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Carta de Cuba, la escritura de la libertad |
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EL
BARBARISMO EN LAS CÁRCELES, DE SIGLOS PASADOS, NO QUEDÓ EN LA HISTORIA PORQUE
SE NOS PRESENTA HOY CON NUEVOS ROSTROS (gracias a payolibre.com) Adrián Álvarez Arencibia lleva 18 años en prision. Ingresó cuando tenía 18 años de edad a cumplir una condena de 30 por "terrorismo" y "espionaje". Ahora tiene 36 años y durante el tiempo que lleva encerrado no ha tenido visitas ni atención familiar. En este momento la madre de otro prisionero político, Camilo Pérez Villanueva, es quien le brinda el mismo apoyo que a su hijo. Está recluido en el Combinado del Este, en La Habana. Su residencia es en Avenida 93 #4601, Reparto Bent Tree, Bauta, Provincia Habana.
Antes
que usted se sumerja en la lectura de este ensayo quiero pedirle algo quizás
difícil. Y es que lo vea desde la perspectiva de un preso político de 36 años
de edad, de los cuales lleva 18 en prisión Para
bien de la humanidad el mundo aceptó, y acepta, que para disminuir los delitos
se tiene que tomar como máxima la suavidad del castigo al delincuente. Esta
decisión, universalmente reconocida, irradiaba su luz a todos los rincones
barriendo las sombras que siglos tras siglos ahogaron las cárceles y sus
prisioneros con códigos crueles; códigos de barbarismo. En muchos lugares de
Europa -también en Estados Unidos de América- se sintieron los efectos
positivos de esa máxima que beneficiaba al delincuente. Célebres escritores
con sus obras humanistas y esclarecedoras hicieron que muchos gobiernos se
preocuparan por sus leyes penales y las revisaran para humanizar el castigo al
delincuente. Esos sabios, que abogaron por los derechos de toda la humanidad,
liberaron, con sus pensamientos, el estancamiento de la razón en la que estaban
inmersos los legisladores de la época, quienes fueron iluminados por esta nueva
experiencia civilizadora. Las
cárceles de Europa fueron visitadas por destacadas personalidades que, guiados
por su filantropía, pusieron al descubierto los horrores y los castigos
inhumanos a los que estaban sometidos los prisioneros; hasta allá fueron en
busca de soluciones para mejorar la suerte del castigado y hacer las cárceles
menos pavorosas para los que tenían que habitarlas y que no corrompieran al
prisionero convirtiéndolo en un ente socialmente peligroso. Gracias a estos
generosos hombres y la obra que nos legaron (ejemplos de ellos merecen ser
citados a Howard, Bentham,
Beccaria y Pastoret)
hemos podido conocer que hasta sus inicios en tan humanas obras nunca antes se
le había prestado la debida atención a los presos, a sus condiciones de vida,
porque hasta ese entonces se encontraban bajo leyes de barbarismo y maltratados
por alcaides y verdugos. Ellos propusieron en su recorrido por Europa que las cárceles
tenían que mejorarse y que el condenado no podía ser arrojado en ellas y
abandonado a su suerte. Howard,
al dar su testimonio, su relato y los resultados del trabajo que hizo en su
recorrido por las cárceles, logró sensibilizar a los hombres de gobierno, que
hasta ese entonces no se preocupaban por las cárceles, con arquitectura técnicamente
contraria a la idea con que fueron edificadas; cárceles que atentaban contra la
salud del prisionero; cárceles que no disciplinaban sino que pervertían y
corrompían al preso. La humanidad reconocerá por siempre la obra de Howard
pues gracias a su propuesta fueron erigidos nuevos edificios que remediaran los
males por los que atravesaban los presos en viejas cárceles; propuso que sus
construcciones debían ser en lugares fuera de la ciudad, que estuvieran mejor
ventiladas y dispusieran de hospitales. Pidió que las habitaciones para el
preso tenían que ser limpias e higiénicas; que se le brindara ropa y comida al
preso y que los gobiernos tenían que cuidar de ellos y darles buen trato.
