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Carta de Cuba, la escritura de la libertad |
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Guantánamo, diez años despues. Me llamo Ruben Arias, mi nombre no significa nada para MUCHOS, ni para nada, soy sólo uno de los miles de cubanos exiliados en EE.UU, que vino en una balsa en el ultimo gran éxodo en 1994 y estuvo exactamente un año en los campos de concentración de la Base Naval de Guantánamo, junto con treinta mil compatriotas más, uno más del montón que no fué comunista en Cuba, ni tiene amigos ricos o influyentes aquí en EE.UU, para conseguir un buen trabajo o conseguir que se publiquen sus escritos en cualquier medio de presnsa. Ya han pasado diez años de esa horrible pesadilla, pero los acontecimientos se mantienen vivos en mí con nítida frescura. Recuerdo que en esos dias la prensa internacional, e incluso en Cuba se hablaba del libro "La hora final de Castro", donde se denunciaba con lujo de detalles, acontecimientos de la vida pública y privada de Fidel Castro y se hacía un pronóstico de su próxima y pronta caida. Yo y treinta mil cubanos mas, nos creimos el cuento del tal Oppenheimer, del que nunca había hablar que en definitiva ni es cubano y no tenía la más remota idea de lo que estaba pasando en Cuba. Los cubanos sufríamos en carne propia todos los desmanes del sistema, la agudización de la escacez de productos básicos, los apagones, la silenciosa represión política que se sufre en Cuba, la falta de libertad, entonces nos dejamos engañar por las diatribas del exilio cubano y pensamos que el éxodo masivo era el preámbulo de la caída del régimen. Eso fue hace diez años. Aun recuerdo la euforia que se vivía en aquellos dias. Los grupos de derechos humanos incrementaban su actividad. Me incorporé a uno de ellos como muchos profesionales hicieron, pensando que los personeros del aparato represivo tomarían conciencia y se lograrian ciertos cambios que darian un poco mas de libertad a los "cubanos de a pie", como dice un periodista independiente cubano. Pero nada. Sufrí prision, intente salir del pais en dos ocasiones, con gran riesgo de mi vida. Eran los días en que se produce el hundimiento del remolcador 13 Marzo, donde el pueblo completo aguantó en silencio el asesinato de cerca de cuarenta personas. Todos oímos las noticias, los testimonios, conocíamos incluso víctimas y victimarios. Pero nadie dijo nada, ni protestó siquiera, aunque todos esperábamos algo, quizás una intervención directa de los Estados Unidos, la tension era inmensa. Los responsables inmunes a todo, protegidos por la "justicia revolucionaria". Los estrategas poíticos del gobierno cubano concebían un plan para contrarrrestar los constantes intentos de secuestros de naves de cualquier tipo con tal que flotara o volara, se hablaba de la posibilidad de un éxodo masivo. Fidel Castro pedía respuestas al gobierno americano ante la descarada incitación masiva a abandonar el país. Una lancha del Distrito Naval es secuestrada en Mariel, un oficial de la marina cubana asesinado y los secuestradores llegan a Cayo Hueso. El gobierno cubano reclama al gobierno americano a los secuestradores para ser enjuiciados en Cuba. No hay respuesta y esa es la gota que hacia falta para colmar la copa. Castro lo había advertido y sin contar con nada, ni nadie declaro en su justo derecho que "no cuidaría más las fronteras a EE.UU". Comienzó el éxodo. Radio Martí, Radio Mambi y todas esas radios del exilio, nos alentaban, y creaban la conciencia de que la salida de Cuba era otra forma de protestar contra el régimen, de llevarlo a una crisis política, pero no se dieron cuenta que precisamente esa era una parte de la estrategia del gobierno de Castro. Por un lado se deshacía de decenas de miles de personas que eran una viva representación de un futuro movimiento de protesta, por otro una futura fuente de apoyo económico para su régimen con el envío de remesas Desgraciadamente muchos le creímos a las estaciones de radio de Miami, y nos lanzamos al mar Después del ultimatum de Fidel aclarando que " no iba a cuidarle mas las fronteras a EE.UU", se desató la debacle. La gente empezó a construir artefactos de toda índole. Los botes por