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Carta
abierta a la presidenta de la Asociación Canadiense de Bibliotecas
(contribución de "Cuba Nuestra" desde
Suecia)
Rafael Lopez Ramos
Colaborador de Cuba Nuestra radicado en Canadá
Madeleine Lefebvre
Presidente
Consejo Ejecutivo
Canadian Library Association
Estimada Sra. Lefebvre:
Soy un pintor y escritor cubano que reside en Canadá desde 1997. Acabo
de saber de la resolución sobre las Bibliotecas independientes de Cuba
promovida por Brian Campbell y aprobada por la Asociación Canadiense de
Bibliotecas durante la conferencia anual que realizara conjuntamente con
la Asociación Americana de Bibliotecas, el pasado mes de Junio en
Toronto.
Resulta chocante que un bibliotecario diseñe a la ligera una resolución
que afectará la libertad intelectual de gente que vive en otro país, y más
aún que lo haga siguiendo una estereotipada agenda política que
reproduce cada palabra de esa propaganda tan familiar a todos los cubanos
de mi generación. En un texto de apoyo a su moción el Sr. Campbell
escribió: "Los bibliotecarios tendrán que decidir si la libertad
intelectual y el acceso a la información, entre nuestros más apreciados
principios, son ideales a defender sin importar la realidad histórica y
social". Me pregunto si la realidad histórica y social en que el
pueblo cubano se encuentra actualmente atrapado lo descalifica para
merecer libre acceso a la información o poder leer otros libros que los
aprobados por el Departamento Ideológico del Comité Central del Partido
Comunista de Cuba, órgano que toma tales decisiones en la Isla. Como un
refugiado de ese régimen tan ardientemente defendido por el Sr. Campbell,
no puedo dejar de cuestionar su concepción de la libertad intelectual y
el acceso a la información como derechos selectivos, no universales. Esto
es simplemente discriminatorio y hasta racista, no importa cuán políticamente
correcto pretenda ser.
Igualmente preocupante para mí es el hecho de que tal resolución haya
podido aprobarse por un cierto número de bibliotecarios canadienses sin
un debate que incluya a la parte afectada. Esto me recuerda
desagradablemente los métodos que aplica el Gobierno cubano para manejar
el disenso y las diferencias.
Se supone que quienes trabajan con libros gusten de hacerlos circular
libremente, en lugar de restringir o prohibir algunos de ellos, alegando
que podrían colaborar al derrocamiento de un gobierno -conclusión
realmente absurda. Eso precisamente es lo que han estado haciendo las
bibliotecas oficiales durante 44 años en Cuba. No solamente libros de
autores exiliados y clásicos antitotalitarios como 1984, de George Orwell
han sido prohibidos, sino también obras de escritores como Pedro Juan
Gutiérrez, quien durante la pasada década publicó en España una trilogía
de ficción muy exitosa -y aparentemente demasiado realista para el gusto
oficial- sobre la vida diaria en una barriada pobre de La Habana.
Recientemente entrevistado por la agencia noticiosa EFE, Gutiérrez se
quejaba de que sus libros no aparecían en el catálogo de la Biblioteca
Nacional José Martí. Debo agregar que él vive en La Habana y es aún
miembro de la UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba).
Esto explica sucintamente por qué las Bibliotecas Independientes de
Cuba nacieron en 1998, después que el Comandante dijo que "no hay
libros prohibidos en Cuba, sino falta de dinero para comprarlos".
Berta Mexidor y Ramón Colás decidieron poner su biblioteca familiar a
disposición de vecinos y amigos en la ciudad de Las Tunas. La idea fue
tan popular que se convirtió en un proyecto nacional y muchas otras
personas que abogaban por la libertad intelectual siguieron su ejemplo,
atreviéndose a ejercer la profesión de bibliotecario sin tener un título
universitario, pero sí una real pasión por diseminar la información y
el conocimiento.
Como Campbell afirma "Cuba es una pequeña isla empobrecida de 11
millones de habitantes", pero lo que ha empobrecido tan profundamente
la isla no es el llamado "bloqueo" ni las supuestas
amenazas que su resolución describe. Esa pobreza es resultado directo de
44 años bajo el mismo carismático y autoritario liderazgo. Un embargo
unilateral como el impuesto por el Gobierno de Estados Unidos no puede
empobrecer a nación alguna -no importa cuán pequeña sea- y sólo brinda
argumentos al régimen cubano para seguir justificando su propio fracaso.
Además, me gustaría informarle que el Gobierno cubano no sólo ha tenido
la posibilidad de comerciar libremente con el resto del mundo, sino
incluso con compañías estadounidenses que, desde Diciembre de 2001 a la
fecha han vendido unos 480 millones de dólares en alimentos agrícolas,
convirtiendo en 2002 a Estados Unidos en el principal proveedor de la isla
en este renglón, sobrepasando a Francia y Canada.
En otro punto la resolución de Campbell declara que "Cuba ha
alcanzado para toda la población un alto nivel de salud, alfabetización,
nutrición y educación". Me pregunto cómo puede brindar un
testimonio describiendo tan maravilloso paisaje social en mi país
de origen, tras sólo una corta visita y la creencia ciega en las estadísticas
oficiales. Invito al Sr. Campbell a pasar un mes en casa de mis familiares
en La Habana, pero dejando aquí su moneda canadiense y tarjetas de crédito,
para que pueda vivir como cualquier cubano de a pie. Así podrá enterarse
del alto porcentaje de niños malnutridos, baratas prostitutas
adolescentes, los míticos hospitales "gratis" donde su
enfermedad inicial puede hacerse aún más grave debido a la horrible
falta de higiene y las no menos míticas escuelas "gratis" donde
el adoctrinamiento sustituye a la educación. Y repito, esto no es culpa
del "bloqueo" sino de la ineficiencia, corrupción e
indiferencia de la elite política cubana, que sólo se interesa por las
masas como útil objeto de discurso ideológico.
Por último rechazaré la interesada mezcla de Campbell de
"bloqueos económicos, subversión, aventuras militares, intentos de
asesinato" con la supuesta "financiación de la opocisición política
a través de organizaciones de la 'sociedad civil' ." Modestamente he
apoyado las Bibliotecas Independientes de Cuba con la presentación de una
novela en su beneficio (2001) y sé de muchas otras personas -cubanas o
no- que también lo han hecho, donando libros o dinero. Tras la cortina de
la "amenaza imperialista" el régimen cubano lentamente ha
convertido al país en una enorme prisión. El Sr. Campbell y la CLA están
ayudando a hacerla aún más larga y sofocante para el pueblo cubano.
Reconstruír esa "Sociedad Civil" tan irónicamente
entrecomillada en el texto de la resolución es hoy la única posibilidad
a mano para curar las profundas heridas de Cuba. Sin embargo, 75 de sus más
prominentes líderes y activistas -14 de ellos bibliotecarios
independientes- han sido condenados a cumplir grotescas penas de hasta 28
años en prisión. Su único delito fue atreverse a discrepar abiertamente
de la política oficial y soñar con un sistema que garantice a todos los
cubanos no sólo sus derechos civiles y políticos, sino incluso el
derecho a la libertad intelectual. Estos, por supuesto, son "ideales
a defender sin importar la realidad histórica y social" en cada
lugar de la tierra donde haya un grupo de seres humanos, ya sea el Polo
Norte, una pequeña aldea africana o la isla de Cuba.
Sinceramente,
Rafael López-Ramos
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