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Carta de Cuba, la escritura de la libertad |
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ENTREVISTA A PAYA EN SUECIA (COLABORACION DE "CUBA NUESTRA") ”Un puente de amistad entre Suecia y Cuba, pueblo a
pueblo”. Entrevista a
Oswaldo Payá Sardiñas, Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia 2002. Por Alexis Gainza Solenzal, De la redacción de Cuba Nuestra,www.cubanuestra.nu Estocolmo,
Suecia El 29 y
30 de diciembre del recien cerrado 2002, Oswaldo Payá Sardiñas, laureado por
el Parlamento Europeo con el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia del
mismo año, nos honrró con su presencia en Estocolmo, Suecia. Pormenores fuera
del poder de las organizaciones que extendiesen la invitación –el Partido
Liberal Sueco, (Folkpartiet liberalerna, fp (en sueco), el Centro Internacional
Liberal Sueco, (Silc, acorde a sus siglas en inglés) y el Partido Democristiano
(KD, según la abreviatura sueca)—retrazaron por cerca de cinco horas el
arribo a esta capital del prestigioso demócrata cubano. Alrededor
de las 9:00 PM, hora local, el promotor del Proyecto Varela, iniciativa que
busca llevar a referendo enmiendas en la Constitución del actual régimen de
Cuba para así dar paso a la democratización del país, dejaba no obstante atrás
la aduana de Arlanda, aeropuerto internacional de Estocolmo. En la sala de
espera de la Terminal 2, Henrik Erhenberg (a nombre de los democristianos
suecos), Erik Jennische (de los liberales) y quien escribe aguardabamos al
ilustre huésped. Tras lo
informal del reencuentro—todos habíamos topado con el líder del Movimiento
Cristiano Liberación, de corte democristiano, en la ceremonia de entrega del
Premio Sájarov en Estrasburgo— y tras confirmar la ausencia por repentina
enfermedad de un periodista reservado, ocupamos los asientos del Volvo 850 que
Henrik pusiese a disposición del visitante de la remota isla. No sin que antes,
empero, los anfitriones suecos le entregasen a Payá Sardiñas un juego completo
de atavíos para mitigar las inclemencias del severo clima nórdico. Ya
acomodados en la espaciosa cabina, desenfundé el “arma” que durante muchos
años me ha acompañado sumisamente a lejanas tierras y acercado a eminentes
personalidades; mi grabadora portátil Sony. Teniendo como fondo “musical”,
el ruido que producían las ruedas del auto al friccionar las autopistas de las
afureras de Estocolmo, Payá Sardiñas me ofreció acfectuosamente la primera
entrevista durante su estancia en tierra sueca –la segunda me aseguró que
daba en circumstancias semejantes. De vez en cuando, el diálogo se interrumpía por el pitido
del móvil del galardonado. Se trataba de llamadas de familiares y amigos en
España preocupados por los detalles del viaje y del arribo. A
pesar de los paréntesis, Payá Sardiñas, marcadamente carraspiento, retomaba
nuevamente el hilo de la conversación dándole mesuradas respuestas a mis
interrogantes. Por la agudeza de su pensamiento y lo profundo de su mensaje, transcribimos, in extenso, las palabras de Payá Sardiñas al Gobierno Cubano y los conciudadanos de la isla, a Suecia y los suecos, a los amigos de Cuba en Europa, así como, finalmente, a sus coterráneos varados en la patria de Nobel, Stringberg y Lindgren.
************************ Alexis
Gainza Solenzal (AGS): Oswaldo Payá Sardiñas, cuando los gestores del Proyecto Varela
entregaron en marzo de este año las 11 020 firmas a la Asamblea Nacional cubana
pues hubo una reacción de parte del Gobierno Cubano que consistió en hacer una
movilización masiva del pueblo cubano y declarar irrevocable el actual sistema
político de Cuba. Mi pregunta es: ¿Qué reacción Ud. espera del Gobierno
Cubano despúes de haber sido galardonado por el Parlamento Europeo con el
Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia del 2002? Oswaldo
Payá Sardiñas (OPS):
Son dos ideas relacionadas. Aquella reacción del Gobierno fue la primera gran
demostración de la fuerza del Proyecto Varela y de que ya dentro de Cuba habían
comenzado los cambios donde tenían que comenzar, que es en el propio corazón y
en las mentes de los cubanos. Que el PV daba en la clave que era ese acto de
liberación personal y de solidaridad en una dirección bien definida: la
reclamación de los derechos fundamentales mediante un referendo. El Gobierno
hizo esa transformación a la Constitución y no se atrevió a mencionar el
Proyecto Varela. Eso es el signo de la debilidad moral, legal de un régimen
frente a un reclamo que no tiene discución, el del Proyecto Varela. Este
premio de Europa al pueblo de Cuba, al movimiento cívico pacífico cubano, es
un premio que más que premio a una persona es un reconocimiento de que los
cubanos también tienen derecho, de que ya Europa mira sin esos prismas ideológicos,
de condicionamientos, de las imágenes que históricamente se habían formado y
que se va formando un concenso más allá de categorías políticas y
