arbitrariedades.

En este Primero de Mayo de 1998, la clase obrera cubana reclama democracia sin tutelajes ni paternalismos, democracia obrera para organizar sindicatos libres y elegir a sus representantes de manera soberana. Democracia obrera para reclamar derechos sin temor a la coacción, la represalia o el despido. Para que desaparezca el fantasma del soborno y el chantaje, para que el salario satisfaga plenamente las necesidades más urgentes del trabajador. Democracia obrera, para que no sufran la humillación de no poder obtener con el dinero ganado honradamente lo que otros adquieren con una moneda extranjera. Sentimiento obrero y democracia obrera. Dos elementos inseparables, unidos por la necesidad de vivir y trabajar en libertad, de disfrutar de común acuerdo que se nos escuche, se atiendan nuestros reclamos, y no se nos dirija por el callejón sin salida de la ideología totalitaria.

Arriba (up)