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Los
Fumadores de Picasso
(Ultimo texto publicado por GCI)
El arte moderno nació del humo de un puro. Contaba Picasso que cuando él
nació no respiraba ni daba ninguna señal de vida. Su abuelo, que fumaba puros,
se acercó a la cuna para revivir al bebé dándole un auxilio de boca a boca;
pero lo que recibió el bebé fue una bocanada de humo del puro. Su reacción
fue inmediata y así vino a la vida. ¨Debo mi vida a un puro¨, solía decir
Picasso. Y sin Picasso, ya se sabe, no habría arte moderno.
Picasso vino a vivir a París en 1904 y los Gitanes no comenzaron a fabricarse hasta 1910. ¿Qué cigarrillos
fumaría Picasso en el interín?
Pero Picasso nunca fumó puros y sí innumerables cigarrillos Gitanes,
redondos, de tabaco negro, con papel blanco. Aparece en las fotografías siempre
con un cigarrillo en la mano o en la boca, entre los dedos, ubicuo: se trata de
un buen fumador de cigarrillos. Los Gitanes
son los cigarrillos de la Intelligentsia
francesa. Sartre los fumaba, aunque también fumaba en pipa. Camus aparece en
las fotos como un actor que imita a Humphrey Bogart. La manera de fumar de
Picasso no lo presenta como un fumador en cadena, aunque sí como un habitué
que fuma con avidez. Entonces los cigarrillos estaban en todas partes –en el
cine, en el teatro, en la vida- no eran, como ahora, objetos fatales prohibidos
por los politically correct. Picasso
fumaba hasta hacer colillas de un cigarrillo que sostenía en sus dedos casi
hasta quemarse. Apagaba las colillas en el suelo pisándolas, pero nunca tiraba
las cajetillas. Cuando murió se encontró en su estudio pirámides de
cajetillas vacías atadas con una cuerda. La bellísima cajetilla de Gitanes, con su bailarina española inspirada en Carmen.
En sus cuadros de entonces siempre aparecía la pipa: a veces larga, como
pipas de alfarería holandesa, otras era una pipa corta. Pero hay un retrato
notable de un torero que fuma un puro.
Picasso trata siempre de reconquistar la sonrisa, aunque esta vez no sólo
es la sonrisa de las modelos, sino la sonrisa del espectador: Con Picasso se
puede decir que el humor llegó a la pintura. Un cuadro de los inicios del
cubismo analítico es un homenaje al hombre que fuma y se titula Joven
de Pipa, y desafía toda contemplación.
La risa lo impide. Picasso devolvió la risa a la pintura cuando recobró
la tradición Goya-Daummier-Toulose Lautrec. Alejó así las pretensiones serias
(se dice científicas, de los impresionistas y aún más las de los
postimpresionistas como Seurat) y dio paso al humor decorativo de Matisse tanto
como a la risa absurda de Klee y a la sonrisa aséptica de Mondrian. Por eso, el
escultor Jean Arp puede decir a la vista del arte actual: ¨Donde el arte entra,
la melancolía se aleja, arrastrando con ella valijas de negros suspiros¨. Pero
donde impera la sonrisa es en la serie de Picasso Los
Fumadores.
Pero hay un Picasso dramático en otras telas de la época y un Picasso
muy grave en los años de la Segunda Guerra Mundial. Con un antecedente trágico,
su gran mural de Guernica, que se
puede equiparar al Goya de Los Desastres
de la Guerra.
Los
Fumadores son de las
estampas más logradas de Picasso.
Arriba (up) Aguas Tiñosas Ante La Muerte de Cabrera Infante Los Fumadores de Picasso Cuba es una tragedia
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