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Y JUANES CANTÓ EN LA HABANA, ¿QUÉ SE LOGRÓ?
Osvaldo Alfonso Valdés, Ex Prisionero de Conciencia de la Causa de los 75 y
analista político de Misceláneas de Cuba
Gracias a Misceláneas de Cuba (www.miscelaneasdecuba.net).
Más de un millón de cubanos en su mayoría jóvenes según las agencias
internacionales de prensa, asistieron ayer al Concierto por la Paz organizado
por el cantante colombiano Juanes. Finalmente quedó atrás el 20 de septiembre,
luego de meses de controversias, opiniones disímiles y hasta actos que fueron
muy utilizados por los que no pierden oportunidad para demonizar al exilio
cubano, sobre todo a nuestros hermanos de Miami.
Lo que sí es insostenible es las afirmaciones de Juanes y el
resto de los promotores de que el concierto no era político. ¿Cómo puede no
serlo cuando se realiza en la Plaza de la Revolución de La Habana, con Amaury
Pérez, Silvio Rodríguez, y luego de haber ido a la Casa Blanca a consultar con
la Secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton?
Nadie puede negar que por supuesto, quienes asistieron a la Plaza de Revolución
ayer se divirtieron. Los cubanos están ávidos de lo distinto, de todo lo que los
saque aunque sea temporalmente de su existencia gris y monótona, y ayer, el
millón y algo más que fueron al concierto lo lograron. Hoy todos ellos estarán
nuevamente en sus casas, en sus solares derruidos, en sus albergues enfrentando
las mismas miserias de siempre. Esto, no por obvio, está demás el señalarlo
pues, ¿quién en realidad ganó? Sin dudas, el régimen de La Habana, y por
supuesto, mucha, pero mucha publicidad para Juanes. ¿Que le costó mucho dinero
al cantante todo esto? Pues sí, la publicidad cuesta, más aún si se hace desde
una plaza habanera con el visto bueno de una dictadura como la cubana.
Todo el mundo sabe que en Cuba nada y mucho menos de esta magnitud puede hacerse
sin el consentimiento del Gobierno y ese consentimiento no llega si no hay
ganancias. Ahora la imagen de Cuba que circula por el mundo es la de La Habana
como el lugar donde más de un millón de persona, con la imagen del Che Guevara
bien expuesta por las cámaras de la televisión cubana, pedían paz para el mundo
cantando y bailando alegremente.
Se escucharon, ciertamente, frases de Juanes y Olga Tañón pidiendo
reconciliación, que cesaran los odios y pidiendo que los cubanos todos llegaran
a ser una sola familia. Luego de cuanto se ha demonizado al exilio, a pesar que
incluso no todos tenían la misma opinión, esa palabras sonaban dirigidas no
hacia los verdaderos culpables de la división, sino a esos que Amaury, Silvio,
Olga Tañón y el propio Juanes han señalado como llenos de odio, a los cubanos
que en el exilio le han criticado fuertemente.
Pero esos que le criticaron fuertemente, incluso aquellos que cometieron el acto
irracional de martillar sus discos en la calle ocho, son del bando de las
víctimas, no son los victimarios. Por cierto, mucha propaganda se ha hecho en la
prensa internacional de este suceso, el machacar discos; pero nunca del mismo
modo se ha publicitado un acto de repudio vandálico en que unas turbas insultan
y golpean no a discos, si no a cubanos pacíficos que quieren libertad en su
país.
Es conocido el llamado que sectores de la oposición le hicieron a Juanes para
que pidiera libertad para los presos políticos. Siempre respondió ante esto que
su concierto no era político y que ahí solo se cantaría. Juanes, nos engañaste.
¿Cómo sí fuiste capaz de pedir por los privados de libertad por las FARC y,
generalizando, por todos aquellos que no la tienen, pero no te atreviste a
pedirla también explícitamente como lo hiciste por tus compatriotas, por los
presos políticos cubanos igual de inocentes, ni siquiera por aquellos que desde
sus celdas dieron su nombre en una carta apoyando tu concierto?
¿Qué quedará de ayer? Pues cinco horas de música y baile con 32 grados de
temperatura, y mucha, mucha publicidad para Juanes y sin dudas una imagen feliz
de una Cuba que en realidad es muy diferente. ¿Habrá más paz en el mundo?
Lamentablemente no. ¿Se hará uno solo el pueblo cubano de la isla y del exilio?
Siempre lo ha sido. No hacía falta Juanes para eso. Basta ver, por ejemplo, a
quienes llegan de Miami a La Habana y viceversa para verse abrazar a las
familias de uno y otro lado, y lo saben muy bien los compatriotas en la isla que
sobreviven con la ayuda de sus parientes que están fuera. Lo vimos como se
movilizó el exilio después del desastroso paso por Cuba de los huracanes cuando
espontáneamente recaudaron toneladas de alimentos, medicinas y ropas para enviar
a la isla.
Quienes le imponen división y sufrimiento al pueblo cubano son aquellos que le
dieron el visto bueno a Juanes para su concierto, ese Gobierno que
fervorosamente defienden sus amigos Silvio Rodríguez y Amaury Pérez y no quienes
en Miami o cualquier rincón del exilio le criticaron.
De cualquier modo, pensado en nuestra gente, no está mal que la hayan pasado
bien; pero no nos engañemos, este concierto más que un regalo para los cubanos
fue un espectáculo bien diseñado para el mundo en el que nuestros compatriotas
con sus deseos de salir de la rutina eran parte del show.
Arriba (up) Carta de familiares a Juanes Paya escribe a Juanes Osvaldo Valdes sobre el concierto Una sola familia Yoani sobre el concierto
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