pequeños que fueran se compraban por miles de dolares. El que no compraba robaba. Camaras, Madera, gasolina. En los pequeños muelles de pueblo tuvieron que establecerse guardias, pero esto no bastaba, pues los guardias eran asaltados, cuando menos lo esperaban, por turbas, para robarse los botes. El gobierno tuvo que intervenir y proteger con guardias armados, los pequenos muelles de pueblo. A esto no se escapaban los grandes buques anclados en puertos. Se hicieron proyectos para asaltar mas de uno. En Mariel el tanquero Jussara fue abordado por mas de dos mil personas. Aquí habian mujeres, niños, hombres, familias completas, militantes del partido y la juventud que incluso rompieron sus carnet de militantes pensando que el buque zarparía, tal fue la locura y tan falsa era y es la demagogia cubana. Casualmente mientras esto pasaba, yo regresaba de la Unidad de Guarda Fronteras en Santa Fé, donde habia sido conducido tras haber sido capturado a 45 millas de las costas cubanas, y por "error", regreado a Cuba. Centenares de personas enardecidas, como si fueran a una fiesta, caminando,en bicicletas iban por la carretera, toda clase de vehiculos eran detenidos, las autoridades locales se atemorizaron. Personas de pueblos vecinos como Guanajay, Artemisa, Cabañas, llegaban al pueblo. Pregunté a alguien que venia en un ómnibus que pude abordar para llegar a mi casa, "tu debes ir para la Boca, la gente está montando en el Jussara, que se lleva a todos los que monten para EE.UU y no e demora mucho en salir, ¡aprovecha! ". Pense que el tipo estaba borracho o que yo todavía estaba mareado después de haber estado la noche remando en medio de una tempestad y parte de la mañana preso; no le creí. Cuando llegue a mi casa, mi esposa se sorprendió cuando me vió"… Yo te hacia en Miami" me dijo. Ella estaba preparando botellas de agua ( era lo único que se podia acopiar) y alguna ropa en una jaba, yo sencillamente le dijo ,"estas loca ese barco no se mueve ni una pulgada del muelle". Como estaba extremadamente cansado me di un baño y me acosté a dormir. Eran aproximadamente las dos de la tarde. A las siete de la noche, el ruido de las sirenas y camiones pesados me hizo despertar. Preocupado me levanté, mi esposa preparaba algo de comer, le dije en broma," yo te hacia ya en Miami", ella me lanzó una mirada de odio. Uno de mis vecinos me llama con miedo y me advierte de la cantidad de camiones con personal del Contigente Blas Roca, las llamadas Brigadas de Repuesta rápida , policías y soldados, estaban llegando desde otros municipios y Ciudad de la Habana, la gente los veia pasar, en medio de los desafiantes gritos de alabanza a la revolución, nosotros orábamos porque a familiares y amigos que sabíamos habían subido al Jussara, no les pasara nada. Unos amigos me contaron después lo que pasó. El capitan del barco tenia una amante que vivía en el barrio de la Boca y accedió a sacar a la muchacha y su familia del país pero no se percató de la velocidad con que rumores de este tipo corren de boca en boca en un pequeño pueblo costero donde cerca del 90% de sus habitantes, estaban deseosos de que produjera una situación como la de los años 1980. Fue imprececible la cantidad de personas que subieron al tanquero, específicamente aquellos que estaban afiliados políticamente al gobierno. Militantes del partido y la juventud comunistas echaban sus carnets por la borda con la alegre esperanza de que el buque zarparía dentro de poco. Todo fue un caos y como siempre los antisociales hicieron su presencia, convirtiendo una flagrante acto de protesta politica contra el régimen en un acto vandálico. Por supuesto el barco no salió. El pueblo como simpre olvidadizo no recordaba ya lo que pasó con el remolcador 13 de Marzo. Por eso yo sabía con seguridad, que el gobierno no iba a dejar que esto pasara, porque ese sí seria el final. Las dos mil personas tuvieron que bajarse del barco, perdieron sus trabajos, su prestigio ante el regimen y tratados como somos tratados todos los que manifestamos cualquier tipo de oposicion en Cuba, como escorias. Fidel acudió personalmente al lugar de los hechos y se reunió en las oficinas de la Termoeléctrica con el embajador de la república de Malta, que