Paralelamente a esto indicó que era deber de la
sociedad asegurarle al preso ropa suficiente y alimentos en abundancia sin que
se causara algún gravamen a la sociedad -es de suponerse que no debe existir
obligatoriedad sobre el pueblo. Planteó la introducción del trabajo en las cárceles
para que con el producto se cubrieran los gastos; aconsejó que los presos debían
recibir instrucción religiosa. De todo esto concluyó, infaliblemente, que solo
así podría ponerse fin a la propagación del crimen y salvar al delincuente
para devolverlo como un ente útil socialmente. La
humanidad conoció también la filantropía de Napoleón, que a pesar de que fue
universalmente reconocido su sistema como un sistema despótico, mejoró las
leyes penales; sus códigos penales se adoptaron en muchos lugares del imperio
francés, mandado por él, hombre ilustrado en cuanto a las cárceles; estos códigos
contribuyeron a mejorar la suerte del castigado. Además
del código penal napoleónico podemos destacar el respeto que Napoleón sentía
y profesó por el individuo y su seguridad; en las profundas meditaciones que
hizo por mejorar las cárceles y la suerte del prisionero podemos destacar que
cuando Napoleón ascendió al consulado, en las cárceles de estado existían
9000 presos y al tiempo de su caída no excedían los 250 presos; esto fue un
logro para la época pero la aristocracia lo calumniaba por sus principios
liberales. A
las cárceles de Francia, en aquel entonces, le faltaban muchos elementos que
perfeccionar para llegar a la plenitud de la modernización en la que estaban
enfrascados Inglaterra y los Estados Unidos, quienes contaban con las mejores cárceles
de dicha época y que en sus investigaciones luchaban por mostrarlas al mundo
como excelencias en comparación con el resto de las cárceles modernas del
mundo de hoy civilizado. Inglaterra reconocía que los métodos de tratar al
delincuente eran métodos antiguos, de barbarismo; eran métodos retrógrados a
los que había que remover definitivamente. En
cuanto a Estados Unidos es conocido que poseían las cárceles más perfectas
hasta ese entonces conocidas y los mejores modelos en seguridad, arquitectura,
organización, disciplina, salud, ventilación, etc.; poseían, y poseen, la
virtud de ofrecer su tierra para dar asilo y refugio a las almas perdidas y es
de hecho el lugar de este mundo donde los criminales hallan mejor compasión y
justicia al ser condenados. Un
viajero que tuvo la oportunidad de relatar y describir las cárceles de Estados
Unidos definió, entre otras cosas, que aquellas cárceles eran ejemplos para
toda nación civilizada; eran seguras para eliminar las causas de delitos y
corrupciones nacidos de la ociosidad y que el preso conocía sus derechos y
conoció que el único objeto que se proponía la legislación era mejorar las
costumbres del preso para regresarlo como un hombre nuevo a la sociedad, a su
familia. Con
esta breve reseña histórica sobre lo acontecido en épocas pasadas, en las cárceles
de Europa y Norte América, para modernizar las cárceles, las leyes y códigos
penales, y los sistemas penitenciarios, el Presidio Político Pedro Luis Boitel,
da inicio a un tema tan importante como el del "Barbarismo" en las cárceles
cubanas y su nuevo rostro en el periodo de la tiranía comunista y antidemocrática
que ha tenido que soportar la nación cubana, nuestra patria, la patria de
todos.
