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Carta de Cuba, la escritura de la libertad |
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12 de marzo de 2011
BOLSA NEGRA SATELITAL
La Habana.- En los barrios populosos de la
capital cubana cada vez se hacen mas
visibles las prohibidas antenas
parabólicas que permiten a los isleños conectarse con el mundo
exterior. A pesar del empeño del
gobierno castrista de impedir que los cubanos tengan acceso a la
televisión satelital – la que "promueve el enemigo de la
revolución" -, las familias se las ingenian para sufragar los
gastos que implica tener en su casa "canales extranjeros". Por
lo regular, una conexión que permite ver programaciones del sur
de la Florida, puede costar diez dólares (unos 250 pesos
cubanos) al mes y si se acompaña con conexión a internet, otros
15 "verdes" adicionales. Los llamados "merolicos" (vendedores
clandestinos) de antenas parabólicas y servicios de
comunicaciones a domicilio se han convertido en una de las
profesiones mas rentables de la actual sociedad cubana. Se
especula que solo en la capital cubana, unas 50 mil familias
reciben estos servicios, pagados la mayoría por familiares que
viven en el exterior. A pesar de la vigilancia policial que
realiza constantes rastreos de antenas parabólicas, los cubanos
se las ingenian para burlar el acoso y disfrutar de películas,
novelas y eventos deportivos emitidos desde el Sur de la
Florida. Juan Echevarría, un ingeniero de comunicaciones que
labora en el Centro de Investigación Digital de la Academia de
Ciencias, señala que "no es difícil robar las señales de la
televisión por cable que tienen los hoteles para los turistas y
transmitirla a través de las antenas parabólicas a todo un
barrio". Según explicó un oficial de la policía metropolitana a
la televisión habanera, "en las redadas se han decomisado
equipos confeccionados artesanalmente por personas de gran
capacidad técnica que se han transformado en ladrones comunes".
Otra faceta de estos merolicos es la venta clandestina de música
y videos de artistas famosos prohibidos por el régimen.
Ciego de Ávila.- La circulación de una sola
moneda ha sido una propuesta constante de los participantes en
las reuniones de los delegados comunista que analizan los
lineamientos del congreso del partido que se efectuará en abril.
En una asamblea de los comunistas y obreros del central
azucarero Venezuela Libre, se planteó que era discriminatorio
que los cubanos tuvieran dos monedas, una para los que tienen
familias en el exterior y otra para los que no reciben remesas.
Según la Oficina Nacional de Estadística, apenas el 26 % de los
cubanos reciben los mas de 450 millones de dólares que mandan
las familias desde el exterior. Entre las peticiones al congreso
– se estima que se han presentado mas de 600 mil
recomendaciones-, la permanencia de una moneda única ha sido
general. En un artículo del periodista José Alejandro Rodríguez,
del diario Juventud Rebelde, se señala que la circulación de dos
monedas – una comparada al dólar y otra sin valor nominal para
comprar artículos de importación-, "solo agudiza discriminación
y odio". En 1993 Fidel Castro despenalizó el dólar en medio del
Período Especial y luego, en el 2006, prohibió la circulación
del dólar y lo sustituyó por el "chavito", una moneda
equivalente al dólar estadounidense impreso en China. En las
cajas de cambio del estado se compra un "chavito" por 22 pesos
nacionales. Por lo regular, en las cajas de cambio escasean los
"chavitos" y los cubanos tienen que acudir al mercado negro,
donde lo consiguen por 24 0 25 pesos nacionales. "Los "chavitos"
son necesarios para comprar leche, carne o darte el gusto de
dormir una noche en un hotel de lujo". señala Alberto, un
laboratorista del central azucarero que participó en la asamblea
partidista.
DESASTRE CAFETARLERO
Guantánamo. La zafra cafetalera fue
catalogada por el gobierno como "desastre bochornoso", en un
artículo reproducido en el periódico Granma, donde se argumenta
que los recogedores estaban mal alimentados, sin ropas adecuadas
y sin transporte para trasladar mas de tres millones de latas de
café a los tostaderos. Guantánamo es la provincia que, junto a
Sancti Spíritus y Santiago de Cuba, cosechan la mayor parte del
café que se produce en la isla. En los últimos cinco años, el
gobierno ha tenido que comprar café en Brasil para completar la
cuota subsidiada que se le vende a la población: 8 onzas de café
cada semana por persona. La cosecha que acaba de concluir
finalizó sin posibilidades de que la dulce frutilla lloviera
sobre la isla.
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