era el país de matrícula del tanquero. Como siempre asumió el comando de una operación extremadamente complicada como era esta. Los oficiales del barco responsables de estos actos fueron detenidos, y encarcelados así como algunos cubanos considerados líderes y responsables directos del secuestro masivo. El resto de las personas fueron dejadas en ¿libertad? Y regresaron a sus casas, pero marcados con el indeleble rótulo de escorias. Los días subsiguientes al Jussara fueron todavia mas tensos. Muchos de los que subieron al barco con la esperanza de viajar a EE.UU, perdieron todo, sus esperanzas, la confianza que el régimen habia depositado en ellos y por ende sus privilegios. Estaban desesperados por salir de Cuba y aprovechar la oportunidad, que les estaba dando el gobierno de abandonar libremente el país, otros eran presionados, o se iban o le aplicaban el famoso "decreto de peligrosidad", que significaba cuatro años de privación de libertad sin derecho a juicio. Oficiales del ejército y la marina que habían abordado el Jussara eran vigilados estrechamente y fueron advertidos de que podían ser condenados a 20 años de prisión si eran atrapados tratando de salir del pais. Como yo tenia experiencia en viajes en balsa ( aunque no estuve en la Kon-Tiki), oues me había lanzado dos veces y había sido atrapado e incluso guardé prisión por ello, algunos me buscaban para ofrecerme el puesto de capitán, las posibilidades de encontrar un bote para hacer la travesía Mariel - Miami , eran costosas , por lo que muchos decidieron salir en balsa o construir artefactos que pudieran navegar. Al fin acepté y me reuni a un grupo de 11personas, muchos de ellos jóvenes. Construimos un largo artefacto, uniendo cámaras inflables de camiones y automóviles, las forramos con tela y le pusimos una cubierta de madera, conseguimos gran cantidad de remos, agua, panes viejos y comenzamos a esperar. El 18 de Agosto el presidente Clinton anunció que todos los balseros rescatados en alta mar serían enviados a la Base Naval de Guantanamo. Por esos días la televisión cubana transmitía imágenes de inmigrantes haitianos, peleando por agua y comida en los polvorientos campos de concentración de la Base Naval de Guantánamo. Me reuni con los muchachos de mi tripulacion y se lo dije. Dos se rajaron. Era preferible estar prisionero en Guantánamo con una esperanza, que en Cuba sin ninguna.Yo calculé que cuando estuviéramos en Guantamo, Fidel renunciaría o abandonaría el poder. Estúpida conclusion. Pensé que un movimiento de esa envergadura en todo el pais, estaba poniendo el régimen en una verdadera crisis y asi fue, pero el castrismo no cree en crisis, ni en comentarios, ni en pronosticos, ni en nada. Muchos se lanzaron al mar y por su inexperiencia se perdieron para siempre en sus profundidades. Para colmo cuando en años anteriores, en los meses de Julio y Agosto el mar era como se dice en el lenguaje marinero "un plato" ,en aquellos dias de 1994 era un elemento impredecible, después del mediodia un fuerte brizote soplaba del noroeste y hacía imposible todo intento de salida. Muchos salían, algunos llegaban días después con las manos destrozadas y atemorizados, otros jamás regresaron. Para no fallar, contacté un viejo pescador, que me explicó lo que estaba pasando. "Yo te aviso, no se desesperen, tengan paciencia….", me aconsejó. Y asi fue. El 21 de Agosto por la mañana me dijo que saliera salira seis y siete de la noche, no mas tarde. Recuerdo que era domingo. Alrededor de la una de la tarde cayó un fuerte aguacero. Buena señal, pense. Mi esposa estaba preocupada, la situación era tensa y triste. Ella y mi hija temían por mi vida, yo con cierta sangre fría preparaba los detalles, ellos pensaban que yo fallaría otra vez o moriría, por eso no hablamos mucho; me despedi, eche una ultima mirada a mis libros, a mi casa que construí con mis propias manos, llamé a mi vecino y me despedí de él no pude despedirme de otros amigos, ni de mi madre, ni hermanos, no había tiempo, me estaba llamando el camino y a este no le gusta esperar. Salí a la calle donde todo era un ir y venir de gente con pedazos e tablas, cámaras inflables, etc. caminé por la calle principal para coger un "chance", que me