Carta de Cuba, la escritura de la libertad

 

 

 

Nota de los presos políticos Juan Carlos Herrera Acosta y Léster González Pentón, desde la prisión Kilo 7, en Camagüey:

 

Dirigido A: Amnistía Internacional, Organización de Naciones Unidas (ONU), Unión Europea (UE), Comisión de Derechos Humanos en Ginebra, Suiza (CDH), Organización de Estados Americanos (OEA), y a todas las organizaciones radicadas en el exilio defensoras de Derechos humanos.

A la opinión pública nacional e internacional

El próximo 18 de marzo se conmemora el primer aniversario del injusto encarcelamiento por parte del régimen cubano de 75 periodistas independientes y opositores pacíficos condenados a excesivas penas de cárcel, de carácter inhumano, en un vano intento por silenciar lo que hace mucho tiempo dejó de ser una incipiente oposición y que a su vez ha demostrado solidez en el ámbito democrático y su apreciable consolidación.

El gobernante cubano, erigido cual cesar ha conculcado durante más de cuatro décadas y media, los derechos fundamentales de una nación y sus ciudadanos, quienes son mantenidos bajo el férreo sistema de corte fundamentalista; llevando a prisión todo lo que expide olor a oposición pacífica, con tal de mantenerse en el poder a fuerza de bayonetas.

El extremismo terro-castrista, esta vez en su desespero y tambaleo cometió el más grave de sus cientos de errores, sumiendo en el dolor y la tortura físico-psicológica a seres humanos que abogan por cambios necesarios que conlleven a esta nación a reinsertarse dentro de la élite de las naciones democráticas del mundo y así recobrar la democracia encarcelada y los derechos cercenados.

Desde el 18 de marzo de 2003, 75 cubanos están confinados en inhóspitas mazmorras, víctimas de innumerables actos execrables condenados por el mundo democrático y civilizado; el islamismo marxista intenta resquebrajar la moral y el valor de personas con grandes dotes filantrópicos, apelando al terror en su máxima expresión, dentro de los campos de concentraciones de la isla semejantes a los nazi-stalinista, sufriendo a su vez una injustificada e implementada política inducida de destierro forzoso, método este destinado a acentuar el sufrimiento personal y familiar, amen del rosario de vicisitudes que sufren para su traslado hasta recónditos lugares de al Isla, donde el transporte es una quimera.

Hoy el mundo civilizado escucha el clamor y las voces de los que, desde el vientre del terrorismo carcelario, son víctimas de flagrantes violaciones de derechos humanos con tal de hacerlos desistir de su postura vertical frente a los designios de un tirano convertido por excelencia en liberticida, que manipula la realidad nacional a su antojo contando con sus cómplices y atados medios de difusión masiva para así continuar en su solio detentando el poder.

Según la convención Interamericana de Derechos Humanos, "los funcionarios que ejerzan los castigos y torturas como métodos reeducativos merecen la mayor conden", mas en el contexto nacional es otra la realidad vivida; los 75 opositores pacíficos están condenados a convivir el ostracismo y la tortura constante con total abyección e impunidad; todo vestigio de oposición, es reprimido violenta y brutalmente, la inmundas mazmorras del castrismo entronizado, son muestra fehaciente del dolor infligido a seres humanos amantes de la libertad, que sólo buscan reinstaurar una verdadera sociedad civil que recobre los valores ético-morales perdidos libre de ideologías obsoletas, plural y fuera del bombardeo inducido de la desinformación.

Desde diferentes "cárceles" de la Isla se escuchan a diario con horror perceptible, cuan azaroso es el destino de pacifistas que deben sortear innumerables barreras tortuosas sólo comparables con el nazismo, aislar a prisioneros de conciencia y someterlos a tratos crueles, inhumanos y degradantes es constitutivo de un grave delito claramente y con toda justeza catalogado de lesa humanidad, la separación injusta de su seno familiar sólo conlleva al deterioro físico-psicológico y el dolor interfamiliar.

A raíz de la gran campaña internacional desatada a favor de los comunicadores y opositores injustamente y desmedidamente encerrados, el régimen y su policía política decidieron llevar a estos a destacamentos y lidiar con toda laya de reos y de diferentes caracteres, creando a su vez un ambiente hostil contra los pacifistas mediante bandas peligrosas, al estilo de una mafia carcelaria, que constantemente nos hostigan y provocan, profiriéndonos todo tipo de ofensas y amenazas que atentan directamente contra la integridad física y moral nuestra.

En los hogares de los encarcelados existe un vació, especie de luto en vida ante la injusta separación; el gobernante cubano ha intentado ofrecer una imagen falsa y distorsionada, cosméticamente al reinsertar a los prisioneros de conciencia con la población penal; pero ha creado una especie de apartheid político inducidamente contra estos, ya que mientras connotados delincuentes y asesinos reciben visitas y beneficios a corto plazo, el dictador en jefe y su camarilla lacayuna decidió nuevamente extender de forma drástica los contactos interfamiliares, visitas cada tres meses y pabellón conyugal cada cinco.

A pocos días de sesionar la comisión de Derechos Humanos en Ginebra, Suiza, el obsoleto y anacrónico dictador cubano merece la condena unánime de las naciones civilizadas y democráticas del orbe ante este.

