Carta de Cuba, la escritura de la libertad

 

 

 

Carlos Franqui presenta memorias en Europa

Nota del editor de la web: Nuestro compañero y editor eméritus, Carlos Franqui, uno de los fundadores de este proyecto, acaba de presentar en Europa su nueva obra, un libro de memorias titulado Cuba, la revolución: ¿mito o realidad?. A continuación, presentamos varias reseñas de las presentaciones en Europa. El libro estará disponible en las librerías de América en las próximas semanas.

LIBROS - CUBA, LA REVOLUCION: MITO O REALIDAD

 

Publicado en: El Diario Montañés  de Santander, el 13 de julio de 2006

De tertulia con Franqui y con Rivero
JESÚS CABEZÓN ALONSO/

Hace unos días, junto con mi entrañable amigo Calixto Alonso, tuvimos la suerte de compartir cena y tertulia con Carlos Franqui y Raúl Rivero, dos escritores cubanos exiliados de los que no se distinguir bien si es más atractiva su vida o su obra literaria.

Con Raúl Rivero ya había tenido ocasión de compartir largas charlas y no escasos tragos y tiempo habrá de repetir, pero no conocía personalmente a Franqui, exiliado militante desde julio de 1968. El me enseñó a entender mejor el fracaso de la Revolución cubana cuando leí su 'Retrato de familia con Fidel', un retrato de Fidel, como escribe Cabrera Infante, con todas sus verrugas, porque Franqui conocía muy bien al modelo al que estaba retratando y sabía mucho de sus historias públicas y privadas.

'Retrato de familia con Fidel', se editó en España en 1981 y en la portada aparecen dos fotos. Una editada en 1962 en 'Revolución', donde se ve a alguien que sostiene un micrófono a Fidel Castro y a un Carlos Franqui barbudo y esa misma foto reproducida en Granma en 1973 en la que Franqui ha desaparecido y en su lugar, entre Castro y quien sostiene el micrófono, se ve un hueco en blanco. Es una foto tomada el mismo 1 de enero de 1959, en plena fiesta de la libertad. Castro habla a través de Radio Rebelde. Quien sostiene el micrófono es Enrique Mendoza, locutor entonces de Radio Rebelde que llegó a ser director de Granma y terminaría suicidándose. Unos meses más tarde del día de la foto, ese mismo Enrique Mendoza, sería cómplice de Raúl Castro en la siniestra y falsa denuncia de traición a Huber Matos, Comandante en Sierra Maestra, Jefe militar en Camaguey y condenado a 20 años de cárcel que cumplió íntegramente por discrepar del rumbo que comenzaba a tomar la Revolución. Con la liquidación implacable del Comandante Huber Matos, Fidel liquidó la corriente reformista de los rebeldes y todo el poder comenzó a descansar en personas de confianza de Guevara, Raúl Castro, y Ramiro Valdés.

Mientras Franqui y yo nos entonábamos con un whisky y el resto de comensales con algo parecido, le pregunté como llegó a Sierra Maestra porque él, que era miembro activo del Movimiento 26 de julio, no desembarcó con el Granma. Nos contó la aventura arriesgada de cómo llegó a Sierra Maestra en un pequeño avión Cesna acompañado del piloto Díaz Lanz y con un significativo cargamento de armas, aterrizando en un terraplén cerca de la costa. Había sido detenido por la policía de Batista en marzo de 1957 y liberado posteriormente por presiones del mundo periodístico. La Dirección del Movimiento le envió a reorganizar los núcleos de apoyo en Centroamérica, México y estados Unidos. Estando en nueva York fue reclamado por Fidel Castro para poner en marcha Radio Rebelde en Sierra Maestra.

Aquel piloto, Díaz Lanz, sería Jefe de las Fuerzas Aéreas Rebeldes y piloto personal de Fidel Castro. Escapó a Estados Unidos coincidiendo con la detención y condena de Huber Matos, después de haber escuchado una conversación entre Fidel y Raúl mientras conducía el avión del Comandante, sobre el futuro y el comunismo en la Isla.

Franqui no participó en el asalto a Moncada el 26 de julio de 1953, pero sí estuvo después del ataque como periodista y vio como se contaban más de cien cadáveres, aunque los jóvenes muertos en combate no fueran más de diez. El resto murió como consecuencia de las torturas y represalias del ejército de Batista. Inmediatamente se incorporó al Movimiento 26 de julio, al que también se había unido Frank País y dirigirá el periódico clandestino 'Revolución', fundado en 1955 como el órgano de expresión del Movimiento 26 de julio.

