Carta de Cuba, la escritura de la libertad

 

 

 

CUANDO ESTÁ POR MORIR DIOS

Guillermo Fariñas Hernández, Periodista Independiente, Cubanacán Press
 (gracias a www.miscelaneasdecuba.net).
 

Muchos fanatizados seguidores del Fidelismo ortodoxo e imbuidos creyentes del clímax personalista de este modo de gobernar, que el legendario y barbudo Comandante en Jefe de la Revolución Cubana era un Dios. Si así no lo creían, por lo menos sus más racionales partidarios lo tomaron como una especie de semidiós.
Castro se transformó en un legítimo icono para los militantes de la izquierda mundial tras desafiar a sus patrocinadores soviéticos, por retirar sin su consentimiento los cohetes nucleares rusos que en 1962 dieron lugar a la Crisis del Caribe. Al pedir públicamente a Nikita Jruschov que disparara primero los misiles.

Aquí sentó una imagen del estadista portador de una valentía proverbial e irracional que muere por sus ideas y es capaz de arrastrar con su sacrificio a todo un pueblo; esa proyección de personalidad algo alocada pero con un espíritu de inmolación inquebrantable antes de cejar en sus ideales y posiciones.

Después se hizo famosa su promiscuidad para fomentar focos guerrilleros en casi todos los países de los continentes África, Asia y América Latina, en pleno desafío a las dos grandes potencias mundiales involucradas en la Guerra Fría. El apogeo vino con la creación de dos “Militares Cuban Corp” tanto en Angola y Etiopia.

Fidel tiene ahora 81 años cumplidos y desde el 31 de julio del 2007 se encuentra imposibilitado de poder ejercer el poder, por una delicada intervención quirúrgica en su sistema gastrointestinal. En los pocos videos o fotos que ha divulgado el aparato de (des)información ideológica del Castrismo aparece muy desmejorado. 

Sorpresivamente Hugo Rafael Chávez Frías dijo en su semanal programa Aló Presidente, el 11 de enero del 2009 último: “Al compañero Fidel Castro no se le verá más en público, pero eso no tiene ninguna importancia ahora, porque Fidel es de esos hombres que no necesitan de su presencia física para trascender.”

Esta expresión ha causado toda una conmoción entre los cubanos de a pie porque resultó interpretada como un aviso de la inminente muerte del histórico líder. El cual no hace casi un mes alguna de sus acostumbradas “Reflexiones” en la prensa oficialista al servicio del único partido político permitido, el Partido Comunista de Cuba.

Entre los más suspicaces y paranoicos de los analistas nacionales o extranjeros de la problemática cubana con rapidez han traducido estas crípticas palabras. Como un augurio y preparación de las opiniones públicas nacional e internacional, ante el inminente fallecimiento del Dr. Fidel Castro Ruz.

Pero para los de mayor pobreza y humildad entre los residentes en el archipiélago del mar Caribe el terror se ha apoderado de sus sentimientos. Pues la incertidumbre por lo que sobrevendrá para esta nación, que se encuentra a un paso de la transición inmediata.

Una transición dura y necesaria en la conciencias de todos los actores sociales implicados en esta tragedia que se escenifica a lo largo y ancho de una estrecha isla. Eso sí, sin la mínima certidumbre de cómo este cambio político-económico y social acontecerá de una forma planificada o mediante el peor de los caos.

Surgen las demasiado esenciales dudas en las siempre asustadas mentes de los desinformados cubanos; si esta conversión se hará a través de la violencia con sus correspondientes derramamientos de sangre y pérdidas de vidas humanas. O por el contrario se efectuará mediante el mayor de los pacifismos.

Es una situación de marcado stress social contenido a duras penas y cuya principal víctima es todo el pueblo de Cuba. Una nueva psicología de la espera y el disimulo a ultranza está hoy de moda, porque esto ocurre en este tipo de sociedades cerradas cuando Dios está por morir.

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