Este artículo apareció en la edición de CNT de julio de 2001
(escrito por Miguel Cancio)
El dictador Castro, una vez más, mercadea con la población cubana y,
de forma especial, los presos políticos, pero se niega a abrir Cuba al
mundo, a decretar una amnistía y reconocer los derechos democráticos.
El último Congreso del Partido Comunista Cubano ha mantenido la línea
dura, condenado la "partitocracia" y consagrado el Régimen
dictatorial, orwelliano (hay un comisario en cada bloque, cuadra, hotel,
grupo artístico, deIegación exterior...) de Partido Unico. Como la
situación socio-económica de la dictadura castrista es desastrosa, con el
Papa y con quien sea, la nomenklatura castrista busca ganar imagen,hacer
propaganda, conseguir divisas, para seguir en el poder. Lo que viene
haciendo en los 39 años de férrea, corrupta y sanguinaria dictadura (4
años más que la franquista).
Cualquier observador imparcial verifica que las llamadas al dictador
Castro a la democracia hechas por todos los presidentes del gobierno
españoles (incluido su amigo González. El felipismo mantuvo unas líneas
privilegiadas con la dictadura castrista, que ahora continua
económicamente en la Isla), por la Unión de Estados Americanos, por la
Unión Europea, etc., nunca han sido secundadas por la dictadura castrista.
La situación económica es desastrosa. Con este título publicaba Le
Monde un esclarecedor articulo sobre la situación de Cuba, en pleno apogeo
del viaje del Papa a la isla caribeña. Para contribuir a una mayor y mejor
información y debate, basados en análisis fundados sobre Cuba, demos
algunos de los datos contenidos en dicho trabajo, que hablan por si solos.
Datos que deben conocerse, divulgarse en España, Canadá... para salir al
paso de tanta manipulación interesada sobre la dictadura castrista.
1. Los "dólares imperialistas" de los «gusanos» salvan a
muchos cubanos.
«Un desastre». Esta expresión utilizada por numerosos cubanos, es sin
duda, la más apropiada para caracterizar la situación económica de su
país. Una parte de los once millones de cubanos sobrevive mejor que los
otros, gracias al-apoyo de dos millones de exiliados -cerca del 20% de la
población instalados principalmente en los EEUU (sobre todo en Miami).
Desde julio de 1993, fecha de la autorización de que los cubanos puedan
tener dólares en Cuba y usarlos en sus intercambios económicos (antes, se
usaban igual pero en el mercado, «bolsa negra» que lo dominaba y siguen
dominando todo), las remesas de los emigrantes no dejan de aumentar. La
contribución anual de Moscú y de los "países hermanos" a la
economía general de Cuba se cifraba, a finales de los años 80, en
alrededor de 6.000 millones de dólares (del orden de 900.000 millones de
pesetas).
El volumen total de las remesas de los emigrantes ha alcanzado la cifra
de 800 millones de dólares en 1997 (120.000 millones de pesetas), según
la Comisión Económica para América Latina (CEPAL). Economistas
independientes evalúan el monto de estas remesas en más de 1.000 millones
de dólares Estas remesas aportan a Cuba más que los ingresos netos del
turismo (la 1a actividad económica de Cuba) y que la industria azucarera
(la 2a actividad económica).
2. Los problemas del turismo y de la caña.
El turismo, cuyo crecimiento ha sido de alrededor del 20% anual desde 1990,
es el único sector que podría darle la vuelta a este reparto de recursos.