El Movimiento del 26 representaba, desde la clandestinidad, la tendencia nacionalista y democrática en la lucha contra la dictadura de Batista. Si el Movimiento era un movimiento nacional, el Directorio Revolucionario, otra estructura clandestina contra Batista, era un movimiento capitalino, habanero y estudiantil. En su estrategia de golpear arriba, miembros del Directorio asaltaron el Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957. En aquel golpe audaz y arriesgado murió José Antonio Echevarria.

Muerto Echevarria, será Frank País el principal dirigente de la lucha clandestina. También el morirá asesinado el 30 de julio de 1957. En la rendición final del ejército batistiano la acción política tuvo tanta importancia como la militar, porque al final ese ejército se sintió incapaz de combatir y enfrentarse a un pueblo que se le oponía. Ante el avance final de mil rebeldes se rindieron 30.000 soldados. El éxito de la vanguardia guerrillera de Fidel no hubiera sido posible sin el apoyo desde la clandestinidad del Movimiento y el Directorio en las ciudades. Ellos enviaron hombres, armas y dinero a Sierra Maestra. En el triunfo rebelde, no se puede olvidar a Echevarria, a Frank País, a las acciones de resistencia y sabotaje. Otra cosa es que a Fidel le haya interesado no destacar esa decisiva importancia e influencia en momentos claves.

Franqui nos aproxima a las claves de por qué los activistas del Movimiento del 26 y del Directorio ajenos al Partido Comunista Cubano, anterior Partido Socialista Popular, no pudieron evitar la visión totalizadora de Fidel Castro y su núcleo duro.

Fue el intelectual que más hizo por la cultura en Cuba sin provecho personal alguno, aunque ello le costó cargos, el exilio y casi la vida. El es el autor, aunque quizá estaría mejor decir el editor, de "Diario de la Revolución Cubana", recopilación de partes, diarios, cartas, comunicados, testimonios y documentos de la insurrección. La mejor y la fuente más veraz e incontrovertible de la Revolución Cubana de 1952 a 1959.

'Retrato de familia con Fidel' forma parte de un significativo listado de memorias de protagonistas en algún momento de la Revolución y de intelectuales cubanos como Reinaldo Arenas, Heberto Padilla, Cabrera Infante, Eliseo Alberto, Huber Matos, Cesar Leante, Daniel Alarcón "Benigno", Jorge Masetti o Norberto Fuentes. No solo tienen un serio componente de subjetividad desinhibida, sino un objetivo moral: la acusación, la denuncia de la acelerada estalinización del gobierno revolucionario fundamentalmente en la década de los sesenta o el testimonio de quien en algún momento conoció y hasta llegó a protagonizar determinados acontecimientos y no desea que se olviden los hechos, las circunstancias, los perfiles que definen y concretan lo acontecido.

En 1959 como director de 'Revolución', Franqui pensó que el periódico necesitaba un suplemento literario y nació 'Lunes' de Revolución y él decidió que se responsabilizara de la dirección de aquel suplemento Guillermo Cabrera Infante. El suplemento llegó a tiradas de 200.000 ejemplares y hasta hoy llama la atención el significativo listado de escritores e intelectuales que publicaron en aquel suplemento. 'Lunes fue clausurado por orden directa de Castro en noviembre de 1961 y Carlos Franqui sería destituido como director de "Revolución" en 1963. El diario desaparecería en 1965 para que el Partido Comunista Cubano creara su propio y único medio de comunicación. Como dice el propio Carlos Franqui, desde su posición de radical nacionalista y demócrata pero no comunista, 'Revolución' no pudo ser el periódico diferente de una revolución original.

Después de la revolución de los barbudos en enero de 1959, Carlos Franqui fue el arquetipo del intelectual nacionalista, celoso de injerencias foráneas, defensor de una cultura crítica y antiburocrática. Como intelectual nacionalista fue un miembro influyente de la nomenclatura de la isla en los primeros meses revolucionarios, pero era un antagonista directo del intelectual comunista dogmático.

