Carta de Cuba, la escritura de la libertad

 

 


20 de noviembre de 2010

LA ESQUINA CALIENTE
La Habana.- En la popular “esquina caliente” del Parque Central habanero, los fanáticos al béisbol - que son todos los cubanos- discuten acaloradamente la posibilidad que los atletas antillanos puedan jugar en las Grandes Ligas de Estados Unidos sin necesidad de ser considerados “traidores” a la revolución. En la actualidad, unos 28 peloteros cubanos están contratados por las organizaciones del béisbol profesional estadounidense y constantemente se informa de nuevos peloteros que abandonan la isla ilegalmente para ser reclutados por los caza talentos. En la última semana, famosos peloteros como Víctor Mesa, Armando Capiró, Germán Mesa y el recién retirado Pedro Luis Lazo, han manifestado a la prensa nacional su apoyo o desacuerdo de que a los nuevos valores se les permita jugar en las Grandes Ligas, como lo hacen los atletas de Puerto Rico, República Dominicana o Venezuela. Víctor Mesa expresó al periódico Trabajadores que “ es natural que los cubanos quieran competir en la pelota grande” y el lanzador Lazo señaló al tabloide Guerrillero, su deseo frustrado de no haber lanzado en Grandes Ligas. “Creo que hubiera hecho un buen papel”, indicó Lazo. En la peña de la esquina caliente del Parque Central, los fanáticos se entusiasman con la actuación de Liván Hernández, Alexis Ramírez o Aroldo Champman, quienes triunfan en la pelota grande como José Contreras o el campo corto “Miquinbín” Betancourt. “Dentro de poco todos estos jóvenes peloteros van a ser millonarios”, señala Lorenzo, un estudiante que muestra un papel y lee los nombres de unos 25 atletas que ya juegan en las granjas del béisbol norteamericano .Desde 1961 Fidel Castro prohibió la pelota profesional y no se permite a los atletas participar o ser reclutados por los busca talentos de las Grandes Ligas. A los que logran huir de la isla y juegan en la pelota rentada, el gobierno castrista les impide regresar al país y son declarados desertores y apátridas.

CONSTUCCION DE VIVIENDAS
La Habana.- La venta “liberada” de materiales para la construcción o reparación de viviendas se iniciará a partir de enero del 2011, según manifestó Pilar Fernández, una funcionaria del ministerio de la Construcción. La disposición permitirá a los cubanos reconstruir sus viviendas con recursos propios, comprando materiales de construcción en los 330 “rastros” o almacenes que abrirán en la isla y donde se ofertarán los productos básicos para reparar los habitáculos. También será legal la contratación de personal para construir y reparar las viviendas. El gobierno se comprometió a construir cien mil viviendas nuevas cada año para sustituir mas de medio millón de casas catalogadas de “peligrosas” o “inhabitables”. Desde los años 90 del siglo pasado, apenas se edificaron unas 30 mil viviendas cada año, lo que ha motivado críticas de la población. “La medida no resuelve nada, ¿ con qué dinero vamos a comprar materiales para construir una casa?,”, manifestó Aurelio Mesa, un tabaquero que vive hace treinta años en un cuarto de la Habana Vieja. Los materiales se venderán en pesos cubanos, con la excepción del acero, la madera y el cemento, que se ofertarán en dólares. En la actualidad, mas de 40 mil personas viven en albergues en la capital cubana a la espera de una vivienda prometida por el estado socialista.

INSTALAN TELEFONOS
Camagüey.- La instalación de dos mil teléfonos fijos en zonas públicas, le dará a los habitantes de esta provincia la posibilidad de comunicarse directamente con el exterior, señaló la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba. El servicio será pagado en “chavitos” o moneda convertible por los usuarios. Los nuevos teléfonos también permitirá la telefonía local y nacional .En la provincia desde el año 1975 no se incrementan las líneas telefónicas privadas por falta de capacidad. Para una población de mas de medio millón de habitantes, apenas el 7 % tiene teléfono en su casa. Según la empresa ETECSA la estrategia fundamental es el desarrollo de la telefonía móvil o celular. Se calcula que unos 460 mil cubanos cuentan con celulares, muchos de ellos activados o pagados desde el exterior por las familias que viven en la diáspora.