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Carta de Cuba, la escritura de la libertad |
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LA TRANSICIÓN A LA DEMOCRACIA Y LA ESTAFA RAULISTA.
Por: Luis B González
Cuando seamos libres y la familia cubana se haya finalmente re-unificado, los últimos cincuenta años de destrucción comunista, quedaran reducidos a un tragico accidente de barbarie que interrumpió el desarrollo de nuestras instituciones democráticas. El castro-comunismo pasara al basurero de la historia como un capitulo superado en nuestro desarrollo republicano. El proceso revolucionario iniciado el 1 de enero de 1959 estaba comprometido antes que nada con la restauración de las libertades políticas, la justicia social y la eliminación de la corrupción en el manejo de la cosa publica. Estas y no otras eran las divisas de la revolucion para, erradicados los vicios y superados los errores de nuestra joven república, construir una patria libre, independiente y democratica. Fueron aquellos, días felices y hasta ingenuos, donde los contribuyentes ponían voluntariamente sus deudas al día, las grandes empresas cubanas se convertían en donantes de tractores y arados para una reforma agraria que debería entregar la propiedad de la tierra, en total dominio, a las manos que la trabajaban. Un pueblo, unido en la esperanza, confiaba en la promesa de que en un plazo no mayor de diez y ocho meses se celebrarían elecciones libres para restaurar el estado de derecho y los principios democráticos plasmados en nuestra Carta Magna de 1940; una pieza legislativa considerada, para nuestro orgullo, como una de las constituciones mas progresista de sus tiempos. Pero llego la traicion Castrista y Cuba quedo convertida en una pieza de la Guerra Fría. El ansiado proyecto de libertad individual y colectiva se desvanecía en la estafa del Compromiso Internacionalista. La historia cubana, pasada y presente. . quedaría reducida e interpretada en el paradigma: Fidel, Patria, Revolución. Cuatro generaciones de cubanos se formarían sometidos a los lineamientos de un dogma, que basado en este paradigma, sostendría el fidelismo a pesar del fracaso totalitario; pero Fidel Castro ha llegado al final y el engaño de cincuenta anos ya no se sostiene. . Con la reciente purga de “talibanes fidelistas” la egida Raulista siente haber consolidado el poder y pretende con ofertas cosméticas de apertura ganar tiempo en el ámbito interno mientras trata desesperadamente de negociar el levantamiento del embargo y la legitimación por la nueva Administración Obama. de un régimen neo-fascista de partido único : Raul Castro pretende sostener la continuidad del sistema totalitario con un nuevo paradigma Patria/ Revolución/ Apertura y en sus planes el pueblo cubano sigue siendo el gran perdedor y continuada victima de la estafa castrista. Si EE UU, cediendo a las ofertas de Raúl Castro, legitimara el continuismo totalitario con el levantamiento del embargo y el acceso a créditos económicos sin la exigencia de una previa transición institucional democrática en Cuba, se estaría materializando el “gran botin” largamente esperado por las multinacionales de EE.UU. y la UE. Los únicos perdedores serian las nuevas generaciones cubanas convertidas en oferta de alta tecnología a precios de quemazón con muy pocas oportunidades de desarrollo individual y menos aun de movilidad social dentro de la nueva estructura fascista. . Los pinchos. la alta jerarquía del partido y sus descendientes estarían consolidando para el futuro inmediato el disfrute de sus privilegios presentes. . El plato de comida podría resultar mayor pero hasta ahí. El bienestar del esclavista no conlleva la libertad del esclavo. Capitalismo y democracia NO son sinónimos. Pero NO PASARAN. CUBA les queda grande a esa egida energúmena, egoísta e insensible, incapaz de reconocer en la motivación para el desarrollo individual del cubano de a pie la solución al deterioro moral presente. Solo la transición institucional democrática podrá traer, fuera de limitaciones ideologicas, dogmaticas o partidistas, la re-unificacion de la familia y con ella el libre y sostenido desarrollo de las comunidades cubanas.. Los recursos de la diáspora unidos a las capacidades técnicas y creativas de las nuevas generaciones atrapadas en el fracaso socialista representan la fuerza para el cambio y no cesaremos de luchar hasta que el totalitarismo, en cualquiera de sus versiones: comunista o neo-fascista, quede finalmente erradicado de nuestra historia. Entonces continuaremos con la tarea, interrumpida por cincuenta anos de estúpido dogmatismo, de construir una nueva república dentro del supremo mandato martiano: “Con todos y para el bien de todos”
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