Como socialista hubiera podido mantenerse fiel a Fidel y a la revolución, pero su formación, su ideología y su forma de ser y de entender la vida eran incompatibles con un régimen que muy pronto fue dominado por el Partido Comunista. Él, como Cabrera Infante y antes Matos, sabían que en el núcleo duro del grupo de Fidel solo El Che, Valdés y Raúl Castro eran partidarios de un régimen cercano a la Unión Soviética, pero pronto esa influencia llegó a ser omnímoda y asfixiante. Castro no fue comunista entre 1959 y 1961. Cuando se alcanza la alianza definitiva con la Unión Soviética es en 1961, y es, entonces, cuando Fidel Castro define a la revolución y a la ideología oficial del régimen cubano como marxista-leninista.

Carlos Franqui sintió la frustración con el régimen político y con la persona de Fidel Castro, no tanto porque viera como se traicionaba a la revolución por la que había luchado, sino por la estalinización y sovietización de esa revolución que el quería socialista.

En aquella cena, Franqui nos contó cómo el pensaba que se podía trabajar desde dentro, incluso neutralizar determinadas desviaciones. Pero pronto se dio cuenta de que sus buenas intenciones eran inútiles y sus esfuerzos imposibles para hacer variar una línea ideológica y estratégica que inundaba toda la vida política, social, económica y cultural de Cuba.

El había apostado por un socialismo crítico y hasta libertario, hasta que descubrió que Fidel Castro no era más que una réplica de Stalin con gestualidad 'mussolinesca' en descripción de Rafael Rojas en su interesante ensayo 'Tumbas sin sosiego'.

El día que cenamos con Carlos Franqui se encontraba de nuevo en España invitado a dar algunas conferencias y para presentar el que será su cierre bibliográfico personal: 'Cuba, la Revolución: ¿mito o realidad?'. El autor desgrana retazos de lo que ha sido su vida, con una enorme capacidad para recordar y revivir y utilizando para ello, como buen escritor, toda la riqueza expresiva de las palabras.

Ahí están, desde una aproximación a la erótica de una naturaleza desbordante que él conoce bien como guajiro, hasta la evolución creciente de su compromiso social y político desde muy joven, un compromiso vinculado siempre a un irrenunciable derecho a su libertad personal y profesional, aunque ello le llevara en más de una ocasión, dentro y fuera de Cuba, a la pobreza, a la soledad y al aislamiento. El desarrollo vital de ese compromiso le condujo pronto a concluir que no hay libertad sin democracia y que democracia y elecciones libres no se deben confundir con politiquería, aunque las expresiones democráticas en Cuba hayan sido escasas y no siempre ejemplares.

El libro es un testimonio excepcional de alguien que se sintió cercano a Julio Antonio Mella, heredero de la tradición mambisa y antiimperialista y de Antonio Guiteras, asesinado por Batista en 1935, expresión cabal de los anhelos de justicia y libertad del pueblo cubano. Franqui, junto a otros muchos cubanos, fue una de las víctimas del cuartelazo de Batista el 10 de mazo de 1952, cuando se esperaba con seguridad el triunfo "ortodoxo", después de lo que se llamó el "último aldabonazo", el suicidio radial del "auténtico" Eduardo Chibás.

No se puede entender su colaboración inicial con Fidel y la discrepancia posterior, sin conocer el espíritu crítico de rebeldía y libertad de Carlos Franqui. Nunca quiso ser militar. Por razones políticas para evitar conflictos de jerarquía y distanciarse del caudillismo que desde Moncada ejerció Castro y por razones humanas porque, ferviente defensor de la Revolución, él no quería empuñar las armas. Pensaba que podía ser más útil y eficaz con otros métodos no menos revolucionarios.

En su último libro reflexiona con una sinceridad estremecedora sobre la administración de la justicia en un proceso revolucionario; sobre la necesidad de no justificar el terror ni aceptar indefinidamente la violencia; sobre la terrible responsabilidad de apelar a la pena de muerte para determinados crímenes para, por convicción ética, rechazar después esa apelación y más aun la generalización de su uso.

