Reproducimos esta entrevista donde participa nuestro presidente Alfredo Melero, en la que se presenta el libro "Cuba 1959, La Galera de la Muerte, escrito por el ex-sacerdote Javier Arzuaga, y editado en español por Carta de Cuba. Gracias a LiberPress.org y a ContactoCuba.org
Entrevista al ex
Sacerdote Javier Arzuaga, Capellán de La Prisión La Cabaña
LiberPress- Futuro de Cuba Org- 25/01/2007 - Trascripción del Programa radial Magazine Cubano realizado el domingo 17 de diciembre de 2006 en el cual se entrevista a Javier Arzuaga, ex Sacerdote Franciscano y Capellán de la Prisión La Cabaña durante la década del sesenta, en La Habana, Cuba.

(Izquierda: El ex-sacerdote Javier Arzuaga, cerca de la fecha de los hechos)
(La entrevista puede oírse en
Contacto Cuba: http://www.contactocuba.com/VIDEOS/sosablanco.wma )
Transcripción de la Entrevista:
Dr. Guillermo Toledo: Tenemos hoy una
entrevista muy interesante, tenemos con nosotros a una persona que vivió en
Cuba los fusilamientos en el 1959, en las mazmorras de la Prisión de la Cabaña,
así que es un testimonio de primera mano, que tenemos para ustedes, muchas de
las vivencias que les va a contar, van a ser terribles, chocantes para muchas
personas, pero es el testimonio vivo de lo que pasó en realidad en la Cabaña en
los primeros meses de la revolución castrista, es además una persona que fue
Sacerdote y acompañó a muchos de los que iban a ser fusilados a darle la ayuda
espiritual que necesitaban, para pasar por ese proceso tan doloroso.
Doctor Cotto: Toledo antes de
continuar es bien interesante el tema que tenemos hoy y la persona invitada
porque participó en el sentido, que estuvo en el momento donde comenzaron lo
que aquí hoy en día esta en boga que se esta hablando en esta misma semana en
Puerto Rico, la pena capital o la pena de muerte, que es el mecanismo que se
utilizo allá en Cuba, para acabar con la oposición, sin embargo tenemos
personas que no estamos de acuerdo con la pena de muerte bajo ningún motivo ,
no es un tema como para abrazarlo desde el punto de vista yo diría ni político,
como psiquiatra que soy, como cristiano que soy, no estamos de acuerdo que
ningún organismo ningún gobierno ni ninguna institución, tiene la autoridad de
poder determinar como y en que forma se ejecuta la vida de un ser humano.
Dr. Guillermo Toledo: Bien, el
entrevistado de esta noche por primera vez en todos estos años ha mantenido
silencio sobre lo que pasó en esa época, tan triste para el pueblo de Cuba… y
ha escrito un libro que se llama: "Cuba 1959: La Galera de la
Muerte"
Acaba de llegar a Puerto Rico a
través de la Revista Carta de Cuba, aquí tenemos al Señor Melero para que nos
explique qué va a pasar con este libro.
Señor Melero: Un saludo a toda la
audiencia. Efectivamente hemos traído este libro que por un lado es el relato
sensible, creíble de un Sacerdote, es el relato del terror y de la muerte y quisiera
hacer una aclaración, porque los fusilamientos no empezaron en la Cabaña, sino
en la propia Sierra Maestra, yo recuerdo que uno de los primeros fusilados fue
un campesino que no recuerdo su nombre, se fusiló a Autilio Guerra que era un
verdadero Líder en la Sierra Maestra, después se fusiló a Evaristo Benereo y se
fusilaron a muchas personas y muchas personas. Pero quiero advertir también,
porque ahora veo algunas campañas, donde se le están echando muchos muertos
arriba a Ernesto Che Guevara -que es verdad que mandó a fusilar a muchos- y se
los están quitando de arriba a Raúl Castro. Los que conocemos la verdad debemos
de decirlo, por ejemplo hace poco leí un artículo donde se decía que Ernesto
Che Guevara había mandado a fusilar a Autilio Guerra y esto no es cierto,
cuando se fusiló a Autilio Guerra, el que organizó el fusilamiento y el que dio
el tiro de gracia fue Raúl Castro… no fue Ernesto Che Guevara.
No estoy defendiendo a Ernesto Che
Guevara porque yo no creo que exista diferencia entre un asesino y otro
asesino, tan asesino es Fidel Castro, como Raúl Castro, como fue el Che, como
fueron muchos de ellos.
Lic. Enrique: Melero quisiera
preguntarle ¿Estos actos de los que usted habla de Raúl Castro, hay forma de
comprobar esto, está escrito?
