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Carta de Cuba, la escritura de la libertad |
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CASO )CERRADO? María B. Rivadulla
Con una mezcla de tristeza y alegría pude ver la llegada del avión que llevaba a Elián González, de regreso a su país de origen. El balserito cubano que se adueñó de la prensa mundial y de las discusiones curriculares, extracurrilares, nacionales y extranjeras, de intelectuales y gente de pueblo, políticos o apáticos, en los últimos siete meses, arribó ya a La Habana acompañado de su familia cercana y toda la comitiva que los acompañaba en territorio estadounidense. )Por qué la contradicción? Porque los seres humanos tenemos activa constantemente, de manera consciente o inconsciente, esa condición como un factor natural. Y las consideraciones llegan sin un orden necesario, también naturalmente, para racionalizar los dos sentimentos encontrados. Porque es un niño huérfano. Porque ha pasado por momentos traumáticos profundos de los cuales muchas secuelas quedarán de por vida, aunque psicólogos de todas las corrientes pretendan "arreglarlo". Porque la monja tenía razón. Porque el papá fue a buscarlo y demostró su interés en ejercer su paternidad sin elementos personales negativos que incidieran para negarle ese derecho. Porque la triste carita se convirtió, para mal, en símbolo político de dos bandos jurásicos y en parabán de negociaciones gubernamentales en las cuales no pareció estar nunca involucrado el niño en su condición humana. Porque la familia cubana de Elián en Miami demostró, equivocada o no, entereza y perseverancia en la lucha por su custodia. Y para nada me cuestiono su buena voluntad en el empeño así como un cariño naturalmente honesto basado en las mejores tradiciones familiares. Porque hubo manifestaciones espontáneas de los cubanos miamenses a las que se sumaron ciudadanos de otras etnias y orígenes, también espontáneamente. Porque el niño debe y quiere estar con su padre. Su padre debe y quiere estar con el hijo. Por el sencillo o complejo hecho de no compartir enfoques políticos no podemos abrogarnos el derecho de quitarles a ambos los suyos, aunque la realidad de Cuba sea tal y como sabemos, prácticamente inaguantable. Porque es triste ver regresar a seres humanos, a compatriotas, voluntariamente o no, a mi país, que es el suyo también, y que desde hace cuatro décadas se ha convertido en un triste experimento político-económico-social, cuya consecuencia ha sido re-descubrir -en los últimos diez años sobre todo- el camino más largo hacia el capitalismo en su peor expresión ya pasada y a un costo sencillamente infrahumano, sacrificando a todo un pueblo, borrando historia, sentando bases estructurales inapropiadas, conformando conductas sociales no permisibles en la mayoría de los casos bajo condiciones distintas a las de Cuba. Porque, envueltos en la efervescencia del caso, entre certezas, desatinos, actitudes hostiles o tontas, todos perdimos el foco: )por qué se da el caso de Elián? )Por qué mueren escapando de Cuba las gentes que día a día se arriesgan a cruzar el mar? )Por qué permitimos nuevamente que Fidel y el gobierno cubano tomaran un "issue", como es el caso de Elián para abanderarse nuevamente, resaltar un nacionalismo barato, insustancial, superficial, irrespetuoso hacia el mismo concepto de nacionalismo en sí? Mientras existan Elián y otros muchos, quienes junto al resto de los ciudadanos cubanos que residen en el país, no tienen derecho a discutir o comentar la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU, a asociarse libremente, crear un partido político o a votar sin tener como única opción el candidato impuesto o la posibilidad de anular simplemente la boleta, este caso no está cerrado. No puede sencillamente cerrarse ese expediente sin tener en cuenta que Elián, su padre, madrastra, familiares y todo el pueblo de Cuba, han tenido que aprender a vivir mintiendo, mostrando caras distintas dependiendo de las oportunidades, extrayendo o haciendo uso sin conciencia de que eso se llama robo, los bienes o servicios que están bajo su custodia, supervisión o responsabilidad, para canjearlo por otros que necesitan y así sucesivamente como una cinta sinfín. Aunque haya culminado la confrontación en su aspecto legal, el caso Elián no puede ser cerrado. No, mientras existan muchos Elián. Los que no se mencionan por el gobierno cubano y fueron hundidos con el trasbordador 13 de Marzo; los que junto a uno o sus dos padres arriban a las costas de los Estados Unidos casi diariamente; los que perecen en el empeño de llegar "a la Yuma"; los que son manipulados día a día, en su condición de niños, por un sistema opresivo que les hace repetir consignas hasta la saciedad, como forma de intentar evitar darle escape al cerebro para que haga su función de pensar, cuestionar, buscar. El expediente de Elián debe ser sin dudas singular. En él de seguro se mezclan sin tino una montaña de fotos -manipuladas algunas-, recortes de prensa de todo el mundo, resúmenes de los programas de la escasa televisión cubana que fue dedicada casi por entero durante tantos meses al caso, informes sobre quiénes participaron en los actos, otros posiblemente con el sello de "Secreto", llenos de comentarios sobre el nivel de entusiasmo y compromiso demostrado por ciertas personalidades -periodistas, funcionarios, diplomáticos- con la línea establecida por el gobierno cubano; copias reducidas de las pancartas diseñadas especialmente para enaltecer los ánimos y adornar las manifestaciones, T-shirts con la cara de Elián y algún que otro informe económico que nadie lee, obviamente culpando al "imperialismo yanqui" sobre las horas-hombre perdidas en producción por los actos "pro dignidad nacional" exigiendo el regreso de Elián, todo esto en un país que se cae a pedazos de miseria moral y material. No, el caso de Elián no está cerrado aún. Se suma al gran archivo de once millones y medio de expedientes que esperan, inconclusos, por una necesaria solución.
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