Carlos Franqui, casado desde junio de 1956 con Margot, con dos hijos: Carlos nacido en 1956 y Camilo nacido en 1961, llamado así en recuerdo del héroe y amigo desaparecido, ha vivido durante muchos años en Italia vinculado al mundo de la cultura y el arte. Ahora vive en Puerto Rico. No quiere tener una opinión cerrada sobre lo que pueda ocurrir en el futuro en Cuba sin la presencia de Castro. Lo que sí desea, es que Cuba, su país, pueda disfrutar del derecho a la libertad, a la democracia, a la justicia, a la independencia y a la dignidad.
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Publicado por Alejandro Anreus en www.cosodecu.org:

Las memorias de un guajiro socialista

Alejandro Anreus

 

 

            Acabo de leerme las memorias de Carlos Franqui. El titulo del libro es más largo de la cuenta: Cuba, La Revolución: ¿Mito o Realidad? Memorias de un Fantasma Socialista (Península, 2006). Creo que con “Memorias de un fantasma socialista” este guajiro de Las Villas tenia un titulo lo suficientemente poderozo para agarrar a cualquier lector interesado. El libro cuenta con 451 paginas y una sección de cuarenta fotos. Su estilo es directo y claro, con cierta tendencia a lo poetico, es decir que el estilo refleja al hombre. Carlos Franqui, a quien conozco desde finales de los años 70 y considero un amigo, es un hombre directo y claro, con cierta poesia en su persona. Creo que Carlos es ante todo un guajiro, un guajiro que habla varios idiomas, que ha viajado por casi todo el mundo, que fue amigo de grandes pintores y escultores como Miró y Calder, de escritores como Italo Calvino y filosofos como María Zambrano, pero un guajiro al fin y al cabo. Un tipo pegado a la tierra y sus cosas, un tipo genuinamente modesto.

 

Estas memorias cuentan su vida desde sus antepasados (un abuelo mambí) hasta su exilio europeo en 1968. Las primeras  dos secciones del libro, “Al cantío de un gallo” y “La ciudad” son de un gran lirismo. Estás paginas captan lo que era ser un niño guajiro en los años 20 en Cuba, y lo que era ser un joven que legaba a La Habana del interior buscando educación, cultura y aventuras. Tambien estas paginas captan con gran honestidad la pobreza, las injusticias, las constantes frustraciones de la Cuba republicana. Franqui describe sin apasionamiento alguno su epoca de comunista y periodista al servicio del partido, al igual que su desilusión con el estalinismo y su auto-creación de un socialismo independiente y heretico, una especie de potaje ideologico con elementos de Martí y Guiteras, anarquismo, Rosa Luxemburgo, Trotsky (en el aspecto cultural) y la social-democracia de izquierda.

 

Lo que es obvio en todas estas paginas es el amor del autor por la cultura, sea esta musical, literaria o pictorica. Sus actividades montando exposiciones, escribiendo articulos, presentando conciertos, fundando grupos como Nuestro Tiempo (pre-revolución del ’59) o el Museo de Arte Contemporaneo en La Habana en los años sesenta, son pruebas constantes de su creencia martiana de que hay que ser cultos para ser libres.

 

Donde unico el libro se vuelve un poco repetitivo es en las secciones sobre la revolución, que va desde la pagina 226 hasta la 346. Mucho de este material Franqui lo cubrió con más frescura en su Retrato de Familia con Fidel. Escribe más de la cuenta sobre Ernesto “che” Guevara, y aunque critica al hombre y al mito, hasta cierto punto lo perpetua un poco. Estas paginas contienen varios “mea-culpas,” y estos, creo yo, son necesarios. Franqui fue una figura clave dentro del poder revolucionario en los primeros tres años de la revolución. Su periodico “Revolución” era el organo oficial del 26 de julio. Pudo haber criticado más, pero como la gran mayoria se dejó llevar por la euforia de la revolución. Estos hombres y mujeres no se detuvieron a pensar y a cuestionar, olvidaron que una sociedad abierta y democratica se construye con leyes e instituciones, no con el poder absoluto de un caudillo. Erraron. La diferencia es que Franqui rompió con el regimen, partió para el exilio y desde el exilio ha llevado un activismo de critica constante al estalinismo tropical de Fidel Castro Ruz.

 

Entre las mejores paginas de estas memorias se encuentran las dedicadas a anecdotas de los encuentros del autor con personajes como Sartre y Neruda, Picasso, Lam, Calder, Miró, Paz, Cortázar y Vargas Llosa, García Marquez. Muchas paginas representan la intelectualidad cubana con dignidad (Cabrera Infante, Lezama y Piñera) o con falta de eticidad y abundancia de miseria humana (Lam, Carpentier, Vitier, Otero, Retamar). Me hubiera gustado que Franqui hubiera escrito con lujo de detalles sobre su gran amigo Guillermo Cabrera Infante; se conocian desde que el autor de Tres Tristes Tigres era un muchacho que vivia en un solar habanero con sus padres y hermano.