Señor Melero: Claro que sí, la
historia por ejemplo de la muerte de Autilio Guerra, se ha escrito muchísimo
sobre eso, porque tanto la muerte de Autilio Guerra como la muerte de Evaristo
Benereo causaron inclusive un problema tremendo en la sierra Maestra, por
ejemplo el escritor Lucas Moran que fue testigo y que defendió a Autilio
Guerra, escritor que murió en el exilio y que despidió el duelo en el funeral
de Frank País.
Yo les digo, la muerte por
fusilamiento es una cosa terrible, pero también, y les digo soy cristiano y las
atrocidades que se cometieron tanto de un lado como del otro, fueron bárbaras.
Yo tuve primos que murieron
inocentemente, que fueron asesinados por el ejercito de Batista, mi Padre fue
apaleado y secuestrado y tuve que pagar rescate por mi Padre, lo que nos obligo
a luchar dentro de las filas de la revolución, sabiendo porque nosotros si
sabíamos desde el principio quienes era los Castros, yo conocía a Ángel Castro,
a la madre y sabíamos que clase de gente eran, lo que sucedió es que la otra
gente…
Dr. Guillermo Toledo: Es bueno que tú
hayas aclarado el punto de que muchos asesinatos fueron por el Che Guevara pero
que Raúl Castro que esta ahora mismo provisionalmente en el poder, es
responsable de muchos crímenes.
Sabemos que cuando triunfó la
revolución mató a más de 70 personas en el Valle de San Juan sin juicio
ninguno…se abrieron las fosas aquellas y los fusilaba al lado de la fosa para
que cayeran en la fosa.
Señor Melero: Si señor eso es
correcto, se abrió la fosa con un tractor, se fusiló… y la gente propiamente le
decía a Raúl: Pero Raúl esa gente no esta metido en nada, esa gente son
inocentes, pero Raúl quería sangre, quería el terror.
Dr. Guillermo Toledo: Nosotros vamos
ahora a oír ahora el testimonio del que fuera entonces Sacerdote, que le dio el
último adiós espiritual y consoló a muchos, 55 personas de los tantos y tantos
mas que fueron fusilados en la Cabaña.
Cuando leí el libro, me di cuenta de
la crueldad de los seres humanos, me di cuenta que este señor Fidel Castro vino
de la Sierra Maestra, prometiendo no sólo la democracia al pueblo cubano sino
que iba a haber justicia, pero me di cuenta que no hubo justicia… sino
venganza, leyendo el libro del entonces Sacerdote Javier Arzuaga, que lo tenemos aquí presente y le
damos la bienvenida.
Muy Buenas noche Don Javier Arzuaga
Don Javier Arzuaga: Muy buenas noches
a ustedes y muy buenas noches a todos los radio escuchas.
Dr. Guillermo Toledo: Don Javier,
vamos parte por parte, me conmocionó mucho este libro, ya yo sabía de todas
estas cosas, pero jamás había leído un testimonio tan directo como el suyo, la
primera vez que leo el testimonio directo de una persona que vivió y tuvo las
vivencias dentro de la cárcel, que vivió con esos seres humanos porque eran
seres humanos y muchos de ellos eran inocentes y fueron al paredón de
fusilamiento siendo inocentes, el caso de José Castaño me conmovió mucho. Pero
antes de entrar de lleno a la Cabaña nos dijera de dónde es usted y que nos cuente
de usted.
Don Javier Arzuaga: Soy Vasco, nacido
en el país Vasco. Haciendo la historia lo más breve posible a los 10 años no
recuerdo si por vocación mía o de mi madre…fui al seminario, a los 23 años
después de 13 años de estudio, en marzo del 1952, fui ordenado Sacerdote y un
mes mas tarde fui destinado ya para Cuba. Salí para Cuba en Octubre del 1952, a
finales de Octubre ya estaba en la Habana. Y estuve en Cuba hasta junio de
1960. Los cuatros primeros años los hice como profesor en Santiago de las Vegas,
en el Seminario Franciscano. En el 1956, se me destino como Párroco a
Casablanca un Barrio marino al otro lado de la bahía de la Habana. Dentro de
Casablanca queda el campamento de la Cabaña. Para hablar de la Cabaña, hay que
distinguir la Cabaña del Morro, la Cabaña como fortaleza y la Cabaña como
campamento grande… porque siempre que se habla de la Cabaña y todos entendemos
que es aquel lado de la bahía, que esta después del monumento del Sagrado
Corazón de Jesús. Pues estuve tres años y pico de Párroco en Casablanca y los
últimos 6 meses, o sea los 6 primeros meses de 1959 tuve que asistir a presos,
gente del ejército y de la policía de Batista que iba cayendo detenida e iba
siendo conducida a la cárcel de la Cabaña.
