Carta de Cuba, la escritura de la libertad

 

 

 

Los Triunfos Deportivos de la Cuba Castrista como Instrumento de Propaganda

Ing. Rodolfo Fernández

      Una vez más, en el campeonato mundial de béisbol concluido en marzo de este año 2006, los atletas enviados por Fidel Castro conquistaron éxitos destacados y relevantes quedando apenas en segundo lugar después de Japón. Por supuesto, que dichos éxitos son en gran medida resultado de las cualidades, dedicación y el esfuerzo de los propios atletas, mas, lamentablemente, detrás de los triunfos deportivos desproporcionadamente numerosos obtenidos por la Cuba de Castro se esconden las vicisitudes de todo un pueblo.

      El tirano, maestro en el arte de la publicidad, sabe bien que para los habitantes de todos los países del mundo, que conocen perfectamente las razones por las cuales sus propios atletas obtienen muchos, pocos o ningún triunfo en competencias deportivas internacionales, tienden a juzgar la calidad de vida de los países que desconocen apreciando como reflejo muy favorable los éxitos deportivos.

      Para aprovecharse de esa forma de medir el bienestar de un país y los méritos de un gobierno, Fidel Castro ha destinado extraordinarios recursos materiales y humanos, en exagerada desproporción con las posibilidades globales del país, para crear y mantener infinidad de verdaderas ¨fábricas¨ de ¨triunfadores deportivos y ganadores de medallas¨.

      Desde temprana edad seleccionan a quienes por sus características anatómicas reúnen las cualidades necesarias para clasificarlos como potenciales deportistas de alto rendimiento. Durante años los entrenan y los mantienen en las mejores condiciones ambientales, de alimentación, salud y recreación. Los incorporan en matrículas de centros de educación especializados en educación física y deportes, y cuando llegan a la edad requerida, los incluyen en nóminas de centros de trabajo, y por supuesto, los enlistan en las tropas de reserva militar.

      De ese modo, un mismo atleta puede participar ¨legalmente¨ en cuenta competencia deportiva sea convocada en cualquier parte del planeta, lo mismo entre estudiantes, que entre deportistas aficionados que entre militares.

      Desde luego que los enviados de Castro siempre compiten como ¨amateurs¨ o aficionados, puesto que en ningún lugar aparecen contratados y cobrando como ¨deportistas profesionales¨; cuando más, como ¨maestros de deportes¨, pero en ese caso tampoco son ¨profesionales¨, desde luego.

      Los competidores de otros países en la mayoría de los deportes hasta ahora son verdaderamente aficionados que suelen tener que vencer un sinnúmero de obstáculos y dificultades para entrenarse, y unos son y compiten como estudiantes, otros, ciudadanos comunes y otros, militares, o lo que sea. Por tanto, no sólo no debe considerarse un gran mérito que los representantes de Fidel Castro obtengan muchos triunfos y ganen muchas medallas, sino por el contrario, es una tremenda vergüenza que pierdan. Y lo cierto es que son muchas más las ocasiones en que pierden que en las que ganan, para irritación del tirano.

      La cara obscura y oculta de esos triunfos y medallas es el alto precio que tiene que pagar el pueblo cubano, a quien nadie consulta para los planes y decisiones ¨nacionales¨, por los costosos recursos que destina el gobierno a la propaganda vía deportiva, en detrimento de la precaria capacidad económica del país, insuficiente para aliviar en algo las perentorias necesidades de la población.

      Por otro lado, entre las delegaciones de la Cuba castrista casi siempre ocurren deserciones, lo cual no sucede con las de otros países, pero serían muchos más, si no fuera porque la inmensa mayoría de los atletas cubanos no se atreve a desertar y escapar de la tiranía en las oportunidades que se les presenta, en primer lugar y ante todo por el gran temor que sienten sabiendo las situaciones, riesgos y penurias a que exponen a sus seres queridos que quedan a merced del Castrismo por tiempo indefinido, muchas veces por el resto de sus vidas, como rehenes perpetuos, y a quienes quizás nunca más podrán ver, pues optar por vivir y competir en libertad, es calificado por el régimen como ¨traición¨ al ¨dios¨ Fidel Castro, lo cual es un crimen imperdonable que conlleva múltiples formas de castigo tanto para el desertor como para sus familiares.

      Eso es lo que, desafortunadamente, y para beneficio del tirano y la imagen que pretende mostrar ante el mundo, ignoran todos los que se asombran y admiran los triunfos deportivos de los atletas de Cuba como si fueran resultado de un régimen meritorio.

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Playa Girón
Deporte como propaganda
April 19, 2006