 

Las paginas sobre Fidel Castro no añaden nada nuevo. Egolatra, totalitario y carismatico, así nos describe Franqui a Castro, de la misma forma que aparece en las paginas Retrato de Familia con Fidel.

 

Lo más hermoso de este libro es que está dedicado a a la mujer de Franqui, Margot, y varias paginas describen su amor por esta mujer, su compañera constante por toda una vida. Los que hemos tendo la suerte de tratar a Margot, sabemos que es no solo una mujer encantadora por su sencillez, sino una gran compañera que nunca abandonó a Franqui durante la insurreción contra Batista, durante su caida en desgracia y en estos largos años de exilio.

 

Las ultimas paginas de estas memorias son melancolicas sin volverse amargas. Franqui sigue creyendo en un posible socialismo, intuitivo y abierto, democratico y respetuoso del individuo. Estas memorias molestarán a la derecha de Miami y a los pocos viejos batistianos que quedan vivos en la Florida. Molestarán al estalinismo tropical de la isla de Cuba y los tantos corifeos del gobierno como Otero, Retamar, Pablo Armando Fernández y Miguel Barnet. Sin duda alguna molestarán a ese viejo caudillo caribeño, que tiene que saber que por fín sus dís están contados.
Alejandro Anreus (La Habana, 1960) partió al exilio con su familia en 1970. Se crió en Elizabeth, New Jersey. Militó en la Agrupación Abdala (1976-78) y es miembro de Democratic Socialists of America por casi una decada. Recibio su licenciatura en historia de arte en 1984 (Kean College, Union, NJ), y su maestria y doctorado de City University of New York (1995, 1997). Fue curador del museo de Jersey City (1993-2001) y actualmente es profesor de historia de arte y estudios Latinoamericanos en William Paterson University, Wayne, NJ. Es autor de Ben Shan and The Passion of Sacco and Vanzetti (Rutgers University Press, 2001), Orozco in Gringoland (University of New Mexico Press, 2001) y co-autor de The Social and The Real: Art and Politics in the Americas (de proxima aparición, Penn State University Press). En la actualidad escribe un libro sobre cinco artistas cubanos del exilio.
Desde 2004 Anreus es miembro de la Coordinadora Social Democrata Cubana.

 

Publicado en El País, el 8 de julio de 2006:

En las entrañas del castrismo


ANTONIO ELORZA
 
BABELIA - 08-07-2006

Con este libro cierra Carlos Franqui su bibliografía personal sobre esa historia de la Cuba contemporánea presidida por la figura de Fidel Castro, con quien colabora y de quien discrepa, ambas cosas con notoria intensidad, entre 1958 y 1963. El distanciamiento de la experiencia castrista desde ese año da lugar a la impresión de que existió otro distanciamiento que ya no es tan real, ya que si bien Fidel nunca aceptó el espíritu de libertad que Franqui exhibiera en su condición de director del diario-emblema Revolución, y en su promoción de empresas culturales de vanguardia, no por eso dejó de contar con nuestro hombre en momentos claves, tales como la dimisión aparente que sirvió de prólogo al golpe de Estado televisivo contra el presidente Urrutia, o en la crisis de los misiles, eso sí, desde una estricta instrumentalización. Franqui incluso asistió durante cierto tiempo con voz a los consejos de ministros presididos por Castro y tuvo acceso a discusiones de primera importancia en que participaban los pesos pesados de la Revolución, como Raúl o el Che. Su testimonio, ahora reflejado en este libro autobiográfico de extraño título, resulta por lo mismo excepcional.

Franqui es un guajiro ilustrado. La primera parte de las memorias nos describe la etapa de formación del personaje, envuelto en vivencias del ambiente oriental de la isla, a partir de las cuales emerge ese peculiar enfoque del proceso revolucionario, no sólo como movilización de masas o ejecución de proyectos de justicia social, sino asimismo como oportunidad excepcional para que la efervescencia de minorías que caracteriza a la vida intelectual cubana en los cuarenta y cincuenta sirviera de fermento a una ampliación sustancial de los recursos culturales del pueblo. Fue un hermoso sueño en el que las élites habían de intensificar su relación con los pensadores progresistas del resto del mundo y transformarían la sensibilidad de una población revolucionaria. No otra cosa representó el suplemento Lunes de Revolución, dirigido por Guillermo Cabrera Infante, antes de ser suprimido por iniciativa del partido comunista y de Fidel.