Se organizaron allí los tribunales de
justicia, Ernesto Che Guevara era el que mandaba en la Cabaña, era el
Comandante de la Cabaña. Se abrió el paredón a principio de febrero de 1959.
Estuve 6 meses en esos menesteres y un año mas asistiendo en Cuba a la juventud
masculina de acción católica en calidad de consejero nacional y luego de eso
tuve que salir para España porque mi familia me avisó que el viejo mío estaba
muriendo. Regresé a España con permiso de poder nuevamente ir a la Cabaña. Pero
estando en España me dijeron que no podía regresar a la Habana y allí acabó mi
presencia física o mi contacto físico con Cuba. Nunca más regresé.
Estando en España ya sin poder
regresar a Cuba me enrolé en los misioneros que en aquel momento estaban
trabajando en Antioquia Medellín Colombia y desde el 61 hasta el 68 estuve en
el equipo misionero para América. Los primeros años como simple misionero y los
3 últimos como director del Equipo. Cuando el equipo dejó de trabajar en
Colombia, ecuador, Perú y todo centro América… pues me retire a España un año y
después vine a Puerto Rico como Sacerdote en 1969.
Ya tenía una historia pasada, muchas
tristezas y penas que llorar y la necesidad de tener que romper con parte de la
vida y la historia para tomar un nuevo rumbo, lo hice porque ya no podía seguir
y lo hice como debe hacerse creo, pedí a Roma la dispensa de mis votos, me
dieron la autorización para casarme y me casé con una puertorriqueña, tengo con
ella 3 hijos.
Dr. Guillermo Toledo: Tiene que haber
sido muy difícil para usted, cargar el peso todos años de 55 hombres que usted
acompañó al paredón de fusilamiento.
Don Javier Arzuaga: Y a veces también
los lleve en mi propio carro al pelotón de fusilamiento.
Dr. Guillermo Toledo: Yo voy a
referirme a algunos casos de su libro y nos gustaría por ejemplo que nos
narrara el caso de Jesús Sosa Blanco. Se que es muy difícil para usted.
Don Javier Arzuaga: En el 1959 siendo
yo Párroco, triunfa la Revolución, inmediatamente me di cuenta de que como
Párroco de Casablanca, me iba a tocar jugar un papel muy doloroso en La Cabaña,
porque ya desde entonces se estaba hablando de que ´La Cabaña iba a ser el
centro de detección, de enjuiciamiento y de fusilamiento, me lo eché arriba
porque no me quedaba más remedio, pero lo tuve que asumir porque era el único
Párroco allí, además con muy graves problemas personales, de fe, en la
vocación, que cuestionaba ya en aquella época y naturalmente el que cuestiona
su propia vocación, su propio quehacer sacerdotal en un momento dado pues que
le digan: Ahora tienes que ir a la Cabaña y tienes que asistir a los condenados
a muerte y ahora tienes que ser tú el que le ponga luz verde para la otra vida.
Doctor Cotto: No entiendo lo de
asignarle esas funciones.
Don Javier Arzuaga: Bueno esa función
me caía automáticamente por ser Párroco de la jurisdicción de la Cabaña. Yo
había pedido en los tiempos de Batista bastantes veces al que era cuñado de
Batista, el Comandante de la Cabaña Fernández Miranda, le había pedido que me
dejara pasar a ver a los presos y el me decía:
No, aquí no hay
presos… yo le decía: Sus soldados me han dicho que aquí hay presos y el me
decía: No usted esta equivocado, usted ha entendido mal.
Nunca pude ver
en tiempos de Batista a ningún preso antibatistiano en la Cabaña.
Luego se vira la tortilla y el 6 de
enero ya el Che Guevara era el Comandante de la Cabaña, pues me presenté a
hablar con el Che Guevara y le dije: Aquí vengo Comandante para pedirle un
favor, que me deje seguir diciendo la misa para la tropa y que me deje asistir
en la prisión a los detenidos.
El Che Guevara me contesta: No, lo
primero no, aquí ya se acabaron esas cosas. Averígüeme quién tiene la llave de
la Capilla esa de Santa Bárbara y se la daré, día y noche a la hora que quiera
para lo que usted quiera, eso es suyo, trabajo le vamos a dar y mucho.
Efectivamente así mismo fue, tuve
mucho trabajo.
