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Carta de Cuba, la escritura de la libertad |
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Algo para recordar Oscar Mario González (Grupo Decoro) (de www.cubanet.org via www.noticubainternacional.com ) LA HABANA.- El jueves 5 de febrero se cumplieron 44 años del acto de desagravio a Martí por la visita realizada a Cuba por el primer viceministro de la desaparecida Unión Soviética, Anastas Mikoyan. El acto fue realizado por un grupo de estudiantes universitarios en el Parque Central de la capital. En su momento este suceso no tuvo mayor repercusión ni trascendencia. El sentido era un desagravio por la ofensa infligida al Apóstol al ofrendarle flores de manos de un representante de la peor y más terrible tiranía de aquellos tiempos. El hecho se insertaba en una larga tradición de rebeldía estudiantil y de los profesionales cubanos, al amparo del respeto a la libertad de expresión y asociación, observado por la abrumadora mayoría de los gobiernos republicanos legítimamente constituidos, y que entonces la revolución de trece meses y cinco días de nacida aún respetaba Precursora de este actuar patriótico y pacífico fue la conocida Protesta de los Trece, en marzo de 1923, contra el gobierno de Alfredo Zayas, por un acto gubernamental supuestamente fraudulento. Eran tiempos en que, incluso los comunistas, que siempre fueron pocos pero muy activos y ruidosos, gozaban de liberad y garantías para sus actividades a veces no del todo pacíficas y sí reprobables. Al propio Zayas, a quien sus amigos y simpatizantes llamaban "el chino Zayas", le montaron un mitin de repudio frente al antiguo palacio presidencial, donde lo abucheaban lanzándole piedras y otras cosas. Cuentan que el presidente les dijo: "Hoy me tiran piedras. Tal vez un día me tiren flores". Lejos de ello, en el parque que llevaba su nombre fue desmantelada la estatua que en vida le erigieron a Zayas los aduladores de siempre, y en su lugar instalaron el yate Granma, con todas las de la ley, como una de las joyas históricas más importantes de la historia de Cuba. Dice mi amiga Carilda, que todos dicen que es buena espiritista (y de buenas relaciones con el más allá), que la otra tarde tuvo una visión en la que el presidente Zayas estaba frente al timón del Granma navegando entre las olas de un mar sereno, cargando con todo lo viejo. Como la historia siguió su curso inexorable, quién puede asegurar que un día le puedan tirar flores. ¡Vaya usted a saber! También fueron muy enérgicas y patrióticas aquellas protestas de 1948, con motivo de la ofensa infligida por unos marines norteamericanos a la estatua de nuestro Apóstol en el Parque Central. Este doloroso suceso y la foto que lo recoge han sido utilizados como recurso propagandístico de primer orden por los ideólogos del castrismo, en su proselitismo antinorteamericano. Nunca han informado verazmente y de forma gráfica y documentada sobre la ola de protestas que estremeció al país por aquel suceso, cuyos exponentes fueron la sociedad civil de entonces, el gobierno, el parlamento, el poder judicial,el presidente de la república y todo cubano en general; y las disculpas que el gobierno de los Estados Unidos ofreció a los cubanos. Aquellos sucesos, que en nada pueden estimarse como un agravio del pueblo norteamericano o de su gobierno al pueblo de Cuba (porque sus autores eran unos imberbes y neófitos jóvenes que en nada representaban al gobierno de ese país, pues hasta desconocían la figura histórica de nuestro Apóstol) han sido instrumentos en manos del gobierno cubano para atizar odios e incubar sentimientos antinorteamericanos y "demostrar" la maldad del enemigo del norte. Aquellos sucesos del 5 de febrero de 1960, fueron genuinos, espontáneos. Eran tiempos cuando aún el cubano podía abrir la boca fuera de la consulta del dentista; las espadas no pendían sobre las cabezas, y la nación se mostraba agitada y dinámica en toda su diversidad controvertible, como le es propio a la heterogeneidad humana, cuando puede expresarse sin la amenaza del poder político. Habían transcurrido trece meses y cinco días. Aún era claro el cielo de Cuba,pero ya en el horizonte se avizoraban algunas manchas grises. Una premonición flotaba en el ambiente, como le sucede al guajiro cuando siente que se aproxima el mal tiempo, augurando vientos de odio que desguazan platanales y despencan palmeras. Al cumplirse 44 Años de aquella protesta viril y patriótica, nuestro respeto y gratitud para aquéllos que, habiendo participado ya no están entre nosotros.Nuestro reconocimiento para los que aún viven. Ya sea dentro o fuera de Cuba.
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