En la visión que nos ofrece Franqui hay un "nosotros" vencido: las minorías activas que encabezaban el movimiento revolucionario del 26 de julio, e intentaron sin éxito desarrollar una experiencia diferenciada, tanto del modelo soviético, encarnado por el PSP (partido comunista), como de una dictadura mesiánica hacia la cual tendía inequívocamente Fidel Castro. Franqui nos da de modo indirecto las claves para entender ese fracaso.

Entrevista con ABC, el 12 de junio de 2006 en Madrid

«RAUL [CASTRO] YA NO ES EL SUCESOR, SINO PEREZ ROQUE, JEFE DE LA CORRIENTE CHAVISTA»



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A Carlos Franqui (Clavellinas, Villa Clara, 1921) le parece «exagerado» que se le considere el «mitificador» y el «desmitificador» de la revolución cubana. Sí reconoce, en cambio, el escritor disidente que él viajó a Europa para difundir las bonanzas de la revolución en marcha entre intelectuales y artistas como Picasso, Le Corbusier o Sartre. Al filósofo, cuenta Franqui, «le sorprendió que en Sierra Maestra se hablara de existencialismo». Luego llegó su desencanto, la caída en desgracia y el exilio. En «Cuba, la revolución: ¿mito o realidad?», el libro que acaba de presentar en Madrid, «asumo las responsabilidades de mis actos».

-¿Qué ha querido transmitir con el título de su libro?

-Una cosa es Cuba y otra la revolución. Cuba es un mito para mucha gente y la realidad es otra. No sólo entre intelectuales, sino también entre ciertos políticos de izquierda que no quieren aceptar el fracaso de las revoluciones comunistas.

-¿Qué le llevó a la ruptura con el régimen en 1968 o fue progresiva?

-Fue progresiva a partir de 1961, cuando se suprimió el suplemento Lunes de Revolución, que dirigía (Guillermo) Cabrera Infante. En 1963 me sustituyeron como director del diario Revolución. Caí en desgracia y estuve varios años saliendo y entrando del país. Me dí cuenta de que la revolución estaba perdida, pero pensé que en lugar de salvarme yo, debía tirar todos los días mi gotica de agua y criticar.

-¿Qué futuro cree que le espera a Cuba después de Fidel Castro?

-Aquello es un gran cáncer y de ese cáncer el castrismo no se puede curar porque es el que lo produce. Ahora estamos en el comienzo de la sucesión, que no de la transición. Raúl Castro ya no es el sucesor sino Felipe Pérez Roque, que es el jefe de la corriente chavista en Cuba. Esta corriente tiene 30.000 talibanes que están acusando de corrupción a gente del régimen y desplazándolos. Hay, además, una segunda generación en el poder que pudiera emerger en una crisis; la posibilidad de un estallido popular, porque hay mucho odio, y una oposición minoritaria pero prestigiosa que pudiera jugar un papel con la parte del sistema que quiere cambios.

-¿Esa oposición debe unirse y no esperar a la «solución biológica»?

-Ante una represión tan grande, la oposición interna ha superado gran parte de las divisiones. Su problema es el aislamiento. Muchos llevan meses sin salir de su casa a causa de los actos de repudio... Un factor interesante es que en los últimos años el exilio está apoyando a la oposición interna.

-¿Comparte la posición del Gobierno español y la Unión Europea?

-A España, a la UE y a la opinión pública internacional hay que pedirle mayor presión al régimen para que libere a los presos y mayor apoyo a la oposición. Veo muy bien la posición del Parlamento Europeo, hay que seguir premiando a la disidencia. Al final del castrismo, la UE, incluida España, debe plantearse si está con el régimen o con el pueblo, que es la víctima.
 