llevara hasta la Boca. Después de esperar un rato, monté detrás de un camión que me llevaría al punto de partida: la playita Tango Farrango. La tarde estaba fresca y despejada después del aguacero. Cuando llegue a la costa cerca de un centenar de personas se agrupaban alrededor de la balsa. ¿Una despedida ?, pensé, no faltaba, desde luego la curiosa mirada de algun que otro policía y de algun que otro infiltrado de la seguridad. No deje a mi esposa e hija que fueran a despedirme, durante ocho años llevaría clavado dentro de mí la dolorosa espina de no habernos despedido, hasta reencontrarnos de nuevo en N.Y. en el J.F.Kennedy. Después Guantámo, el engaño de las organizaciones de exiliados, la frustración de ver como viejos amigos exiliados igual que yo, trataban de diferenciarse conmigo sencillamente porque era un balsero que había estado en los campos de Guantánamo. Entonces no me quedó más remedio que deambular por el teeritorio americano con esa fuerza y honor que tiene el cubano de trabajador honesto. No acepté la oferta de algunos que en Miami me ofrecieron quedarme allí para ser uno más en las listas de desempleados. Aceptë la oferta del Consejo Mundial de Iglesias que eran mis patrocinadores y me trasladaron a Maryland. El exilio, con su fría dureza, con la imparcialidad de los politicos que no conocen a fondo la naturaleza humana, la soledad y al fin el encuentro de nuevos amigos que aunque no hablan mi mismo idioma revelan una grandiosa admiración por la osada gesta de los balseros me ayudo a comprender a fondo la realidad cubana Muchas cosas me han pasado en estos diez años. Cosas que jamás pensé iba a lograr, como hablar inglés, sobre todo trabajar como profesional y sentirme parte de este gran país. A veces me detengo y miro a mi alrededor asombrado y me pregunto ¿ qué diablos hago yo aquí ?, en un país extraño, rodeado de gente extraña; siento entonces un gran miedo, un inmenso miedo y me pregunto si algún día me ganaré el derecho de caminar libremente por las calles o campos de mi pueblo, conversar con mis viejos amigos y decirles, vengo a quedarme para siempre…. Por eso me sorprendo leer en el Herald "Sesiona un foro sobre los balseros" , y me llama la atencion, " la veintena de profesores, investigadores y funcionarios estadounidenses que intervendrán en los cuatro paneles del foro, que busca analizar la crisis ocurrida una decada atras con el propósito de alertar a las autoridades gubernamentales y a la comunidad acerca de una possible repeticion del éxodo…", diez años después cuando quizás algunos de esos profesores o expertos predijeron la caida final del régimen castrista y nosotros los tontos le creimos. Castro hará y seguirá haciendo lo que le de la gana, seguirán la represión, el encarcelamiento, la injusticia, la envidia, el abuso, la extorsion, los exodos. Porque con estas cosas que suceden a diario en la comunidad cubana donde un grupito se enriquece con el sufrimiento y la angustia de miles de cubanos en Cuba y en exilio, la dictadura de Castro se fortalece y reagrupa. Los cubanos que viven en Cuba no creen en la llamada disidencia porque muchos de ellos o son creados por los propios mecanismos de Seguridad del Estado o son antiguos defensores del régimen que ya no forman parte de su élite y en su afán de ser protagonistas colaboran con los funcionarios de la oficina de intereses o los grupos del exilio cubano, haciéndole el juego por un puñado de dólares. ¿Soluciones ?, claro que las hay. Hagamos un éxodo en sentido contrario. Salgamos en cuánto bote o barco hay en Miami, todos los cubanos y marchemos a exigirle al dictador que se vaya, como hicieron nuestros antepasados con Machado y Fulgencio Batista y cuando los cubanos de allá nos vean decididos a sacrificar lo que sea por la libertad de nuestra Patria, entonces se nos unirán codo con codo y yo les aseguro que la dictadura no dura una hora. Esperando a que se caiga o escribiendo articulitos o ensayitos o cogiéndole el dinero al contribuyente norteamericano para enriquecernos en vez de utilizarlo para su verdadero objrtivo, Fidel no se va a caer ni de la cama, recordemos el dicho del general Gerardo Machado y Morales que decia "..a mi no me tumban con papelitos…." |