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Carta de Cuba, la escritura de la libertad |
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Arrestados cuatro personas por fotografiar suburbio en la Capital Dr. Darsi Ferrer Ramírez La visita a uno de los barrios insalubres de la periferia habanera fue motivo suficiente para que miembros de la policía arrestaran a dos extranjeras y a los dos cubanos que las acompañaban. Dispuestos a complacer la curiosidad por conocer detalles de la realidad que afrontan cotidianamente los cubanos de a pie, de las jóvenes Mariana y Elena, turistas Checas que por estos días vacacionan en la Isla, la activista de derechos humanos Yusnaimy Jorge Soca, y el joven Vladimir Urrutia Morera, las acompañaron el pasado día 23 de Enero para dar un periplo por el reparto "La Guinera", en el municipio Arroyo Naranjo. En la localidad el grupo entre diversiones , preguntas y respuestas, pasearon observando el panorama; entablaron conversación con residentes del lugar, que amablemente contaron acerca de las condiciones en las que viven; tomaron fotos de varios transeuntes, y de casas y lugares que les resultaron llamativos; además, regalaron golosinas y caramelos a los animosos niños que se les acercaron. Hay que señalar que en el reparto no existe ninguna zona militar ni Institución gubernamental estratégica, que constituyan lugares restringidos al acceso de las personas. Sobre las tres de la tarde, un policía vestido de civil, en plena vía pública, se identificó a los cuatro jóvenes y, acto seguido, los condujo arrestados para la Unidad del "Capri", estación policial más cercana. En la Unidad a los detenidos se les informó que habían cometido el "delito" de tomar muestras fotográficas de la miseria de aquel lugar y que, por supuesto, ellos sabían que era con el fin de hacerle daño a la "revolución" publicando posteriormente las fotos en el extranjero. Apesar de las reiteradas exigencias de Mariana y Elena, los policías se negaron todo el tiempo a concederles el derecho de comunicarse con la embajada de su país. Situación que perduró hasta las nueve de la noche, hora en la que las trasladaron en un automóvil para la sede del Departamento de Inmigración y Extranjería, donde fueron sometidas a investigación e interrogatorios. Las muchachas quedaron en libertad cerca de las tres de la madrugada del siguiente día, siempre con la advertencia de no salir de la Capital y mucho menos incurrir en otra situación "sospechosa". Los oficiales de la seguridad del estado de nombre Eliecer y Mario, fueron los encargados de "conversar" hasta las doce de la noche con los cubanos implicados en el arresto. Yusnaqimy comentó que, entre otras cosas, los oficiales le advirtieron sobre la posibilidad de procesarla judicialmente por pasearse con extranjeras, bajo el cargo de jineterismo, o sea, por prostitución. Además, le aconsejaron que desistiera de continuar participando junto a su esposo, el Dr. Darsi Ferrer, en las acciones humanitarias que realizan en favor de los cubanos marginados, ya que ellos eran benevolentes pero se caracterizaban por tener poca paciencia. Por último, le pidieron que transmitiera a Ferrer la sugerencia de que si quería simpatizarle a los americanos que cogiera un revolver y se alzara en las lomas, que ellos podían facilitarle una mochila con los recursos indispensables, y continuaron: "Él está mandado a correr, tal parece que quiere convertirse en mártir". Al enfermo de VIH-SIDA, Vladimir, le explicaron insistentemente como por relacionarse con una "contrarrevolucionaria" y con dos extranjeras podían acusarlo de propagación de epidemia y condenarlo a muchos años de prisión, situación que su estado de salud no le pirmitiría rebasar. Con anterioridad los policias de la Unidad habían intentado decomisarle los alimentos que sus amigas foráneas le regalaron, a lo que él se negó. Se conoce el antecedente de que la Sra. Yusnaimy está convaleciente de una reciente Hipertensión Endocraneana con pérdida severa de la visión. El Sr. Vladimir hace solo quince días estuvo hospitalizado por presentar una Neumonía por complicación de su enfermedad y aún no está del todo compensado de su salud.Ambos fueron dejados en libertad a media noche y, por la falta de transporte a esas horas, debieron regresar a sus casas caminando más de diez Km. de distancia por las oscuras y peligrosas calles de la Habana. Nota: El autor es un médico cubano que opera un consultorio independiente en un barrio pobre de La Habana y ha sido víctima del hostigamiento oficial por varios años. Gracias a Noticuba Internacional por este escrito.
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