Reportado en www.literarias.org el 3 de junio de 2006

CUBA, LA REVOLUCIÓN: ¿MITO O REALIDAD? -LIBRO DE CARLOS FRANQUI

Carlos Franqui, periodista cubano, exdirector del diario “Revolución”, escritor, guerrillero y compañero de Fidel Castro en la Sierra Maestra durante la insurrección contra el dictador Batista, vinculado a la revolución hasta 1968 y desde entonces en el exilio, está en Madrid para presentar su libro de memorias Cuba, la revolución: ¿mito o realidad?. La obrita es también un repaso a la reciente historia de Cuba y un alegato de libertad. El autor expresó su pesimismo sobre el futuro de Cuba, incluso después de la muerte de Fidel Castro, porque según él “el país está destrozado material, moral y espiritualmente''. ''Creo que la recuperación más difícil será la espiritual, porque el régimen ha enseñado a todo el mundo robar, a mentir, a no trabajar y a prostituirse'', dijo Franqui en una entrevista con la prensa española.
   Franqui escribe sobre su infancia, el proceso revolucionario con Castro y el Che Guevara, su desencanto que terminó en el exilio y su escepticismo político. ''Es una verdad incontrovertida que ... ha sido, y es todavía, el más trágico acontecimiento de la Historia de Cuba. Como participante en esa revolución destructora tengo una responsabilidad que mi conciencia no olvida ni un minuto'', escribe en el libro. En este sentido, el autor cubano cree que el efecto ha sido especialmente destructor en la juventud, en la que “hay un sentimiento de que esto (Cuba) es el infierno, de que es algo que no puede cambiarse y de que, por lo tanto, no hay otra salida que marcharse''.
   Franqui está convencido de que cuando ya no esté Castro habrá un intento por mantener la misma situación

 

 

 

 

 

Carlos Franqui: 'El régimen ha enseñado a todo el mundo a robar, a mentir, a no trabajar y a prostituirse'
Publicado en Cuba, Democracia y Vida, de Suecia,          el 03-06-2006
"Castro utiliza a los médicos que envía a Venezuela para vender la imagen de Cuba como nación solidaria, al tiempo que en Cuba no hay ni una sola aspirina en las farmacias"...
Agencias Cuba Encuentro

jueves 1 de junio de 2006

El escritor Carlos Franqui dijo este jueves en Madrid sentirse pesimista por el futuro de la Isla, incluso después de la muerte de Fidel Castro, porque el país está "destrozado material, moral y espiritualmente", informó EFE.

"Creo que la recuperación más difícil será la espiritual, porque el régimen ha enseñado a todo el mundo a robar, a mentir, a no trabajar y a prostituirse", comentó Franqui, que presentará en la Feria del Libro sus memorias Cuba, la revolución: ¿mito o realidad?

El libro aborda su infancia, el proceso revolucionario, el desencanto que lo llevó al exilio y su escepticismo político. Además, es una suerte de "mea culpa" por su participación en el triunfo de la revolución, explicó el autor, vinculado a la revolución hasta 1963 y exiliado en 1968.

"Es una verdad incontrovertida que (…) ha sido, y es todavía, el más trágico acontecimiento de la Historia de Cuba. Como participante en esa revolución destructora tengo una responsabilidad que mi conciencia no olvida ni un minuto", comenta en el libro.

Según Franqui, en los jóvenes "hay un sentimiento de que esto es el infierno, de que es algo que no puede cambiarse y de que, por lo tanto, no hay otra salida que marcharse".

El escritor opina que cuando muera Castro habrá un intento por mantener la situación, dirigido por el hoy canciller, Felipe Pérez Roque, a quien "Fidel ha designado para una situación de sucesión".

"Pero Pérez Roque es menos inteligente y menos simpático. No es ningún Robaina", por lo que, "pese a que hay reclutados 30.000 talibanes castristas entre jóvenes vagos", será muy difícil que pueda mantener las riendas.

Agregó que "el poder está en el ejército y en la policía" y que está convencido de que "los militares tendrán una actuación tipo soviético" cuando haya cierta sensación de caos y de transición, es decir, "se robarán o venderán a precio de saldo todo lo que puedan de los sectores estratégicos que controlan ahora".

Franqui dijo que Fidel Castro "fue católico, conservador, demócrata, humanista revolucionario, nacionalista, nacionalista radical y luego marxista leninista", y ahora aprovecha el resurgimiento de la izquierda en América Latina para recuperar protagonismo.

Pero, añadió, "está incómodo en su papel de abuelo del eje de izquierdas que hay en América Latina, porque siempre le gustó ser el protagonista y ahora se ve obligado a hacerle el agua a Chávez a cambio de una cantidad de dinero y recursos enormes".

"Él utiliza a los médicos que envía a Venezuela para vender la imagen de Cuba como nación solidaria, al tiempo que en Cuba no hay ni una sola aspirina en las farmacias".

