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Carta de Cuba, la escritura de la libertad |
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EL MEA CULPA DE FIDEL CASTRO
Transmitido a Cuba el
Sábado, 19 de septiembre de 2010 Por: Luis
B González Las recientes declaraciones de Fidel Castro al
periodista de EE UU reconociendo que el modelo comunista no funciona en Cuba,
incluso después de su inmediata
y
confusa
aclaración a lo expresado,
lejos
de representar
un
mea
culpa de arrepentimiento
debe
identificarse,
dentro de su complejo estado de sanidad mental,
como
un
reproche
al pueblo cubano por no haber sido capaz
de construir el comunismo..
El
arrogante
personaje
no
es siquiera
capaz
de aceptar responsabilidades
por
la
destrucción
de la nación cubana
y se echa a un lado para que sea
su hermano
Raúl
quien
asuma
total responsabilidad
en
una
decisión ,
que no puede postergarse
y
representa
en si misma
el final de la era comunista:
Quinientos mil empleados del gobierno serán
despedidos
sin
otra
compensación
o alternativa
que
dedicarse
a
alguna
de las actividades liberadas
para
realización
por
cuenta propia incluyendo la explotación
en usufructo de la tierra para uso agrícola.
En un sistema donde el Estado,
es
el
único empleador
con
mas del 85% de la fuerza laboral en su nomina,
hablar de
actividades por cuenta propia sin
apoyo
financiero; ofertar
tierras
en
usufructo,
sin otro recurso para su desarrollo que el trabajo
esclavo del
propio
agricultor y su familia,
sin libertad para el mercadeo de sus
productos,
ausente el
derecho de propiedad que garantice
la
construcción de un patrimonio propio,
no solo es
muestra
de la incapacidad de la egida raulista
para
sacar el
país de la presente crisis moral y económica
sino
peor
aun
de
su
indiferencia
al
sufrimiento
de la familia cubana.
La decisión de Fidel Castro
de
entregar Cuba al proyecto de dominación mundial comunista marco la división
de
la familia cubana entre seguidores
y detractores de un paradigma que
marcaria
los
siguientes
cincuenta
anos de
nuestra historia: Fidel, Patria, Revolución
Mientras en la patria el comunismo destruía con su
estúpido proyecto la confianza del cubano en si
mismo, cerrando
el paso
a toda oportunidad individual de
desarrollo
para
reducirlo
a
un simple numero dentro
de las organizaciones de masa;
en
la diáspora, aquellos
a quienes se
ensenaba a despreciar como apátridas,
gusanos y traidores,
triunfaban
sin
renunciar a su condición de cubanos. No
se convirtieron en masa inmigrante,
supieron
mantenerse
como
exilio reclamante
y
asumieron
el
rol de
permanentes
testigos
para
denunciar
ante
el mundo
las violaciones a los derechos humanos
de
los compatriotas atrapados en el terrible experimento castro-comunista.
Sin renuncia de sus reclamos políticos esa diáspora realiza remesas anuales a
sus familiares en Cuba cercanas a los mil millones
de dólares constituyendo el tercer
renglón productor de divisas después del turismo y la minería.
Por derecho propio la diáspora es parte integral
de la sociedad civil cubana.
El intento Raulista de mutar con
cambios cosméticos
el sistema totalitario comunista en una versión criolla del modelo chino,
apertura económica y dictadura política de partido único,
niega en su raíz
la posibilidad del reencuentro de la
sociedad civil. La
reunificación de la familia cubana es la piedra central de la apertura
democrática y la instauración de un estado de derecho después del comunismo
pero el régimen no tiene la
voluntad política para hacerlo
posible.
Militares, jóvenes, hombres y mujeres
dentro del
aparato de poder
gubernamental,
en
ustedes recae
cada día más la decisión: O el país permanece en su
actual desastre, inmóvil,
dependiente su desarrollo económico a las decisiones
de la dinastía castrista o
hacemos juntos la transición a la
democracia confiados en nuestros propios recursos
que son muchos.
Una
diáspora con
deseos de aportar,
espera, confía y suena con el abrazo entre hermanos
que dará
inicio
a la
tarea de construcción de una nueva republica llena de
oportunidades
para todos,
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