De manera que comencé a asistir en la
prisión a toda aquella gente atiborrada como sardinas en lata, muchos mas
prisioneros que la capacidad real de la Cabaña.
Dr. Guillermo Toledo: ¿Cuantos
prisioneros habían allí en aquel momento?
Don Javier Arzuaga: Como 800 o 900
personas, para unas facilidades que no tenía más que para unos 300 catres en
las galeras.
Dr. Guillermo Toledo: ¿Cómo dormían
esas personas?
Don Javier
Arzuaga: Muchas veces me lo pregunté, si hacían turnos o dormían encima unos de
otros, efectivamente era un espacio muy reducido para tantas personas.
Solía
visitarles y ellos sabían que yo era santo de su devoción en el sentido que yo
no estaba de acuerdo con las ideas de Batista y me veían como uno del otro
lado. Y sin embargo poco a poco fue introduciéndome entre ellos.
A Jesús Sosa Blanco, no lo conocí hasta la mañana del día en que sería juzgado en el palacio de los deportes (actual ciudad deportiva), en realidad estaba ya condenado por Fidel Castro.En realidad Fidel Castro lo había condenado a el, a Pedro Molejón y a Luisi Cardo Grau, desde el primer discurso allá en Santiago de Cuba cuando dijo: A esos tres vamos a fusilarlos. Pero hizo el paripé del juicio. Bueno, esa mañana yo sabía que en la tarde sería el juicio el jefe de auditoria me lo había dicho… y caminando entre los presos me topé con Sosa Blanco, estaba en aquel momento no sé si repitiendo o diciendo por primera vez que sería llevado como los cristianos a las fieras en el circo romano.
Le dije: Esta
tarde estaré allí contigo en el juicio.
Ese fue mi
primer encuentro con Sosa Blanco
Dr. Guillermo Toledo: Vamos a hablar
entonces un poco de ese juicio, porque yo siendo un niño lo ví por la
televisión y usted estaba presente allí. Yo ví muchas cosas allí siendo un
niño, las humillaciones, las injusticias que se estaba cometiendo con ese
hombre públicamente. Tantos años después en el libro en que Ramonet que ahora
le hace la entrevista a Fidel Castro, éste reconoce que ese juicio había sido
un error, no dijo que fue un error de él, sino un error de la revolución, él
fue el que mandó a hacer ese juicio publico a Sosa Blanco.
Fidel Castro quedó muy mal parado en
ese juicio, porque Sosa Blanco dijo: Esto es un circo romano, aquí me están
juzgando en un circo romano. Si, yo maté personas… pero los maté en combate,
porque me estaban tirando y yo tiraba también, nos estábamos matando
mutualmente.
Don Javier Arzuaga: Así sucedió en realidad, él dijo esas frases allí. Para mí lo mas impresionante de ese juicio era el saber… que iban a juzgar a tres condenados. Y lo más impresionante fue, que llevaron un grupo grande de testigos, para que dijeran todo lo que ellos habían visto una noche del 12 de octubre del 1957 en que Sosa Blanco recién llegado a la Sierra Maestra es emboscado por los guerrilleros y naturalmente se defiende. Algunos guajiros de aquellos testigos fueron llevados a la Cabaña, para que preparan su testimonio, era realmente dramático verles los días antes del juicio, como les dictaban las frases que tenían que repetir. Pero se toparon en el juicio con un abogado Dacosta que en realidad les viró la tortilla, porque comenzó a preguntarle a esos guajiritos en un lenguaje que ellos no entendían, en una interlocución que ellos no podían conseguir…
Dr. Guillermo Toledo: También usted
dice en su libro que en ese momento es que el abogado Dacosta entra por primera
vez en contacto con esos testigos… precisamente en el juicio.
Don Javier Arzuaga: Si así es, es
correcto. Dacosta comenzaba a interrogar a esos guajiritos… él les gritaba…
diga, repita, alto, claro…. Y los fiscales se ponían nerviosos… los guajiros se
ponían nerviosos, se asustaban no sabían qué decir ni que hacer. Aquello fue un
espectáculo tristísimo, el ver como estaban siendo preparados para el juicio,
pero cogidos en la trampa porque no estaban preparados realmente para
enfrentarse a un abogado con su verborrea. El juicio cuando llegó a ese momento
antes que se pusieran de pie Pedro Morejón y Luisi Cardo Grau se detuvo por una
llamada de afuera de Fidel Castro… que estaba viendo el Show junto con Raúl
Castro, Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos y el Show no iba nada nadie bien.