Según el escritor, el porvenir de la región "va a depender mucho" del modelo de izquierdas que predomine, el que encarnan Castro y el presidente venezolano, Hugo Chávez, o el que defienden la presidenta chilena, Michelle Bachelet, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el presidente costarricense, Oscar Arias.

Franqui confía en que los dirigentes "tengan clarísimo algo que le dijo (el ex presidente del gobierno español) Felipe González a Lula: que para repartir, hay que crear riqueza".
 

 

Carlos Franqui: 'A los políticos les interesa el poder, a mí cambiar el mundo'

Diario de Sevilla, 18 de mayo de 2006

"Una de las bestias negras del castrismo llega a la Feria del Libro con una doble misión: hablar hoy sobre María Zambrano y presentar el sábado su volumen de memorias, Cuba, la revolución: ¿mito o realidad? (Península). Sin embargo, Carlos Franqui es algo más que un exiliado. Es, ante todo, un hombre de cultura que cree en el poder de ésta para cambiar a los hombres y al mundo…".

"–Usted fue uno de los que forjó el apoyo de los intelectuales europeos a la revolución cubana. ¿Se arrepiente?".

"–Hay siempre mucha exageración en este asunto. No niego que fui un protagonista de la revolución, pero suponer que un guajiro como yo fue el que convenció a intelectuales como Sartre, Breton o Picasso, es mucho suponer (…) También es cierto que muchos de los que me acompañaron en la mistificación de la revolución cubana luego estuvieron conmigo a la hora de la desmitificación".

"–¿Camilo Cienfuegos representa lo que pudo ser y no fue la revolución?".

"–Fue un personaje interesantísimo. Junto a Castro era el personaje más popular de la revolución. Camilo representaba lo popular: era muy simpático, amante de la libertad, amigo de la fiesta. Pero, ante todo, era un personaje independiente, que nunca fue comunista y que creía en una revolución humanista inspirada en Martí. En el momento que Fidel quiso dar el giro comunista, Cienfuegos pasó a ser un estorbo. En Cuba nadie duda de que fue Castro el que lo quitó de en medio…".

 

18 de mayo de 2006, 12h10

 

 

  
El escritor cubano Carlos Franqui ofrece hoy en la Feria del Libro una conferencia sobre María Zambrano

SEVILLA, 18 (EUROPA PRESS)

El escritor cubano Carlos Franqui ofrecerá hoy en la Feria del Libro de Sevilla la conferencia 'La voz de María Zambrano', en un acto que tendrá lugar en la Casa de la Provincia a las 19.00 horas, según informó en un comunicado remitido a Europa Press la Asociación Feria del Libro.  Junto a esta conferencia, la jornada de hoy, en la que se celebra el Día Internacional de los Museos, acogerá la presentación del libro 'Museos de la provincia de Sevilla', de Jose Ramón López

Asimismo, la escritora y periodista Eva Díaz presentará su último libro, 'Hijos del mediodía' (Fundación José Manuel Lara), acompañada por Luis Antonio de Villena. El acto será a las 19.00 horas en la Casa de la Provincia.

Además, la Feria acogerá una interesante actividad destinada a todos aquellos que quieran saber más sobre la relación de los famosos caballeros templarios con Sevilla. Así, a las 19.00 horas y con la caseta número 73 como punto de partida, tendrá lugar una 'Ruta Templaria' por el centro de la ciudad a partir del libro 'Los Templarios en el Reino de Sevilla' (La Máquina China), de Juan Antonio Romero Gómez.

Igualmente, a las 20.00 horas en la Plaza de Santa Marta, continuará el ciclo 'Sevilla, capital de la poesía', eje central de esta edición de la Feria del Libro, con una lectura poética en la que participarán los escritores José Antonio Moreno Jurado, Carmelo Guillén Acosta y José Pérez Olivares. La Plaza de Santa Marta acogerá a las 21.00 horas una lectura poética entorno al libro 'Antología de poesía de la Patagonia'.

En cuanto al programa de firmas, por la mañana visitará la Feria del Libro la autora Luisa Castro, mientras que por la tarde firmarán ejemplares Eva Díaz, Luis Antonio de Villena, Nicolás Salas, Fernando Iwasaki, Francisco Robles, Miguel Sarro 'Mutis', Paco Correal, Fernando de Artacho, Rafael Raya, León Lasa, Carlos Vaquerizo, Javier Ronda, Inmaculada Delgado, Daniel Ruiz García y Xose Ballesteros.

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Carlos Franqui presenta libro
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