Carta de Cuba, la escritura de la libertad

 

 

 

Dr. Ramón Emeterio Betances

El doctor Betances en sus tiempos de abolicionista y médico en Mayagüez.

El doctor Ramón Emeterio Betances (1827-1898) es considerado el padre de la patria puertorriqueña, por sus múltiples gestiones a favor de la independencia de Puerto Rico. Sin embargo, pocos cubanos actualmente reconocen que tiene todos los méritos para ser considerado también un patriota cubano. Hijo de familia acaudalada, tuvo el privilegio de estudiar medicina en París, siendo considerado uno de los mejores médicos de su época.  Nació el l8 de abril de 1827, en Cabo Rojo, hijo de Doña María del Carmen Alacán y Don Felipe Betances Ponce.

Durante su adolescencia cursó estudios en Toulouse, Sur de Francia. Terminó bachilleratos en Letras y Ciencias, y en 1848 ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Paris. En el año 1848, Betances participó en la revolución de 24 de febrero que implantó la Segunda República francesa. Selló así su "compromiso de solidaridad con las causas justas." Además de su dedicación al estudio de la medicina, Betances no descuidó las letras publicando importantes ensayos y varias novelas, De otra parte, participó junto a Alejandro Tapia y Rivera, Román Baldorioty de Castro, José Julián Acosta y Segundo Ruiz Belvis en la Sociedad Recolectora de documentos históricos de la Isla de San Juan Bautista de 1851 cuyos trabajos culminaron en la creación de la Biblioteca Histórica de Puerto Rico.

En enero de 1855 defendió su tesis doctoral sobre las causas del aborto. Luego de terminar sus estudios, regresó a Puerto Rico y revalidó su título de médico cirujano el 15 de abril de 1856. De 1858 a 1869 fue desterrado de Puerto Rico en tres ocasiones, expulsado de San Thomas dos veces y una de Santo Domingo.  Su primer destierro respondió a la fundación de una sociedad abolicionista en el oeste de la isla. El segundo destierro, en 1864, fue producto de la intervención militar de España en Santo Domingo. La última expulsión en 1867, tomó como excusa el amotinamiento de los soldados del Primer Batallón de Artillería de San Juan ocurrido el 7 de junio, con el cual Betances se alega no tuvo relación alguna.

Betances y otro desterrado, Segundo Ruíz Belvis, se fugaron y trasladaron a Nueva York clandestinamente. Junto a José Francisco Basora se institucionalizó el Comité Revolucionario de Puerto Rico, organismo rector del proceso insurreccional que culminó en el Grito de Lares. En su manifiesto del 16 de julio de 1867, el Comité expresa: "¡Cubanos y puertorriqueños!, unid vuestros esfuerzos, trabajad de concierto, somos hermanos, somos uno en la desgracia; seamos uno también en la Revolución y en la Independencia de Cuba y Puerto Rico. Así podremos formar mañana la confederación de las Antillas."

En noviembre de 1867, Betances se encuentra en San Thomas donde produce su Proclama de los Diez Mandamientos de los Hombres Libres.  Betances prepara la revolución armada desde Santo Domingo. Se pone en comunicación con los separatistas de Puerto Rico, que forman una cadena de sociedades secretas o juntas; son conocidas como las de Mayagüez, Ponce, Lares, Camuy, San Sebastián y Juana Díaz.  A la media noche del 23 de septiembre de 1868, armados de fusiles y machetes, a pie y a caballo los revolucionarios entraron al pueblo de Lares a los gritos, ´´Viva Puerto Rico Libre``.  La tropa de revolucionarios estaba compuesta de 400 hombres al mando de Manuel Rojas y de Matías Brugman. Los revolucionarios tomaron el ayuntamiento poniendo allí la bandera de Lares, diseñada por Betances y bordada por Mariana Bracetti. Los rebeldes juraron defender la libertad de la patria. Se abolió el injusto sistema de libretas de los jornaleros y se declararon libres los esclavos. Desgraciadamente, la revolución fracasa al recibir refuerzos los españoles. La acción había sido coordinada con los esfuerzos de Don Carlos Manuel de Céspedes, quien llevó a cabo el Grito de Yara, pocos días después, el 10 de octubre de 1868.

Expulsado en 1869 de San Thomas, se estableció en Nueva York donde utiliza el seudónimo de El Antillano en sus artículos en el periódico La Revolución. Las reformas de 1869 a 1873 en la isla, desde la fundación de partidos políticos hasta la abolición de la esclavitud negra y la desintegración del trabajo servil, producen una nueva coyuntura. Ante ésta, el liderato separatista opta por consagrar a la Guerra de los Diez Años de Cuba los recursos y armamentos pertenecientes a los patriotas puertorriqueños. Para Betances, la lucha por la independencia de Puerto Rico estaba estrechamente ligada a la lucha por la independencia de Cuba. Betances expresaba: "trabajar por una es trabajar por la otra." A finales de 1871 regresa a Francia y en 1874 publica su ensayo político Cuba, en el cual combate las ideas anexionistas de la época, además de explicar las causas de la Guerra de los Diez Años.

En abril de 1875 se trasladó de Haití a Puerto Plata, República Dominicana, donde coincidió con Eugenio María de Hostos. Laboraron conjuntamente un proyecto sedicioso, que sería frustrado.  Hostos partió a Nueva York. Betances volvió a Francia y se reintegró a la práctica de la medicina, a la investigación y la experimentación médica. Publicó además varias monografías científicas y artículos periódicos. En 1880, Betances fue nombrado Primer Secretario de la Legación de la República Dominicana en Francia. Durante esta época se opuso intensamente a las pretensiones de convertir a Haití en un protectorado francés o norteamericano. Alertó Betances sobre las implicaciones de este atentado contra la integridad territorial de las antillas.

En sus últimos años, dedicó su apostolado a servir la causa cubana. Ocupó el cargo de Delegado del Partido Revolucionario Cubano (1895). Desarrolló múltiples tareas revolucionarias, incluyendo gestiones diplomáticas con otros países europeos, la creación de organismos europeos de solidaridad con la revolución cubana, compra y acarreo de armas para el ejercito libertador, recaudación de recursos económicos, y otras. Uno de sus mayores logros fue el colaborar con el anarquista Michelle Angiolillo para el ajusticiamiento del primer ministro  español Antonio Cánovas del Castillo, quien fue responsable de enviar a Cuba al genocida Valeriano Weyler. Al ser ajusticiado Cánovas, Weyler fue prontamente removido de Cuba, lo que salvó miles de vidas cubanas.

 El 16 de setiembre de 1898, a los setenta y un años (71) de edad, falleció en París. Sus restos fueron trasladados a Puerto Rico en 1920.

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