Las
primeras señales de barbarismo, en las cárceles cubanas, no se encuentran, ni
podemos encontrarlas, en épocas precolombinas ni la historia ni la arqueología
nos ofrece siquiera prueba de que nuestros indios tuvieran algún tipo de
cautiverio entre ellos. En Cuba existían, y eso es archiconocido, tres grupos
de indios distribuidos en la Isla; eran cien mil indios. Los tainos eran los más
avanzados, eran agricultores y artesanos. Es cierto que entre los miembros de
esta comunidad habían surgido diferencias sociales pero eran solo el inicio de
la jerarquización, no se arrojan evidencias de que
practicaban algún tipo de barbarismo los jerarcas sobre el resto de la
comunidad. Los
pretaínos es el segundo grupo de indios, se
dedicaban a la caza y a la pesca, fabricaban sus aldeas en las costas y a
orillas de los ríos, tampoco había entre ellos cautiverio ni práctica de
barbarismo. El
tercer grupo, los guanahatabeyes, eran los mas
antiguos y atrasados y aunque eran recolectores y vivían en cuevas se desconoce
de que hayan sido bárbaros y violentos. No eran, ninguno de los grupos,
beligerantes ni se hacían cautivos, ni prisioneros entre los grupos. No,
no es aquí donde se dieron las primeras señales de barbarismo porque los
indios no tenían esa cultura, tampoco tenían ninguna forma de aprisionar ni
encarcelar para aplicar algún tipo de barbarismo sobre sus semejantes. ¿Podemos
definir la conquista como el inicio del Barbarismo en Cuba y las primeras formas
de cautiverio para los habitantes de la Isla? Creo
que sí y veremos por qué: Sabemos
que los conquistadores necesitaban mano de obra. Al repartirse las tierras, los
indios pasaban a ser propiedad del conquistador, los sometían a trabajos muy
duros y los trataban despiadadamente. Estos si evidencian señales de
barbarismos, señales de cautiverio. Por esta razón los indios morían e
incluso hasta se suicidaban para no sufrir aquella explotación. Los
indios fueron empleados para trabajos forzados cuando los conquistadores
comenzaron a construir sus casas de piedra y otros edificios, como fortalezas y
castillos. Con la violencia, por una parte y el asesinato y las enfermedades,
por la otra, contra los indios, se iban extinguiendo y los conquistadores se
vieron obligados a sustituirlos por esclavos africanos, tratados no menos
violenta y bárbaramente: eran metidos en barcos y amontonados unos encima de
los otros para hacer grandes travesías por el océano hasta que llegaban a América
para ser vendidos. Cuba participó también de esta compra; los colonizadores
hacían trabajar sin descanso a estos esclavos secuestrados de África; se les
daba poco alimento; los mantenían casi desnudos; los castigaban cruelmente; los
encadenaban con grilletes en las piernas; eran encerrados por muchos días y
también los ponían en cepos. Así eran torturados y reprimidos cuando se
resistían a trabajar; cuando se rebelaban o escapaban. Es
curioso darnos cuenta que durante el periodo de descubrimiento, de conquista y
esclavitud la historia no haga referencia alguna a cárceles y prisiones; es
obvio que el barbarismo imperó en una gama de colores prescindiendo de cárceles
y prisiones durante mucho tiempo, pero en cualquier forma que se presentó, en
Cuba, no dejó de ser lo que fue, sencillamente barbarismo. Los
esclavos fueron maltratados bárbaramente durante siglos, los perseguían con
perros; eran golpeados. Con tanto desespero, los esclavos, se mutilaban para no
volver al trabajo. Estas otras señales de barbarismo tampoco sucedían en las cárceles
porque estos hechos se realizaban bajo leyes de esclavitud. No sabemos con
certeza que haya cárceles edificadas para esa época pero tampoco era necesario
edificarlas por las leyes crueles y bárbaras del esclavista sobre el esclavo,
que no era clasificado como humano. Así
