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CARTA DEL COMANDANTE HUBER MATOS A LOS MILITARES CUBANOS
Miami, Septiembre 17 de 2008
Compatriotas:
Estamos en el peor momento de nuestra historia, compitiendo en angustias con
Haití, el más pobre e infortunado país del continente americano. Dos huracanes
recientes han puesto en transparencia el drama acumulado durante medio siglo,
resultante de un fraude enmascarado detrás de la demagógica campaña contra el
"imperialismo yanqui".
Es obvio que no podemos superar las calamidades que enfrentamos hoy si ignoramos
que Cuba lleva largo tiempo golpeada por políticas absurdas que han arruinado
nuestra economía, dañado seriamente la infraestructura, dividido las familias y
atentado persistentemente contra los valores y las costumbres que honran
nuestras raíces.
Éramos una república que la Revolución debía consolidar y perfeccionar,
incentivando el potencial de nuestro pueblo y el lógico aprovechamiento de
nuestros recursos naturales, una vez restablecidas las libertades públicas y el
sistema democrático pluripartidista, cumpliendo así el compromiso que nos llevó
a la toma del poder en enero de 1959.
Lamentablemente se dio la espalda a ese compromiso con nuestros héroes y
mártires, con nuestro pueblo, con nuestra América y con el mundo. La agenda de
la egolatría, de la aventura guerrerista y de la traición se impuso, camuflada
hábilmente por la demagogia y la mentira, empujando taimadamente a nuestro país
al estalinismo y hacia toda clase de aberraciones. Incluida nuestra degradación
a satélite de la URSS, a la complicidad con el narcotráfico y el terrorismo a
nivel mundial.
El paredón, la prisión política despiadada, la tortura y el chantaje represivo
han sido instrumentos muy útiles en esta prolongada agonía impuesta a nuestro
pueblo. Cuba es hoy, y desde hace muchos años, un feudo empobrecido, atormentado
ahora más que nunca, y explotado por una cúpula dinástica y corrupta encabezada
por Fidel y Raúl Castro Ruz, quienes tienen de todo, hasta miles de millones de
dólares depositados en el extranjero. Y como saben que el pueblo los detesta y
temen el mismo final que el dictador rumano Nicolae Ceaucescu, están preparados
con aviones y barcos para escapar llegado el momento.
¿Y qué piensan nuestros militares en estas largas y tristes horas, de un pueblo
que no tiene cómo resolver los problemas de la existencia porque bajo el sistema
impuesto por los Castro, todo depende del control del Estado y del Partido, es
decir, de los instrumentos coercitivos manejados por ellos para prolongar la
esclavitud de la población? ¿Qué compromiso de acatamiento puede haber con una
élite mafiosa que nos impone un modelo de sociedad fracasado y absurdo, ya
condenado al basurero en la marcha de la historia?
Y no nos engañemos pensando que un éxodo masivo de miles y miles de balseros es
la solución. No, ni Estados Unidos ni los demás países vecinos van a permitirlo.
En el Siglo de la Informática, el futuro de la Nueva República está en una
democracia que garantice el desarrollo del potencial de nuestro pueblo, una
relación dinámica con el mundo globalizado, la integración cultural y política
con las repúblicas latinoamericanas y el intercambio comercial con Estados
Unidos.
Cubanos de la Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior: hay sólo una vía
razonable y digna para responder al dramático reto que tiene ante sí nuestra
comunidad nacional: la alianza con el pueblo, forjada en el abrazo fraterno de
la multitud traicionada, con los soldados de Nuestra Patria. evitando a tiempo
las consecuencias aún más trágicas de epidemias, hambruna y el caos generalizado
que seguirán a los males presentes.
Una Junta de Gobierno, integrada por representantes de los Cuerpos Armados y de
la Sociedad Civil en suelo cubano, con el respaldo del Exilio, se haría cargo de
poner en marcha la transición y las medidas de urgencia para enfrentar la
gravísima situación que golpea actualmente a la familia cubana. Aprovechando,
para resolver la crisis, la oferta de ayuda masiva del gobierno de Estados
Unidos y los recursos económicos y experiencia del Exilio, sumados al talento,
iniciativa y laboriosidad de nuestro pueblo.
En cualquier caso, la libertad de todos los presos políticos cubanos debe ser
una prioridad en la implementación del cambio y la edificación de la Nueva
República. El Exilio responderá solidariamente, tanto para enfrentar las
urgencias como para contribuir al resurgimiento integral de la nación cubana.
Con toda seguridad, la historia se encargará de reconocer los méritos de
aquellos que se identifiquen con las necesidades del pueblo y el bien de Nuestra
Patria.
Comandante Huber Matos
Miami, Septiembre 17 de 2008
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