partidistas, un concenso de que Cuba debe cambiar, que los cubanos son los que
deben hacerlo y que el Proyecto Varela es un camino reconocido por ser pacífico
y por que es radical. Radical no porque sea violento, sino porque va a la raíz
del problema. La raíz del problema es que los cubanos están excluidos ahora en
su propio país. El Proyecto Varela busca la participación mediante el derecho
para que ascendamos como ciudadanos a la posición de poder definir nuestro
gobierno, nuestro modelo de sociedad, reconstruir nuestra nación y realizarnos
en la reconciliación que es también un proceso que ya está en marcha dentro
de Cuba. AGS:
Quiero incidirle nuevamente en la pregunta: ¿qué reacción Ud. podría esperar
del Gobierno actual despúes de este premio? OPS:
Yo no he esquivado la respuesta. El periodista claro tiene derecho a preguntar
lo que quiere. Mi respuesta, tan larga si Ud. quiere, sin mencionar al Gobierno
es que cualquiera sea su reacción el factor de cambio no es el Gobierno, es el
pueblo. Ya el protagonismo lo está tomando el pueblo y es ahí donde se debe
mirar. Ojalá las personas del Gobierno, que también son cubanos y hermanos
nuestros, sepan reconocer que estos cambios son un bien para todos. También
para ellos y que ellos también deben participar. AGS:
Muchos amigos suecos se han solidarizado y comprometido verdaderamente con la
causa del pueblo cubano, con eso que usted sintetiza que “los cubanos también
tenemos derecho a los derechos”. Sin embargo todavía quedan ciudadanos
de estos países de Europa que persisten en una visión idealista del sistema
político imperante en Cuba. ¿Qué
usted quisiera transmitirle a esas personas? OPS: En primer lugar mi respeto. Mi respeto porque cada persona tiene derecho a tener su propia opinión.Cada persona tiene sus propias imágenes según sus propias experiencias y creo que hay personas que con muy buena intención, con sentimientos solidarios hacia el pueblo de Cuba, pero a veces con un cierto desenfoque porque piensan que la solidaridad con el pueblo de Cuba era apoyar lo que se llamó la revolución.
Esas personas merecen respeto y nuestro mensaje ahora es que esa misma buena voluntad no debe perderse, que debe reorientarse reconociendo algo que es universal y que es fundamental, que más allá de las imágenes y de los partidos políticos, de las posiciones, en Cuba hay once millones de seres humanos que estámos pidiendo derechos que son reconocidos como fundamentales y que no hay ninguna teoría, ninguna historia, ninguna filosofía, ni ninguna posición que pueda postergar o relativizar esos derechos porque eso es como decir que los cubanos no somos totalmente humanos, sino sólo un poco humanos.
AGS: Cuando a Ud. se le otorga el Premio Sájarov
a la Libertad de Conciencia del 2002 de una manera simbólica puede decirse se
está celebrando también cien años despúes de establecida la República. ¿Qué
retos Ud. le ve al pueblo de Cuba y a los cubanos en esta nueva centuria que
empieza? OPS:
Sí, los cubanos tenemos un gran desafío. Lo primero que tenemos, los de
nuestra generación, es dejarle por herencia a nuestros hijos no nuestras
contradicciones sino nuestras soluciones. Esto sería una Cuba reconciliada y
que ellos tengan sus derechos, la libertad y la capacidad para afrontar los
nuevos desafíos en este nuevo siglo, en este nuevo milenio, en un mundo
globalizado. Un país como el nuestro herido por 43 años de totalitarismo, es
decir, tenemos ahora nosotros el desafío del cambio, pero de sentar las bases
de una sociedad donde nunca más se
imponga la violencia, donde el lenguaje cívico, la solidaridad sean la condición
y lo que caracterice la nueva sociedad cubana. Ahora,
Cuba no está separada del mundo. Hay desafío también en la relación con el
llamado mundo desarrollado, Primer Mundo. Nosotros queremos reconstruir nuestra
sociedad tomando todos los valores, todas las experiencias positivas, pero también
evitando errores, extremismos que se han producido en otras transiciones que han
llevado a otros pueblos a la calamidad o a situaciones muy difíciles y creo que
la guía debe ser poner la persona, su dignidad, la comunidad humana en primer
lugar, por encima de ideologías, de posiciones políticas, de modelos. Porque
por aplicar modelos, por aplicar filosofías o ideologías muchas veces se
sacrifica al ser humano y finalmente eso es en función de intereses de minorías
o de personas que están muy bien intencionadas pero que ponen el medio por
encmia del fin. Los modelos, las políticas deben estar en función de la
persona, de la comunidad humana. En nuestro caso hay que tener en cuenta en qué
condiciones llegamos a este momento de cambio para que de ninguna manera estos
cambios representen sufrimiento y un retroceso en la calidad de vida de la
persona sino un ascenso. Etoy
convencido de que eso es posible. No creo en los mitos de que hay que sacrificar
más de lo que está el bienestar social para lograr los derechos o el
desarrollo. Eso es falso.
