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Carta de Cuba, la escritura de la libertad |
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Análisis de un año Vladimiro Roca
Tomado del Partido Socialdemácrata de Cuba Originalmente publicado en el New York Times en Marzo 22, 2004 bajo el título Castro's Latest Victim: Himself Al año del inicio de la oleada represiva más grande contra la oposición pacífica desatada por el gobierno cubano, todavía recuerdo las palabras que pronuncié al inicio de la última reunión de la Comisión de Relatoría de Todos Unidos el trágico martes 18 de marzo en horas de la mañana: “Es raro que después de la mesa redonda de ayer nos hayamos podido reunir”. No fue profecía, fue la certeza de que ese programa había sido el preludio a la represión que se avecinaba. En horas de la tarde de ese día comenzaban las detenciones a lo largo y ancho del país. Desde diciembre de 2002 veíamos con preocupación el incremento del despliegue de efectivos policiales en la capital del país, así como las distintas ofensivas represivas contra la población iniciadas por el gobierno alegando “la lucha contra las drogas y las ilegalidades”, que sirvieron de pretexto para, al amparo del ataque de Estados Unidos contra Irak –pensando el gobierno que no iba a tener repercusión en la prensa internacional–, reprimir a la creciente oposición pacífica, que en mayo de 2002 se había anotado un triunfo indiscutible al presentar 11 020 firmas que avalaban una petición ciudadana, Proyecto Varela, para la celebración de una consulta popular o referendo sobre la necesidad de cambios. La represión desatada fue cubierta de inmediato por los medios informativos internacionales por la magnitud de la misma, así como las personalidades disidentes involucradas, lo que trajo un enorme costo político para el gobierno que le costó la pérdida del ingreso al acuerdo de Cotonou y el empeoramiento de las relaciones con la Unión Europea. Al tiempo que muchos intelectuales de izquierda de América Latina y Europa hacían declaraciones condenatorias del hecho y partidos políticos que hasta hacía poco veían con simpatía el modelo cubano también condenaron las acciones del gobierno. Algunos han explicado el alto costo político que pagó el gobierno, alegando que fue para detener el crecimiento de la oposición y la posibilidad de que amplios sectores de la sociedad se incorporaran al mismo. Otros lo explican diciendo que fue una venganza del gobierno contra la oposición por la presentación ante la Asamblea Nacional del Poder Popular del Proyecto Varela. Los más que fue para evitar que personas vinculadas a las altas esferas de poder entraran en conversaciones con la oposición y muy pocos lo vieron como un gesto del gobierno para recordarle a los cubanos que el gobierno está dispuesto a todo para evitar perder el poder, aunque sus acciones vayan contra el pueblo al cual dicen defender. Creo que hay de todo un poco, además de un actuar lleno de odio e irracional que muchas veces no piensa las consecuencias de sus hechos. Al pasar balance de saldos positivos y negativos al cabo de un año para el gobierno y la oposición podemos decir que lo negativo para la oposición ha sido el injusto encierro con condenas de hasta 28 años de 75 de nuestros hermanos de lucha, algunos de edad avanzada y enfermos que están deteriorándose en las cárceles castristas en condiciones infrahumanas y sometidas sus familias a castigos adicionales al tener que recorrer grandes distancias para visitarlos por el proceder vengativo del gobierno que los ha enviado a cumplir las injustas sanciones en prisiones a cientos de kilómetros de sus lugares de residencia, pero que mantienen la dignidad y el ánimo a una altura difícil de alcanzar por ninguno de los personeros del régimen. Como positivo la campaña internacional a favor de la liberación de nuestros hermanos que se ha mantenido activa, manifestada en los premios internacionales con han sido galardonados los más conocidos disidentes, como por ejemplo el premio a la Libertad de Prensa de la UNESCO recientemente otorgado al poeta y periodista encarcelado Raúl Rivero. Por otra parte, la oposición se ha mantenido, aunque con un perfil bajo, en este año y ha comenzado a reagrupar sus fuerzas e incluso ya se observa el surgimiento de nuevas agrupaciones disidentes algunas de ellas integradas por gente joven deseosa de ver cambios y de poder participar más activamente en la vida económica, política y social del país. A lo largo y ancho de la isla, cientos de ciudadanos se están reuniendo para discutir las propuestas de Todos Unidos para enfrentar la crisis nacional y el Proyecto Varela ha reunido mas de 25,000 firmas de apoyo. Pienso que el balance para el gobierno ha sido negativo pues no ha logrado neutralizar a la disidencia, empeoró sus relaciones con la Unión Europea y con gran parte de los partidos e intelectuales de izquierda (como José Saramago, Darío Foo, Pedro Almodóvar, la Internacional Socialista o el Partido Comunista de Italia), que ya comienzan a identificar el sistema con una dictadura, además de haber reducido considerablemente su capacidad para negociar con los países democráticos un apoyo a su política de enfrentamiento con Estados Unidos, a pesar de la enorme campaña desatada por el gobierno sobre una “inminente agresión de los imperialistas” tratando de explotar los sentimientos de defensa de los más pequeños que tienen la mayor parte de las personas en el planeta y de algún que otro sentimiento antinorteamericano por parte de otros. Al cumplirse el primer aniversario les decimos a nuestros hermanos encarcelados que no cejaremos en la lucha por traer a nuestra patria los deseados y necesarios cambios democráticos, a pesar de toda la represión que pueda desatar el gobierno y mantendremos la campaña internacional por la liberación de todos y cada uno de nuestros presos de conciencia. Vladimiro Roca
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