Carta de Cuba, la escritura de la libertad

 

 

 

Ponencia sobre la “Carta de Derechos y Deberes Fundamentales de los Cubanos”.

 

Por Alexis Gainza Solenzal,

De la redacción de ”Cuba Nuestra”,

Estocolmo, Suecia.

 

Por medio de la presente distribuimos la traslación del sueco de la ponencia que el aquí firmante dictase en el seminario sobre Cuba del 11 de diciembre del 2002, organizado por la Asociación de Jóvenes Democristianos. Dicho evento tuvo lugar en la Sala Skandia del Riksdagen (Parlamento Sueco), encontrándose entre los ponentes dignatarios del ensamblaje político-burocrático sueco tales como: Håkan Malmqvist, Jefe del Departamento América del Ministerio de Relaciones Exteriores; Andreas Danielsen, tramitador de Cuba en el mencionado Ministerio y Torgny Svenungsson, tramitador de Cuba en la Asociación Sueca para el Desarrollo Internacional (ASDI). Henrik Ehrenberg y Ulrika Nilsson hablaron por su parte a título de los jóvenes democristianos mientras que Erik Jennische representó al Centro Internacional Liberal Sueco (SILC).

 

El colofón del evento fue la creación del “Comité Escandinavo Premio Nobel a Payá”, el cual, además de hacer “lobby” para que se le conceda el Nobel de la Paz al luchador por la libertad Oswaldo Payá Sardiñas, respaldará las iniciativas de los demócratas cubanos dentro de la isla.

 

En la charla refiero a la “Carta de Derechos y Deberes Fundamentales de los Cubanos” (A Charter Of Fundamental Human Rights And Duties Of Cubans, en su versión en inglés). En lo relativo a su contenido y estructura, elegí intencionalmente no profundizar en éstos puesto que los oyentes pudieron crearse su propia opinión por medio de las copias (en inglés) disponibles y distribuidas en el seminario.

 

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Cuando topé con la Declaración de los Derechos Humanos

 

Nunca olvidaré el día en que por primera vez topé con la Declaración General de los Derechos Humanos de la ONU. Èsto sucedió propiamente el 3 de enero de 1991. En quel entonces era uno de los estudiantes huéspedes inscrito en la facultad de Historia, cátedra de etnografía, de la Universidad Estatal de Leningrado.

 

Aquel día invernal entré en la modesta librería ubicada en el vestíbulo de la facultad. En un estante divisé la recien impresa publicación periódica ”Razas y Pueblos”, editada por el Instituto Etnográfico Miclujo Maclai de Moscú, en su tiempo galardonado con la órden ”Amistad entre los Pueblos”, y ahora afiliado a la Academia de Ciencias de la Unión Soviética.

 

La antología trataba, como de costumbre, de los problemas étnicos y raciales de aquellos tiempos, tanto dentro como fuera de las fronteras del imperio. No obstante, el número 20, del año 1990, que sostenía en mis manos se diferenciaba de los ejemplares que hasta el momento había recopilado en la habitación estudiantil cita en calle Bering 10, de la isla de Basilii: de la página 250 a la 254, justamente despúes de toda la cientifisismo de los étnografos pesos pesados de la Unión Soviética se había impreso la Declaración de los Derechos Humanos.

 

Apesar de que el documento de marras había sido ubicado en un discreto apartado de la obra, casi solapado, sin siquiera una palabra de presentación —como si la redacción no tuviera nada que ver con el texto de las libertades—, éste rápidamente despertó mi curiosidad. Ni en mi país natal, Cuba, ni después de más de cuatro años y medio de estudios de humanidades en el país de la hoz y el martillo había yo antes visto aquellos 31 artículos sobre los cuales la comunidad intenacional se pusiese de acuerdo el año 1948. Entonces yo tenía 23 años de edad.

 

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El hecho de que haya recordado repentinamente el día en que supe de la existencia de este documento conocido internacionalmente no es un acto de oportunismo barato si tenemos en cuenta que el 10 de Diciembre, Día de los Derechos Humanos, se avecinaba. Mi memoria se refrescó gracias a un documento que por diferentes vías y en diferentes etapas ha venido a parar en mi buzón electrónico. Se trata de la Carta de Derechos y Deberes Fundamentales de los Cubanos (Anteproyecto).

 

El documento en cuestión ha sido elaborado por la organización sombrilla Mesa de Reflexión de la Oposición Moderada (MROM). La MROM consiste en partidos socialdemócratas, liberales y democristianos que conjuntamente han proyectado un programa conocido como ”Plataforma Común, el cual aboga por el diálogo nacional y el tránsito pacífico de la revolución a la democracia, ”sin violencia, vencedores ni vencidos”.