Pero el objetivo de las autoridades, de pasar de 1.2 millones de turistas a
2 millones en el año 2.000, plantea numerosos problemas. Esta apuesta por
la cantidad choca con la estructura del sector que funciona como una
colosal máquina de importaciones. Además, el margen de beneficios
conseguido debe compartirse con las sociedades extranjeras que han
invertido masivamente en dicho sector. Un dólar neto de ingresos,
conseguido en el sector turístico, cuesta producirlo un 40% más que un
dólar neto del azúcar. De hecho, el gobierno cubano no ha efectuado
ninguna reforma de fondo, susceptible de modificar el funcionamiento
estructuralmente deficitario de la economía. Los mercados libres
agroalimentarios no han sido autorizados más que después de una larga
resistencia de los duros del partido, basada en el respeto a lo
La industria azucarera aporta un buen ejemplo de la ineficacia probada
del latifundismo del Estado cubano. Según la Organización para la
Agricultura y la Alimentación (FAO), el rendimiento medio mundial de la
caña de azúcar, de 1992 a 1994, fue de 60 toneladas por hectárea. En
Cuba, esta cifra cae a las 34 toneladas por hectárea, a pesar de que este
sector no sufre la reducción de medios impuesta a causa del periodo
especial. En los años 1995 y 1996, este sector ha recibido alrededor de
600 milliones de dollares (90.000 milliones de pesetas) para financiar su
actividad. 3. No hay reformas de fondo en Cuba. La apertura a la inversión
extranjera y al turismo, la legalización de la posesión y uso de los
dólares, la reapertura de mercados libres agrícolas, la autorización de
comerciantes independientes, han sido, asimismo, medidas forzadas por la
situación de emergencia. Estas medidas no parecen insertarse en un plan
global. No dan paso a otro sistema, sino al fin del anterior, completamente
ccrrado, y que se
En las condiciones actuales, sería necesario un crecimiento del 5%, al
menos durante cinco años, para recuperar el nivel de 1989. En cuanto al
futuro del país, éste está ligado a un grave problema que el Estado
cubano silencia, el de la deuda externa. Esta aumenta cada año. En 1996,
el déficit comercial alcanzaba la cifra de 1.700 millones de dólares
(250.000 rnillones de pesetas), un montante superior al ingreso bruto por
turismo del mismo año (1.300 millones de dolares=195.000 millones de
pesetas)..
Al importar dos veces más (en valor) de lo que exporta, Cuba agrava su
déficit. La deuda acumulada de la isla alcanza la cifira de 10.000
millones de dólares (15 billones de pesetas), con relación a los países
occidentales y el residuo estimado de la deuda hacia Rusia sería de 24.000
millones de dólares (3,6 billones de pesctas).
Un factor diferencia a Cuba de los países subdesarrollados: el alto
nivel de cualificación de su población (que ya lo era, en términos
comparativos con el resto de los países de America Latina e, incluso, con
España, en los años 50. A la que superaba en muchos aspectos) Ello
debería ser una baza para el futuro, el día en que la política general
de Cuba sea otra. Después de este resumen del artículo de Le Monde demos
algún punto más.
4. En Cuba gobierna absolutamente la nomenklatura marxista-leninista.
La nomenklatura castrista (el Partido Comunista Cubano acaba de conseguir
todos los escaños en las "elecciones" de 1998) sigue apostando
por la defensa a ultranza de sus privilegios
marxista-leninistas-estalinistas que les garantiza el Régimen de Partido
Único. Al que no quieren renunciar, del que siguen cantando las
excelencias... Lo que no les impide alardear de caros productos
«capitalistas» (dentro y fuera de Cuba), mientras que la mayoría de la
población, sin expectativa de que las cosas cambien, tiene que hacer
diariamente grandes esfuerzos para alimentarse, conseguir jabón,
aspirinas... Los que hemos estado en Cuba, visitado todo tipo de lugares,
hablado con todo tipo de gentes, con miembros del Partido, de las
Juventudes Comunistas, nos han dado cuenta (ellos hablan de
«sociolistos»...), hemos comprobado la corrupción, la degradación
política, moral y social de la Isla.
El dictador Castro y su nomenklatura deben dejar de secuestrar al pueblo
cubano, de utilizarlo como coartada, de mercadear vergonzosamente con sus
sacrificios y grandes carencias, ¡y con los presos políticos!, y deben
abrir Cuba al mundo, decretar la amnistía política y dar paso a la
democracia.
Por cierto, a Castro pocos le llaman dictador y a su Régimen dictadura.
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