Eso no solamente ha fracasado sino que está en contra del humanismo que nos
inspira y que creo que está en el fondo, en el nuevo espíritu con que renace
el pueblo de Cuba ahora. AGS:
Desde que Ud. llegó estresado al Parlamento Europeo, en Estrasburgo, despúes
de un viaje me imagino angustioso y agotador, despúes que tuvo su primera
charla en la Comisión de Relaciones Exteriores y de Derechos Humanos del
Parlamento, Ud. mostró un interés por Suecia, en saber de Suecia, en venir a
Suecia. ¿Cuál ha sido la visión de este país a lo largo de estos años,
su experiencia de Suecia, de los suecos.
OPS: Ahora estoy viendo la nieve por primera vez en mi vida y estoy viendo, creo que es Estocolmo, las luces que voy mirando. Mi interés por Suecia, tengo que decirlo, viene porque hay suecos –vamos a hablar de las personas que es lo más importante—que aún en esta distancia, en las diferencias que hay en nuestras sociedades, han demostrado una sensibilidad profundísima en la solidaridad con nuestro pueblo.
Hace muchos años siempre han habido algunos suecos que han incursionado no ya la realidad cubana sino el propio terreno cubano con un espíritu muy positivo, muy abierto. Algunos llegaban con su propia visión, no vamos a decir con prejuicios, pero con sus propias imágenes, y cuando veían la realidad cubana usaban la honestidad, la solidaridad y ese sentido universal del derecho. Es decir, en el contacto humano inmediatamente reconocían que en la realidad cubana había ausencia de derechos, que el pueblo estaba sufriendo, que el pueblo cubano necesita solidaridad en su desafío del cambio. Dicho de otra manera, el cambio en Cuba es una necesidad vital y algunos han hablado de solidaridad con Cuba apoyando al Gobierno Cubano, pero también fueron apareciendo en nuestro paisaje suecos y suecas, personas que fueron allí a constatar la realidad y que han traido un mensaje a su propio pueblo.
Yo tengo
experiencias humanas muy cercanas, experiencias de hijos de esta tierra que
también aunque no han violado ninguna ley y han ido con mucho respeto a mi país,
sólo por tratar de ponerse en contacto con nosotros también han tenido su
cuota de represión, como es el caso reciente de Erik Jennische. Pero también
equipos o grupos de amigos que han ido a llevarnos una palabra de aliento, a
escucharnos, a dialogar con nosotros, a constatar por ellos mismos la realidad
cubana. Y creo que ya se puede hablar de un puente de amistad entre Suecia y
Cuba, pueblo a pueblo, sin muchos recursos, sin que haya ningún interés que no
sea la sensibilidad humana y la solidaridad por medio. AGS: En Suecia vivimos cerca de 3 mil
cubanos. Somos parte de esa gran diáspora cubana. Vivimos
pendientes de los acontecimientos de Cuba; vivimos aquí, vivimos allá. ¿Qué
mensaje Ud. quisiera darle a sus compatriotas establecidos en este país?
OPS:
En primer lugar quiero agradecer a este país, a este pueblo, la acogida que ha
dado a nuestros hermanos cubanos. Yo bajé ahora solo a este aeropuerto pensando
en las tierras tan distantes, no solo de un cambio de temperatura, sino de
costumbre, de idiomas, cuántas barreras me iba a encontrar y yo sabía que me
esperaban amigos. ¡Cómo habrá sido para familias enteras que llegaban acá
sin ninguna referencia! Sin embargo, por encima de todas esas barreras, ha
prevalecido la solidaridad, la caridad. Los cubanos, esta es mi impresión, no sé
si alguno tendrá una experiencia diferente, han encontrado respeto a su
dignidad, acogida y solidaridad en esta tierra. Estos
hermanos nuestro de la díaspora, este grupo pequeño debe saber que también
son parte inseparable de nuestro pueblo y que allá en Cuba tienen su patria, su
hogar y que algún día tendrán el derecho, cualquiera sea su decisión, de
volver o de entrar y salir libremente a su país. Les traigo un abrazo de su
pueblo y un mensaje de esperanza. ************************ El Volvo 850 abandona la vía Clarastrandsleden y enquilla al corazón de Estocolmo. Ya en la céntrica Clarabergsviadukten, mi interlocutor frota fervorosamente el cristal empañado a su izquiera: “Para poder decir que estuve en Estocolmo”, bromea. Los acompañantes del viaje devenimos súbitamente en adustos guías turísticos, dispuestos a saciar la acuciante curiosidad del Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia del 2002: “Ahora transitamos Kungsgatan, la calle real”… “A la derecha, aquella edificación con una cúpula, es la sede del Gobierno de Estocolmo. También es donde se asignan los premios Nobel”. “Este es el casco histórico de la ciudad que data del siglo XV.”.. Segundo más tardes, nos deteníamos a la entrada del Hotel Victory. Oswaldo Payá Sardiñas besa el enblanquecido pavimento de Estocolmo: “Hay quienes besan la tierra cuando visitan otro país. Por ende beso la nieve de Suecia.”
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