transcurría la historia cubana, plagada de fenómenos, conclusiones y cambios
sociales que en bárbara represión los gobernantes de la colonia trataban de
sofocar pero no encontramos datos; no encontramos información de que se haya
relatado algo de las prisiones cubanas oficialmente. La mas notable fecha que
hace alguna referencia descriptiva y relato es la de 1830-1850 cuando los
esclavos fueron sometidos a la máxima expresión de barbarismo y mayores abusos
hacia 1843 que se organizó una horrenda matanza de esclavos, mestizos libres y
negros. Este crimen se conoce hasta hoy como la "Escalera", donde eran
torturados brutalmente para obligarlos a confesar; los condenaban a muerte y
eran ejecutados; otros morían por el maltrato que se les daba en las prisiones
y muchos eran encarcelados para cumplir largas condenas en prisión. Entre los
condenados a muerte podemos citar al poeta Gabriel de la Concepción Valdés, Plácido,
que fue ejecutado en 1844. Tal
vez esté equivocado pero no fue hasta 1869 que alguien pudo escribir y relatar
sobre las prisiones; alguien humanista que por su filantropía fue condenado a
trabajos forzados apenas siendo un niño y con un grillete en un pie. El fue
nuestro máximo pensador; el es nuestro Martí. Otras
señales de barbarismo, en la historia de cárceles y prisiones, en Cuba,
tuvieron lugar a la llegada del gobernador y capitán general Valeriano Weyler
que en represión contra el campesino dictó la ley de Reconcentración y
convirtió pueblos y ciudades en prisiones que custodiaban con guardias
colonialistas. A consecuencia de este barbarismo murieron, en toda Cuba,
alrededor de trescientas mil personas, etc... Al
surgimiento de la república aún no se habían proyectado nuevos sistema
carcelarios ni nuevas edificaciones con este Fin. Después de 1906 se empezaron
a dar fenómenos sociales en la incipiente República que recién comenzaba. Los
gobiernos reprimían y encarcelaban hasta que en la década del 30, durante el Machadato,
comienzan a publicarse, en la prensa, artículos denuncia sobre abusos y
barbarismos cometidos en cárceles como "El Príncipe" y Presidio
Modelo, donde hubo 500 asesinatos. Podemos considerar que el Presidio Modelo fue
la prisión más moderna de la época que fue edificada en el transcurso de la
República hasta su fecha. El mismo propósito de Machado, "el
confinamiento", era el mismo que después tuvo Batista con esa prisión
edificada a más de 100 kilómetros al sur de Cuba; era el mismo propósito para
lo que la destinó la tiranía de Castro a su triunfo, "en venganza a lo
que hicieron con él", hasta que ideó un programa de "construcción
masiva" de cárceles que plagaron toda la isla y que hasta hoy continúa
construyéndolas demostrando así al mundo que su programa es evidentemente
represivo y bárbaro.
La
construcción masiva de prisiones, en Cuba, desde las primeras décadas de la
tiranía no podemos valorarlas, de hecho, como un programa progresista que
sustituyera un antiguo sistema arquitectónico de prisiones por uno mas
civilizado y materno; la construcción de nuevas prisiones respondía a un solo
objetivo: preparar la Isla y convertirla en un campo de concentración
preludiando las sucesivas olas represivas por las que atraviesa un pueblo víctima
de las utopías, el engaño y las mentiras de un sistema social retrógrado y
militarista que en el periodo 1961-1970, por solo citar, malgastó más de 2315
millones de dólares en su maquinaria bélica convirtiéndose así en el tercer
país más poderoso militarmente de Latinoamérica. ¿Qué es la construcción
masiva de prisiones paralelamente a los gastos militares excesivos? No existe
otra respuesta: "nuevos rostros de barbarismo" para las cárceles y
prisiones modernas destinadas a un pueblo reprimido, además, militarmente.