El cuadro que se observa contra los pacifistas encarcelados y víctimas del miedo gubernamental, es ignominioso, con el solo y macabro objetivo de hacerlos poner de rodillas. Mas vivir de hinojos jamás sería aceptado y a toda esta amalgama de dolor, torturas y desmedidas violaciones se debe agregar la negación incluso a los servicios médicos y otras barreras impuestas. La comunidad de naciones libres y democráticas debe condenar estas crueles prácticas a todas instancias; observar las lágrimas derramadas por madres, padres, esposas e hijos es prueba mas que fehaciente para sentar y condenar en el banquillo de acusados al castrismo con toda la fuerza posible apoyados por la intelectualidad.

Desde la Prisión Kilo-7, en Camagüey, denunciamos estas prácticas contraproducentes con las normas de convivencia humana en pleno Siglo XXI, en una Cuba esclavizada y desgobernada.

Nuevamente el régimen dictatorial de la isla apelará a sus argucias y gastados argumentos retóricos en claro intento de desinformar al mundo. A aquellos que Fidel castro intenta comprar con sus votos a cambio de prebendas, dentro del seno de la comisión de Derechos Humanos, los exhortamos a que sean consecuentes con las ideas democráticas, el respeto a la libre expresión y a todos los derechos fundamentales establecidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos; hacemos un llamado a que no sean cómplices de este crimen contra la libertad que Fidel Castro está llevando a cabo.

Desde este centro penitenciario antro de violaciones denunciamos la política de segregacionismo y apartheid político que se ha desencadenado contra pacifistas; nuevamente el cesar cubano erigido cual dios del olimpo, máximo promotor del dolor que sufre nuestra nación, apela a su extremismo con el fin de coartar el flujo constante de informaciones que diariamente salen de sus cárceles; el extender el periodo de visitas interfamiliares constituye una venganza política y ajuste de cuentas contra los que no bajan la cerviz. Reinstaurar la sociedad civil en nuestra nación y la instauración de una verdadera constitución representativa del consenso nacional expresado es nuestro único y definitivo fin, para así acabar con los males que agobian nuestra tierra.

El pasado 21 de febrero, el capitán jefe del departamento de seguridad del estado en prisiones de Camagüey, Julio Cesar Bombino González hizo saber a nuestros familiares las nuevas ordenes y regulaciones dictadas por las altas esferas de gobierno, que sólo perciben aislarnos mucho más, que llevan a la desestabilización emocional y psíquica de nuestros familiares. La tortura en sus diversas formas como método reeducativo o de otra índole es condenado mundialmente; y hoy la dictadura de Fidel Castro la utiliza como punta de lanza contra opositores; condenamos estas deleznables practicas, solicitando al mundo, a todas las organizaciones encargadas de velar por el respeto a los derechos establecidos del hombre, que le exijan habidas cuentas al gobernante cubano así como la unánime condena, ya que conjuntamente a las humillantes condiciones en que nos encontramos confinados, carecemos de derechos cual vulgares asesinos y connotados delincuentes; alzamos nuestras voces como símbolo de apego y consecuentes a nuestras ideas, la tortura, el dolor y las violaciones no mermaran nuestro espíritu de lucha pacífica, soñamos con una patria con todos y para el bien de todos; el futro de Cuba está en juego y la actual dictadura a toda costa pretende asfixiar todo foco de resistencia; sólo albergamos en nuestros corazones las ansias necesarias de libertad basada en la lucha pacífica, tal como lo hicieron Mahatma Ghandi y Martin Luther King en sus aspiraciones libertarias no violenta.

Castro muestra al mundo su verdadero rostro y somete a tratos detestables a pacifistas y familiares con tal de lograr sus propósitos e intentando distorsionar y a manipular la realidad cubana y de la oposición y hoy sus "cárceles" se han convertido en antro de terror. Madres y esposas son sometidas al dolor infinito e injusto fruto del fracaso de un pseudo sistema totalitario, sus lagrimas corroboran que quien ostenta hoy el poder es un ser irracional, lleno de odios y autoritarismo seguido sólo por títeres manipulados a su antojo.

Sobre nuestras cabezas se ciernen graves peligros, que ponen bajo extremo riesgo nuestra integridad física, ya que los cuerpos represivos han creado y fomentado bandas mafiosas compuestas por reos de la peor ralea para que nos agredan ante la más mínima protesta y acusamos a Fidel Castro como principal artífice de esta fascistoide actitud.

Confiamos en que el mundo condene este nuevo actuar diabólico exigiendo el cese de esta cruel tortura.

Dado en la prisión Kilo-7, Camaguey a los 23 días del mes de febrero de 2004

Firmamos:

Juan Carlos Herrera Acosta, periodista independiente y coordinador Nacional de Movimiento Cubanos de Jóvenes por la Democracia condenado a 20 años de cárcel por ejercer el justo derecho a la libre expresión.

Léster González Pentón, periodista independiente condenado a 20 años de cárcel por ejercer el justo derechos a la libre expresión.

CAMPAÑA CUBANA POR LA LIBERTAD DE PRISIONEROS DE CONCIENCIA

http://www.payolibre.com/presos.htm

"Acuérdate de los presos como si tú también lo estuvieras"

Hebreos 13-3