Carta de Cuba, la escritura de la libertad

 

 

Ante la Violencia Gubernamental, ¡Diálogo y Reconciliación entre Cubanos!

Alexis Gainza Solenzal, Director de Misceláneas de Cuba


Hoy, 26 de Julio, la dictadura de Fidel Castro celebra el 56 aniversario del asalto al Cuartel Moncada. Aunque considerado por muchos un acto de arrojo patriótico, aquel gesto belicista de 1953 en rechazo al golpista Fulgencio Batista, consolidó en nuestra historia contemporánea el empleo de la violencia como medio para solucionar los problemas nacionales. Práctica que se viera oficialmente institucionalizada, con el advenimiento, seis años más tarde, de la llamada revolución cubana.

Tutelado durante 47 largos años por la misma persona que maniobrara a los asaltantes del bastión santiaguero, Fidel Castro; el totalitarismo comunista en que desbocara la revolución, no ha cesado de aplicar la violencia contra quienes pacíficamente le disienten. Así lo constata, por ejemplo, la golpiza a que fuera sometida Martha Beatriz Roque Cabello, Presidenta de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil, a finales de abril último (pp. 11-2). El acto vandálico, condenado al interior de Cuba (14, 18, 20-1, 54) y por fraternos gobiernos extranjeros (13), no constituye un hecho aislado. El régimen castrista continúa exacerbando, con el manejo de la fuerza ciega personificada en las paramilitares Brigadas de Respuesta Rápida, discrepancias entre cubanos. Edgar López Moreno, Belkiz Núñez Fajardo, Fernando Sánchez López, Carlos Aitcheson Guzmán y Jorge Verrier Rodríguez, son políticos liberales que los últimos meses han sido víctima de Actos de Repudio (34, 40-2).

A la creciente violencia barriotera, atizada por y desde el Gobierno, contra la disidencia política, corresponde en igual o mayor medida el abuso de poder en las penitenciarías castristas contra los prisioneros políticos y de conciencia. Tres democristianos: Alexis Rodríguez Fernández, Agustín Cervantes García y Luis Enrique Ferrer García, denuncian en la presente edición las causas que, huelga de hambre mediante, le conllevan a poner en riesgo sus vidas (33-4). También de vejaciones a la dignidad humana ofrece testimonio el prisionero de conciencia Héctor Maseda Gutiérrez, Presidente del Partido Liberal de Cuba (15-7).

La explícita desidia del régimen castrista en materia de derechos humanos, ha motivado indubitablemente la reacción de factores políticos internos ante la adhesión (y posterior elección) de Cuba al nuevo Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas. Tres corrientes ideológicas presentes en la Cuba actual –la democristiana en la voz del Movimiento Cristiano de Liberación, la liberal encarnada en el Partido Solidaridad Democrática y la socialista contenida en el Arco Progresista (7-9, 19-20, 29-30)- han dejado percibir que, entretanto el régimen castrista no mejore su expediente de derechos humanos -empezando por la liberación de los prisioneros de conciencia-, queda en entredicho lo justo de su presencia en el organismo internacional.

El asiento otorgado al régimen castrista en el Consejo de Derechos Humanos, unido a la política de la Unión Europea -por veces incierta y contradictoria como la expresada en su resolución de junio último (127, 8)-, y la creciente represión por parte del régimen, no serán empero óbice para que los cubanos continúen bregando por una Cuba libre y democrática.

A pesar de las adversidades, sigue el cubano de intramuros generando iniciativas como las que han redundado en el Programa Todos Cubanos (ver artículo portal), o las que propone el activista laico Dagoberto Valdés en Reconciliación: Verdad, Justicia y Magnanimidad (22-7). Iniciativas estas llamadas, por cierto, a desterrar para siempre de nuestros destinos el espiral de violencia que la satrapía castrista celebra un día como hoy.


Nota: El artículo anterior fue publicado en la sección Editorial del No. 3, Año III, Mayo-Junio 2006, de Misceláneas de Cuba, Revista de Asignaturas Cubanas, publicada en Suecia.

Alexis Gainza Solenzal: Director, Estocolmo, Suecia


Alexis Gainza Solenzal (publicista, La Habana, Cuba, 1967) reside en Suecia desde 1991 (en Estocolmo, desde 1993). Es miembro de la Junta Directiva del Centro Internacional Liberal Sueco (SILC), fundador del Comité Escandinavo Premio Nobel a Oswaldo Payá Sardiñas (Comité Payá). Asimismo, es Delegado para Escandinavia de la Unión Liberal Cubana (ULC). Por último, funge en el presente como Secretario de Relaciones Exteriores del Partido Liberal de Cuba (PLC). En el seno de las mencionadas organizaciones, genera y participa en proyectos de respaldo al movimiento cívico-democrático cubano. Además, interviene frecuentemente en debates relacionados con su país natal en los medios de comunicación masiva de Suecia (prensa, radio, televisión e Internet). Publicó recientemente el libro (en lengua sueca) Cuba vista desde el exilio (Editorial Silc, 2004). Precedente a la solicitud de asilo político en Suecia, cursó estudios de etnografía en la Facultad de Historia de la Universidad Estatal de Leningrado (Sant Peterburgo), ex Unión Soviética.