Nunca antes, en la historia penal cubana, se dispararon los gráficos delictivos
en un índice tan aterrador como ha sucedido desde la instauración de la tiranía
de Castro en 1959. La población penal es asombrosa, las cárceles permanecen
abarrotadas, los delitos no se erradican y el código penal se renueva
constantemente porque a diario nacen nuevas tipicidades de delitos. Mientras
tanto el gobierno y las autoridades arremeten contra un fantasma inexistente: el
delito y en su furia por prevenirlo descargan todo sus excesivos recursos
policiales contra un pueblo que si existe y es real; es el que vive en las
prisiones; es el que vive reconcentrado en pueblos y ciudades, como en tiempos
de Valeriano Weyler, bajo estricta vigilancia,
represión y obligatoriedades sociales que cumplen bajo amenazas y con
voluntariedad fingida. ¿Es la tiranía inocente de los delitos que comete el
pueblo? ¿Es el pueblo culpable de los delitos que comete? ¿Son los delitos,
los delincuentes y criminales algo meramente aislados del pueblo? ¿Si es así,
por qué tanta delincuencia, tanto crimen y tantas prisiones construidas y otras
nuevas más sofisticadas, ultramodernas y tecnificadas por construir? ¿Es
culpable el supuesto bloqueo al que tanto alude el señor Castro? Tengo la clara
convicción de que el fanatismo antidemocrático de la tiranía no está exento
de culpa en todo este fenómeno del nuevo rostro de barbarismo en las cárceles
y prisiones de Cuba. El
confinamiento para el que estaba destinado el Presidio Modelo, de Isla de Pinos,
no difiere ni se desprende del propósito para el que están destinadas todas y
cada una de las cárceles y prisiones construidas, como ya dije, masivamente por
la tiranía de Castro. Si bien aquella era un martirio y una crueldad para las
familias de los presos, confinados, que hacían grandes esfuerzos en tan
complicada travesía para llegar a Isla de Pinos, desde los diferentes puntos de
Cuba, éstas actuales tienen el mismo espíritu y alma, el confinamiento. El
malestar que se les causó a aquellas familias, con el Presidio Modelo, no se
remedió con la construcción, relativamente, al centro de la Isla de una prisión
como la llamada: "Prisión Especial la 26" a la que estamos destinados
presos de todas las provincias del país para ser ultrajados y maltratados física,
síquica, moral y espiritualmente; el malestar que le causan a nuestras familias
no se limita a dicha prisión, inaugurada por emergencia en 1991 e ideada,
planeada, diseñada y edificada finalmente para el confinamiento como otrora lo
fue el Presidio Modelo, sino que se extiende a todas por igual. En las prisiones
de la región oriental hubo y hay presos del Centro y Occidente del país; en
las prisiones del Centro hubo y hay presos del Oriente y Occidente; en las
prisiones del Occidente hubo y hay presos del Centro y del Oriente del país.
Este estado de confinamiento al preso trae consigo el maltrato permanente y una
carga insoportable sobre nuestras familias que viajan de un extremo a otro del
país sin disponer de medios de transporte alguno que haga más asequibles, para
todos, prisiones edificadas en recónditos lugares. Cuando Howard,
en su civilizadora obra, propuso que se edificaran prisiones fuera de ciudades
tenía en su idea un marcado humanismo: que se le brindara salud e higiene al
condenado. El ideal de Howard fue utilizado por
tiranías y dictaduras como la de Machado, Batista y Fidel para desafiar a los
Derechos Humanos en flagrante violación de los derechos civiles del pueblo; de
los derechos del condenado. Fidel Castro, hombre misantrópico, que con sus
errores históricos intencionados entorpece la memoria y la filantropía de
eminentes hombres como Bentham, Beccaria
y Pastoret, que juntos a Howard
lograron hacer que los gobiernos mejoraran sus sistemas carcelarios y la suerte
del condenado, no ha podido demostrar que sus prisiones son las mejores del
mundo porque para ellos tendría que enfrentar el compromiso histórico de
permitir que se haga el relato de ellas para el mundo que hasta hoy permanece en
expectativas. Es oportuno entonces denominar el realismo actual del
confinamiento que nos impone la tiranía comunista a los condenados y la
reconcentración de nuestras familias y del pueblo, en general, como un "Nuevo
Rostro de Barbarismo" en el sistema carcelario cubano. Adrián Álvarez Arencibia AAA Oct. 25/03
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