Entonces se suspendió el juicio y me llamaron para ir a la Cabaña esa noche.
pregunté: ¿hay fusilamiento? me contestaron que no sabían.
Llegaron los tres condenados a muerte
sin terminar de ser juzgados y esa noche se estrenó la galera de la muerte.
Me encontré con
Sosa Blanco…. No nos dijimos ni una palabra… él se hecho en mis brazos sin
decir palabras y al rato me dijo: Padre vamos a rezar….
Le dije: Ve
despacio, ten calma, yo voy delante y tú vas repitiendo conmigo...Íbamos
repitiendo el Padre nuestro que estas en los cielos…, tres veces hasta que
comenzó a entrar por la puerta de la galera de la muerte a la primera luz del
día.
Yo no se lo que
pasó en él y en mí, que desde aquel día, desde aquel momento en la galera de
muerte… más que muerte se respiraba vida.
Yo no… yo no sé
explicar... no sé explicar… después se dieron otros casos, el de Pedro Morejón
fue trágico… muy trágico… tremendo.
Yo no quería
tener mucha relación con los presos, por mis problemas personales de credo, por
mis dudas tremendas, yo no quería confesarles… a mí no me interesaba. Les
decía: No me interesa lo que ustedes hayan hecho si quieren confesarse, les
traeré a otro Sacerdote. Y efectivamente llevé al Padre Antonio Melo, un
Sacerdote Franciscano, ya mayor, que iba todos los días mañana y tarde a
atender a los moribundos al Hospital Calixto García. Y el fue el que confesó,
los absorbía a todos.
Entonces
comenzó a respirarse allí un ambiente de espiritualidad, todas las noches
rezábamos el rosario, un rosario lento, comentado.
Algo se produjo
yo no sé qué… para mí muy doloroso, porque yo tenía ese problema personal mío y
decía, pero cómo es posible si en algún momento una persona de fe… un
Sacerdote, tiene que ser autentico y entero en su fe… es cuando se enfrenta a
la muerte ajena… a quien le haya tocado asistir un ser humano que va la pena de
muerte.
Señor Melero: Una aclaración, en
aquel momento se dijo que muchos de las muertes que se le achacaban a Sosa
Blanco… no había sido cometidos por Sosa Blanco sino por un Capitán que se
llamaba Melo Sosa… y otra cosa que deseo aclarar…. En Cuba el único que puede
decidir sobre la muerte de cualquier persona es Fidel Castro.
Dr. Guillermo Toledo: Quiero leer
pasajes del libro de Don Javier Arzuaga, refiriéndome al caso de Sosa Blanco,
que tenía una esposa que se llamaba Amelia, dos hijas y me dijo usted que una
de sus hijas tenía 14 años y otra mucho menor. En libro usted plantea:
"La presencia todas las tarde de Amelia y sus hijas le puso una nota de
luz y de dulzura… emocionante ver a Sosa Blanco pasar sus manos ásperas tras
las rejas… para acaricias las caritas de ¨mis niñas¨, como les decía Sosa
Blanco...Sorprendí sin quererlo una conversación de Sosa Blanco con Amelia
donde le decía: Amelia quiero que me hagas un favor, recuerdas el par de
zapatos que me compre para año nuevo y nunca llegue a estrenar, quiero que me
los traigas, pero sin que las niñas se den cuenta. Amelia le dijo: Pero para
qué lo quieres si nunca te he visto aquí con zapatos. Dijo el: Para la noche
que me vayan a fusilar"... Y mas adelante, después vamos a hablar de lo de
los zapatos de Sosa Blanco y vamos a hablar de lo que el dijo en el paredón de
fusilamiento… que nadie lo sabe y usted lo va a contar.
Mas adelante usted en el libro plantea: "La esposa de Sosa Blanco me pidió hablar a solas conmigo. Me dijo: Ya sé que les ha dicho que no quiere saber por que están aquí, me imagino cuales son sus razones y las respeto… pero yo sí quiero que sepa, que mi marido no es el monstruo que dicen por ahí que es. Me contó que su esposo apenas estuvo una semana en la sierra y el primer día que llego fue emboscado por los rebeldes y perdió varios de sus hombres, al perseguir a los rebeldes pudieron cometerse exceso en la aldea donde se escondieron los rebeldes con ayuda de los campesinos, nada que no sea normal en una situación así. A los dos días fue retirado de la sierra y destinado a San Luís, Pinar del Río en el otro extremo de la isla. Dígame si tuvo tiempo para cometer las atrocidades que se le atribuyen, necesitaron crear demonios y la mala fama de un tal Melo sosa fue trasladada a las espaldas de mi esposo, qui