 

Inspirados indudablemente en la Declaración General de la ONU sobre derechos humanos y análogos documentos internacionales de derecho, ”La Carta” toma sin embargo especial atención de ”las condiciones específicas de nuestro país”, es decir, Cuba. ”La Carta” tiene el objetivo de ”fomentar una convivencia pacífica en una atmósfera de valores universalmente compartidos”, pero, subrayan sus autores, ”[s]in el fomento de una cultura de derechos y sin la asimilación de una cultura de paz, este objetivo no sería realizable”.

 

Por otra parte, los responsables de la iniciativa buscan echar a andar un debate entre los cubanos, dentro y fuera de su país natal, hasta que cada uno sienta que puede acoger este documento públicamente como su propia Carta Ciudadana de Derechos y Deberes.

 

No bastándoles con la redacción de la Carta de Derechos y Deberes, sus partidarios han abierto 163 Casas de Consulta en casi todas las provincias del país con la finalidad de hacerla llegar al pueblo. Además, hay más de un centenal de Consultores Itinerantes acoplados al proyecto junto con una miríada de organizaciones de la socieadad civil independiente.

 

Encima, los responsables de la iniciativa han echado a andar un boletín mensual con el original título de “El Correo de la Carta”. Allí se informa sobre los resultados recibidos luego que ”La Carta” fuese enviada el mes de agosto a consulta de los cubanos. En otras palabras, una forma concreta de minimizar el abismo entre la élite opositora y los ciudadanos de a pie. De los envíos que hasta el momento han hecho clic en mi Compaq Presario 700 aparece que cerca de 10900 ciudadanos han sido consultados sobre el anteproyecto. Como buen signo el 94 por ciento de los consultados ha mostrado su apoyo al borrador, mientras que 320 personas están totalmente inconformes. Además, han entrado 351 propuestas de cambio en el anteproyecto.

 

A modo de conclusión debe puntualizarse que los autores de ”La Carta” consideran que con esta Carta de Derechos y Deberes los cubanos tienen la posibilidad de participar en una iniciativa que generará, como resultado de los debates, un documento escrito colectivamente por el pueblo, cuyo principal objetivo será convertirse en una petición general, en una necesaria referencia y en una fuerza moral”.

 

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La publicación de la Declaración de los Derechos Humanos en la enrevesada revista científica ”Rasas y pueblos” mencionada introductoriamente, —la cual, a propósito, aún hoy conservo con gran cuidado—, fue, naturalmente, consecuencia de la política de perestrojka y glasnost. Por ende le agradecí en mi fuero interno a Mishca, como cariñosamente llamabamos a Mijail Gorbachov.

 

Luego de haber digerido opíporamente un derecho tras otro, me encontré flotando en el centro de una pirámide invertida. Todo bajo mis pies, o sea, mi pasado era un mundo de sometimiento, que se hacía más estrecho cuanto más profundizaba en él. Encima de mí se abría, sin embargo, un universo de constante busqueda por recobrar mis pisoteados derechos, así como los de los míos. Justamente así debe sentir la mayoría de mis compatriotas que hayan topado con la Carta de Derechos y Deberes Fundamentales de los Cubanos, elaborada, como se ha dicho, por La Mesa de Reflexión de la Oposición Moderada y enviada a consulta del pueblo cubano.

 

Post scriptum:

 

Ayer, cuando le daba los últimos retoques a la presente alocución, aterrizó en mi buzón electrónico, inesperadamente, un nuevo número de ”El Correo de la Carta”.

Entre otros, se constataba en el tercer envío, referente al mes de noviembre, que en total 18 320 personas han sido consultadas sobre la Carta de Derechos y Deberes Fundamentales de los Cubanos. De ellos, 17 623 personas, o sea, el 96 por ciento, coincidieron con el contenido del anteproyecto, mientras que 414 (es decir, el 2 por ciento) no estuvieron absolutamente de acuerdo con éste. 283 ciudadanos lo aprobaron aunque despúes de proponer ciertas modificaciones. Los consultados han expuesto hasta el momento 379 propuestas de cambio.

El boletín mensual informa además que la cantidad de Casas de Consulta se ha elevado a 179, mientra que el número de Consultores Itinerantes ha alcanzado los 153. Igualmente nuevas organizaciones de la sociedad civil independiente se han involucrado en este trabajo de distribución de ”La Carta” entre los cubanos.

Finalmente la redacción de ”El Correo de la Carta” avisa que el próximo informe ocurrirá el 23 de diciembre, al tiempo que el último tendrá lugar el 20 de enero del 2003. Luego los responsables de la iniciativa planean conformar una comisión que elaborará la version final de “La Carta”.

 


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